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Reportaje

Los proyectos fallidos para hacer una playa urbana en Córdoba

Durante décadas, Ayuntamiento y Junta han planteado la idea de instalar en Córdoba una playa artificial. En 2017 se apostó por crear un espacio que incluía tirolinas, escenarios... pero que prohibía el baño

Actividades acuáticas en el Río Guadalquivir.

Actividades acuáticas en el Río Guadalquivir. / Archivo / CÓRDOBA

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

La idea de recuperar la playa fluvial de Córdoba ha salido a la palestra en diferentes ocasiones. Porque la propuesta de contar con un lugar para bañarse a pocos minutos de casa y de cambiar los adoquines por arena suena demasiado bien, y más en una ciudad abonada a los 40 grados en verano. Sin embargo, la realidad es que este tipo de proyectos requieren de una fuerte inversión, además de adaptarse a un entorno como el Guadalquivir.

Una de las propuestas más recientes nació en 2017. Un grupo de empresarios pretendía construir en Córdoba la que sería la primera playa urbana de España. El proyecto contemplaba la construcción de una laguna artificial que tendría una lámina de agua dulce de 30.000 metros y una profundidad media de 2,5 metros. «La idea es construir una piscina temática, con tirolinas o pequeños barquitos de vela», explicaba el arquitecto del proyecto, Rafael Castelló, a Diario CÓRDOBA.

Molino Albolafia rio guadalquivir a su paso por cordoba

Molino en el río Guadalquivir a su paso por Córdoba. / Archivo / Manuel Murillo

La multinacional Crystal Lagoons, precursora del proyecto, llegó a contactar con Urbanismo. Sin embargo, la iniciativa nunca cuajó porque, según Castelló, el Ayuntamiento nunca confirmó que pudiera materializarse. Por otro lado, entre 2005 y 2009, Ayuntamiento y Junta exploraron la idea de crear una playa artificial en el Guadalquivir.

El último proyecto contemplaba crear una laguna artificial de 2,5 metros de profundidad

Ese primer año, la Consejería de Turismo barajaba instalar una playa con la que «completar la oferta turística de la ciudad» y que la equipararía «a París o Ámsterdam», decían las crónicas de entonces. No obstante, la por entonces consejera del ramo, Ana Gómez, advirtió que se trataba de una «vaga idea aún por desarrollar».

Junto al Puente Romano

Dos años más tarde, la iniciativa se reflotó y la Junta dio más detalles. La ubicación escogida sería el meandro del río y el Puente Romano. Tendría una superficie de 19.000 metros cuadrados y un coste de 1,5 millones de euros. El proyecto tomaba forma hasta el punto de que el Ayuntamiento solicitó a la Junta una subvención de 500.000 euros. Para más inri, la playa sería desmontable, funcionaría únicamente de abril a octubre y tendría tres ambientes: brasileño, caribeño y andaluz. También contaría con chiringuitos, jardines, zonas de juego, pistas de voley y hasta dos escenarios para conciertos. Vamos, ¡nada que envidiarle a la Costa del Sol! Salvo por un detalle: no estaría permitido el baño.

Recreación virtual de la playa que se iba a proyectar en el Arenal.

Recreación virtual de la playa que se iba a proyectar en el Arenal. / CÓRDOBA

La última vuelta al proyecto llegó en 2009, cuando el gobierno municipal afirmó que pretendía que estuviera acabada la playa «para la Semana Santa de 2010». Para lograrlo, se esperaba empezar con los trabajos «en enero o febrero de 2010». Llegó julio de ese año y el Consistorio tuvo que retractarse y admitir la inviabilidad del proyecto. Entre los motivos se encontraban la crisis, las inundaciones del invierno anterior y la fragilidad del entorno.

Han pasado siete años de la última idea y lo que iba a ser una playa ha terminado convirtiéndose en uno de los parques más populares de la ciudad. Junto al Molino de Martos no hay chiringuitos y sí una densa vegetación, mientras que el río no sólo no está limpio, sino que sufre los efectos de la sequía. Al final, al igual que en la citada París, bajo los adoquines, nunca estuvo la playa.

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