Coleccionismo

Una pasión "desbordante" en forma de colección

Lo antiguo y lo retro conviven en una afición marcada por conservar piezas inéditas especiales y con historia. Vinilos, libros, películas y monedas son algunos de los artículos que coleccionistas cordobeses guardan en sus estantes. Algunos hacen un negocio de su afición para compartirla con el resto.

Juan Gómez, entre el material de Rollo Nostalgia.

Manuel Murillo

Cristina Ramírez

Cristina Ramírez

La pasión por los libros, la música, las películas en formato antiguo, las monedas, los sellos y hasta equipaciones de fútbol ha culminado en valiosísimos conjuntos a nivel sentimental, aunque también material, que guardan y cuidan como el mayor de los tesoros coleccionistas de toda índole. En muchos casos, estos apasionados han hecho de su pasión un negocio, más allá de lo económico, para hacer llegar sus joyas a los demás y como un canal para seguir engordando sus colecciones.

Es precisamente Daniel Rodríguez, un bibliotecario de la Universidad de Córdoba (UCO) jubilado y ahora propietario de la librería El Laberinto en Córdoba (Ronda de Isasa 4) el que cataloga de «desbordante» la pasión que ha tenido a lo largo de su vida y que le ha llevado a acumular más de 400.000 ejemplares procedentes de todo el mundo. Una pasión que no contempla como posesión y que ahora, tras su etapa profesional, pone a disposición de los demás en su propia librería que es «un sueño cumplido» para él su esposa, con la que demás de vida comparte pasión. «No me produce ningún trastorno poner los libros a la venta porque yo disfruto de que los otros los puedan disfrutar», señala el coleccionista. Entre su repertorio tienen cabida libros antiguos, raros y descatalogados entre los que destacan obras «interesantes» de los siglos 16 y 17. Son libros que han llegado a las manos de Daniel como souvenir en sus viajes. «Llegó un momento en el que mi compañera y yo viajábamos de vuelta dejando todo nuestro equipaje atrás y trayendo sólo libros», recuerda. También ha adquirido bibliotecas enteras que le parecían interesantes y ha rescatado piezas que iban a ser desechadas para que no acabaran en un contenedor.

Bartolomé Jaén, con algunos de sus discos de vinilo.

Daniel Rodríguez ordena los libros en El Laberinto. / MANUEL MURILLO

Ahora El Laberinto aúna todo tipo de obras, pues el objetivo de Daniel es que todos los libros estén en circulación. Este establecimiento es también el lugar de donde acuden coleccionistas «muy especiales», según el librero, en busca de ediciones muy concretas de una obra o libros muy concretos que andan buscando para su colección. También atrae a coleccionistas de vinilos, cómics y otro tipo de publicaciones antiguas.

El gusto por lo retro

En lo referente al disco de vinilo, es comparable el repertorio que acumula en sus estanterías Bartolomé Jaén, un vecino de Fernán Nuñez, que tras más de 50 años adquiriendo discos, acumula más de 200.000 ejemplares de pop y rock español, un género al que es aficionado. Bartolomé cuenta que desde que empezó en el mundillo, allá por 1971, no ha parado de trabajar para darse el lujo cada fin de semana de poder comprar algún disco. Durante muchos años estuvo viviendo en Barcelona, donde adquirió gran parte de su colección., convirtiéndose así en un experto en la materia. Tanto que tras su vuelta a Fernán Nuñez, donde ahora reside, llegó a colaborar con emisoras de radio catalanas y de todo el territorio nacional, también de Córdoba.

Parte de las camisetas y artículos de fútbol de Sergio Lunar.

Bartolomé Jaén, con algunos de sus discos de vinilo. / CÓRDOBA

Es el mundo de la radio el que le ha ayudado, igualmente, a engordar su recopilación de discos, pues muchas cadenas le han regalado colecciones de hasta 15.000 ejemplares. Muchos de estos vinilos los puso a disposición del público en la tienda Amigos del disco, que mantuvo abierta durante 26 años en la calle Diario de Córdoba y en la calle San Fernando. Además de vender asegura que ha regalado miles de discos. También ha sufrido algún robo, por lo que prefiere reservarse donde guarda sus valiosas piezas con las que disfruta cada nota. «El formato del vinilo es para sentarse y disfrutarlo» y no música para tenerla de fondo, señala.

Cintas de vídeo y camisetas deportivas

En la parte retro, encaja también el coleccionista y propietario de Rollo Nostalgia, Juan Gómez que cuenta con un repertorio, a modo personal, de más de 400 cintas de vídeo en formato VHS y otras 400 Beta, la mayoría de ellas de terror o de serie b, según cuenta. Su colección es una manera de recordar los tiempos en los que ni había plataformas digitales y, junto a su familia, acudía a los videoclubs a alquilar películas. El objetivo con el que empezó a coleccionar cintas a los 14 años fue «guardar películas que se habían perdido o que no se habían repuesto para tenerlas en formato físico», explica Gómez. En 2010 empezó a comprar de forma más intensa y fue en 2019 cuando creó su propio negocio relacionado con su pasión: Rollo Nostalgia (calle Escritor Juan Alfonso Baena). Este local suministra, además, consolas vintage (que están muy en auge para coleccionistas, según cuenta), cómics, películas y figuras que evocan a la década de los 80 y los 90. Es el paraíso para los coleccionistas y amantes de este mundillo que, asegura, está muy en auge entre los más jóvenes.

En una vertiente más deportiva, aunque también evocando a lo vintage, son varios los cordobeses que se dedican a coleccionar artículos relacionados con el mundo del fútbol, sobre todo camisetas del Córdoba CF Es el caso de Sergio Lunar, que conserva algo más de 300 camisetas de fútbol, más de la mitad del equipo local, además de numerosas piezas más relacionadas con este deporte. Parte de su repertorio y de dos cordobeses más, Paco y Rubén, estuvieron expuestos durante los días del play off de ascenso en el Arcángel. En total, se pudieron ver más de 150 piezas, ordenadas desde las primeras equipaciones hasta la actualidad.

Juan Gómez, entre el material de Rollo Nostalgia.

Parte de las camisetas y artículos de fútbol de Sergio Lunar. / CÓRDOBA

Numismática

En la parte las clásica se encuentra el mundo de las monedas, que coleccionan personas como Juan Medrán, propietario de la tienda de compraventa Numismática Córdoba (Morería 8), un local que abrió hace unos dos años, tras 26 años coleccionando sellos una década reuniendo monedas. Para él, ambas piezas son «un testimonio de la historia», ya que las monedas y sellos especiales marcan hitos. La mayoría de monedas que conserva Medrán, que pasan de mil, son españolas y de la época medieval, las que más llaman la atención del coleccionista.

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