Los empresarios ven poco efectiva la norma
La hostelería cordobesa ve en el anteproyecto de Ley de alcohol y menores un nuevo ataque al sector
La propuesta recoge eliminar la publicidad de bebidas en sombrillas, mesas y sillas que estén a menos de 200 metros de un centro educativo

Terrazas de la ciudad de Córdoba con sombrillas promocionales de una marca de cerveza. / Ramón Azañón

El anteproyecto de Ley de alcohol y menores que la ministra de Sanidad, Mónica García, ha presentado ante el Consejo de Ministros vuelve a poner a la hostelería en pie de guerra, pues consideran que algunas de las propuestas que recoge el documento vuelven a ser un ataque directo al sector. En concreto, el texto propone la prohibición de “emplazar publicidad en la vía pública o en lugares visibles desde la misma (…) en un perímetro que diste 200 metros lineales de los accesos a zonas frecuentadas por personas menores de edad, tales como centros de educación primaria, secundaria obligatoria, formación profesional, de enseñanzas especiales y bachillerato”, entre otros. Esto quiere decir que los bares, cafeterías y similares no podrán tener en sus terrazas si hay un colegio cerca las tradicionales sombrillas, veladores o sillas con el rótulo de marcas de bebidad alcohólicas.
Esta medida es una de las propuestas junto a otra batería de puntos tendentes todos ellos a combatir el aumento del consumo de alcohol por menores que se viene detectando en los últimos años.
Queja de Hostecor
Sobre este asunto, el presidente de la patronal de hostelera de Córdoba, Hostecor, Jesús Guerrero, ha mostrado a Diario CÓRDOBA su desacuerdo, “como sigan apretando así a la hostelería van a conseguir un cierre patronal”. A su juicio, el hecho de que se quiten la propaganda de bebida alcohólica del mobiliario de los negocios “no afectará en nada en el consumo de alcohol de los menores” y añade que “por esa regla de tres deberían prohibir la entrada de los menores en los pasillos de bebidas alcohólicas de los supermercados”, porque recuerda que “en los bares hace ya muchos años que no vendemos alcohol a los menores”.
Uno de los motivos de queja de los empresarios es el del gasto que supondrá para los establecimientos tener que adquirir el citado mobiliario (como ya ocurrió en primeros pasos de la Ley antitabaco con la creación de espacios para no fumadores), porque los elementos suelen ser regalos de las empresas distribuidoras por la venta de sus productos. El presidente de Hostecor estima que montar una mesa, con sus cuatro sillas y una sombrilla puede costar de media para un negocio unos 400 euros, “así que si un establecimiento tiene 10 mesas en la calle le costará unos 4.000 euros amueblarla”. De ese modo, a juicio de Guerrero, esta medida lo único que hace es “apretar más a un sector ya bastante presionado con impuestos, salarios, etcétera. El turismo es la gallina de los huevos de oro de España y Andalucía y con medidas como esta la están matando”.

Sombrillas de una terraza de un bar de Córdoba. / Ramón Azañón
Los empresarios
En similares términos se pronuncian algunos de los empresarios consultados por este periódico, como es el caso de Concepción Garrido, que regenta el bar Griss, muy frecuentado por estudiantes y que señala que “parece que no hay otro sector al que machacar” y reflexiona indicando que “es muy grave que los jóvenes vean esos rótulos, pero no que una niña de 14 años pueda abortar sin el permiso de sus padres”. Considera esta empresaria que “habría otras medidas más efectivas para conseguir esos resultados” y valora el coste que le puede suponer a un negocio como el suyo, donde el mobiliario lleva el rótulo de una cerveza, reponerlo. Algo más conciliador se mostraba Juan Antonio Cuadrado, del Café La Trinidad, a quien, según indica, le da “un poco igual, porque van a hacerlo de todas formas” y cree que si las marcas no se pueden exponer “nos las darán sin rótulos y ya está”, pero no cree que la medida afecte al consumo de alcohol en los jóvenes.
Moisés Pedrajas, de De Tapas, cree que al negocio en el que trabaja le podría afectar porque “tenemos 30 mesas en la calle, si tenemos que comprarlas nosotros va a suponer un desembolso enorme”. Coincide con sus compañeros en que retirar esa publicidad del mobiliario hostelero no tendrá ninguna repercusión porque “no creo que ningún chaval venga a tomarse una cerveza porque en la sombrilla ponga una marca y, además, si quieren consumir alcohol hay muchos establecimientos de otro tipo que se lo venden”.
Tampoco Ignacio, que trabaja en el Lambick, ve futuro en esa medida concreta, aunque relativiza la repercusión negativa. “La publicidad del alcohol ya se prohibió en los estadios y en las vallas y las empresas se buscaron el truco de publicitar su gama de productos sin alcohol” y cree que si los negocios tienen que retirar las sombrillas, “en una ciudad como Córdoba, se cargarían la hostelería”.
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