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Reportaje

Jóvenes cordobeses que trabajan en verano: sacrificio hoy para disfrutar y ser independiente mañana

Muchos chicos prefieren trabajar durante los meses estivales para obtener un dinero que usan el resto del año

Jóvenes que aprovechan el verano para trabajar.

Jóvenes que aprovechan el verano para trabajar. / CÓRDOBA

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

El verano suele ser una época muy esperada por todos, pero especialmente por los jóvenes. Tras acabar las clases, aprovechan estos meses para salir, relajarse, viajar y disfrutar al máximo antes de regresar a las aulas o comenzar su vida laboral. Sin embargo, muchos otros emplean estas fechas para tener un sueldo con el que pagarse sus estudios o disponer de un dinero extra para el resto del año.

Es el caso de Álvaro Quero. Tiene apenas 21 años pero afronta su tercer verano consecutivo trabajando. Lo hace como socorrista en la piscina de un gimnasio tras haber estado los dos anteriores en un club de Córdoba. «Empecé con 18 porque quería tener mi propio dinero y no pedírselo a nadie, me gustó la experiencia y, desde entonces, todos los veranos me busco algo», cuenta. Este año es algo diferente, ya que no sólo destinará su sueldo a «algún que otro capricho», también lo empleará en prepararse las oposiciones para bombero y afrontar gastos «como el carnet de moto y de camión», este último, necesario para el puesto. «No me importa sacrificar el verano, me gusta la disciplina y me da libertad», admite. Eso sí, necesita «tener una semana libre al menos para viajar con mis amigos o pareja».

Álvaro Quero trabaja como socorrista.

Álvaro Quero trabaja como socorrista. / CÓRDOBA

El caso de José María Marín, de 23 años, es similar. Él también pasa los meses de julio y agosto como socorrista, en este caso, en los campamentos de Cerro Muriano. Empezó el pasado año como monitor y «me encantó la experiencia, hice amigos y tuve mi primer sueldo, que eso siempre hace ilusión», aclara entre risas. Tanto es así que, cuando se acercaba el verano, «quería repetir, aunque en un puesto diferente», dice. El dinero obtenido lo destinará a unas oposiciones, que desde el pasado mes de enero se está preparando. «Todo lo que tenga que invertir en ellas vendrá de lo que gane estos meses», sostiene. José María no considera que «pierda el verano, lo que hago estos meses lo recupero con creces el resto del año», resume.

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Esther Gil, trabaja enseñando español a refugiados. / CÓRDOBA

Las hay más adultas pero que también ven en el verano una oportunidad fantástica para ahorrar de cara a cumplir sus objetivos. Esther Gil, de 27 años, ha estado durante todo el año como profesora de español en un centro de Málaga «ahorrando lo máximo posible para estudiar el máster en Tradumática: Tecnologías de la Traducción, que quiero hacer en Barcelona a partir de septiembre». Tras acabar su contrato como fija-discontinua, confiesa que no tenía previsto trabajar este verano pero «me surgió una oportunidad que no podía rechazar». Desde el mes de junio teletrabaja enseñando español a inmigrantes a través de Cruz Roja y asegura estar «muy contenta», aunque admite que «se hace complicado a veces ser profesora a través de una pantalla». «La vida en Barcelona no es barata, el alquiler está disparado y no tengo acceso a ayudas, así que era obligatorio coger esta oportunidad», prosigue Esther. La joven espera que no sea un trabajo de verano y «poder seguir los próximos meses y compaginarlo con el máster».

Javier Borja trabaja en un parque de atracciones de EEUU.

Javier Borja trabaja en un parque de atracciones de EEUU. / CÓRDOBA

Los hay más aventureros, como es el caso de Javier Borja, un cordobés de 22 años que desde finales de junio y hasta mediados de septiembre está en New England (Estados Unidos) como operario de un parque de atracciones. «Hacía tiempo que había oído la idea y un día un amigo y yo dijimos, ‘de perdidos al río’, y contactamos con ellos», cuenta. Dicha agencia les proporciona trabajo y alojamiento, por lo que «ha sido todo muy cómodo», detalla. Sobre su experiencia, asegura estar «encantado» porque «ayuda a mejorar el idioma, estás en otro ambiente, sales de tu zona de confort y maduras», prosigue. Con el sueldo espera costearse los vuelos, el contrato con la agencia y los viajes que está realizando por la zona, «porque no es sólo trabajar», dice riéndose. Aunque, eso sí, espera regresar «con algo de dinero y muchas experiencias», concluye.

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