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Juventud

Sólo el 13% de los jóvenes de Córdoba consigue independizarse

Una persona de entre 18 y 25 años destina hasta el 70,5% de su sueldo a pagar el alquiler de un piso de 60 metros cuadrados

Un grupo de jóvenes estudiantes cordobeses conversan en la calle sobre su futuro.

Un grupo de jóvenes estudiantes cordobeses conversan en la calle sobre su futuro. / A. J. González

Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

Córdoba

La vida es cada vez más difícil para los jóvenes cordobeses. La tasa de emancipación ha tocado fondo y es la peor desde el año 2006. Solo el 13% de las personas de entre 16 y 29 años consigue vivir de manera independiente de sus familias en Córdoba. Son, entre otras cosas, la inflación, el precio de la vivienda y el empleo precario los que lastran la esperanza de lograr la tan anhelada independencia para este colectivo.

La información del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España no dibuja un futuro esperanzador para ellos. De hecho, si nos remontamos en el tiempo, la tasa de emancipación alcanzó, al cierre de 2023, su peor porcentaje desde, al menos, 2006, primer ejercicio para el que existen datos. En 2008, por ejemplo, cuando empezó la última crisis económica antes de la del covid, la tasa era del 21%, ocho puntos más que ahora. Los datos dan cuenta de las dificultades que tiene la juventud para lograr trabajos de calidad que le permitan, a su vez, acceder a viviendas no compartidas.

Según el informe sobre la situación sociolaboral de la juventud en Andalucía, que ha elaborado CCOO, los jóvenes de 18 a 25 años tienen que destinar el 70,5% de su salario para un piso de 60,5 metros cuadrados en la capital cordobesa. La cifra se dispara si la persona quiere vivir en un piso más amplio. Así, los cordobeses de 18 a 25 años tienen que invertir el 105,5% para uno de 90,5 metros y el 149,1% para una vivienda de 128 metros cuadrados. Es decir, el precio de alquilar, en muchos casos, supera en varios puntos sus sueldos y la vivienda se convierte en un derecho inaccesible. La capital cordobesa, aun así, no es la que está peor en Andalucía. Los gaditanos tienen que destinar el 113,8% del salario al alquiler, los malagueños el 114,6% y los sevillanos el 107,7% para un piso de 60 metros cuadrados.

Los salarios

La explicación está en que el salario medio anual entre los jóvenes de 18 y 25 años es de apenas 7.109 euros. Así, los jóvenes andaluces cobran 1.256 euros al año menos que el resto de la media del país, lo que supone un diferencial del 17,66%. Los del siguiente grupo de edad, de 26 a 35 años, cobran unos 15.317 euros de media al año. Esto se une a que la tasa de paro entre la población activa joven de Córdoba, compuesta por unas 94.010 personas, es del 23,9% -1,5 puntos más entre 2022 y 2023-. La situación actual, según CCOO, «destapa la insuficiencia de políticas activas de empleo para la población joven». También llama la atención que la brecha de género parece haber mejorado, pero solo se debe a un empeoramiento de la situación de los hombres.

En cuanto a la precarización que sufre la juventud andaluza, se ve reflejada en una temporalidad que «sigue siendo alarmante», especialmente en los menores de 25 años, y todo ello «a pesar de la reducción significativa que se ha dado desde la implantación de la reforma laboral». La tasa de Andalucía, de hecho, supera la media nacional.

«El desarrollo laboral sigue sin ser suficiente» para los jóvenes cordobeses, dice Samuel Riquelme Priego, responsable de asociacionismo en el Consejo de la Juventud de Andalucía. Con el salario medio y el actual precio de la vivienda y los suministros «no nos da para ahorrar y tener una emancipación plena y de calidad», que no sea únicamente para pagar lo básico.

Para él, Andalucía es una de las comunidades donde los jóvenes se quedan, porque creen que hay oportunidades. «Seguimos creyendo en las oportunidades para disfrutar de una vida plena y llena de posibilidades en nuestra tierra, pero el sueño se está alejando de nuestras manos» y, por eso, proponen incentivar y facilitar el Bono del Alquiler Joven, más medidas de control en la vivienda, idear y desarrollar planes y leyes autonómicas que mejoren la calidad laboral y tener en cuenta para ello al medio rural. También quieren servir como un canal de comunicación directo con la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta, para que escuchen las demandas de los jóvenes.

Testimonios

Alí Alfi

Alí Alfi.

Alí Alfi. / CÓRDOBA

Alí Alfi tiene 23 años, está estudiando un Grado Superior de Gestión de Alojamientos Turísticos, es titulado en Comercio y Marketing, habla cuatro idiomas: francés, árabe, inglés y español y, aún así, no consigue trabajo. Desde enero está buscando y por más que ha echado el curriculum en distintos lugares, ha hecho uso de las principales aplicaciones de búsqueda de empleo on line y ha acudido a instituciones como Andalucía Orienta o el SAE, con experiencia en hostelería, turismo o comercio, no lo llaman. Su emancipación, sin embargo, fue obligatoria. Llegó a España siendo un menor hace casi siete años y a los 18 tuvo que salir de la protección de la Junta y buscarse la vida. Ahora vive con su pareja, con la que tuvo que mudarse al poco tiempo de iniciar una relación porque era la única forma de no compartir piso con extraños. «No tenemos la suerte de nuestros abuelos», afirma y agrega que «solo tener libertad y privacidad ya es imposible, y solo hablo del alquiler, ya no de comprar una casa como nuestros padres». Para él, los jóvenes están «viviendo al límite» pues «no podemos pensar en el futuro, solo pensamos en la semana que viene, eso es lo máximo». Asegura que le piden 300 euros por una habitación más o menos céntrica y es consciente de que en ciudades más grandes «es peor»

María Ruano

María Ruano.

María Ruano. / CÓRDOBA

María Ruano tiene 26 años y vive compartiendo piso desde junio del año pasado en la capital cordobesa. Estudió Integración Social y después Educación Social, pero trabaja en un hotel de la ciudad como camarera porque las condiciones económicas son mejores que en los trabajos disponibles en su profesión. Con su trabajo actual cree que se podría independizar, pero su vida se vería reducida solo a pagar el alquiler, los servicios y la comida, y «no podría hacer nada más», tendría que renunciar al ocio, a las actividades extras o a los viajes. «Podría hacerlo en un estudio, pero no merece la pena pagar 500 euros de alquiler donde no se tiene calidad de vida, donde tienes que vivir en 20 metros cuadrados», critica y asegura que por una habitación piden hasta 300 euros, en un piso sin zonas comunes, solo cocina y baño compartido y, por la habitación más grande y con baño cobran hasta 500. María hace un cálculo mental rápido y agrega que «le estamos pagando, de sobra y con un par de habitaciones, el pisp a alguien más». Sin embargo, para ella, en este momento de su vida, es más factible compartir piso y tener ahorros para, en un futuro, buscar si puede comprar una vivienda y pagar la hipoteca, que siente que merece más la pena. En un futuro también se plantea vivir en pareja.

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