Curiosidades

Un rincón con encanto de Córdoba que fue escenario de un trágico crimen

El nombre del asesino de esta historia sigue apareciendo en el callejero de la ciudad

Cuesta que comunica la plaza de Jerónimo Páez con Alta de Santa Ana.

Cuesta que comunica la plaza de Jerónimo Páez con Alta de Santa Ana. / SÁNCHEZ MORENO

Una explosión de color inunda la vista cuando paseamos ante la buganvilla que corona la plaza de Jerónimo Páez. Bajo la arboleda, con el palacio de los Páez de Castillejo de fondo, este rincón de Córdoba rezuma encanto y belleza.

En una de sus esquinas, unas escaleras ascienden a la calle Alta de Santa Ana a través de la Cuesta de Pero Mato. El lector debe saber, a estas alturas, que en apenas unas líneas conocerá a los protagonistas de un turbulento crimen que tuvo como escenario este tranquilo lugar de Córdoba.

Pasión y muerte

La pasión y la muerte, que tantas novelas han motivado a lo largo de la historia, se mezclaron en este trágico suceso que conmocionó a la sociedad cordobesa de la época. La víctima, una mujer. Su 'pecado', la pasión desenfrenada. Diferentes publicaciones históricas y crónicas de la época dan fe de lo sucedido. Ocurrió en el siglo XVI (año 1575), pero hoy en día el nombre del asesino sigue figurando en el callejero cordobés.

Con detalle y exquisita expresión, José Manuel Morales, colaborador de Cuarto Milenio, escribió para Diario CÓRDOBA un resumen de esta tragedia. Beatriz Cano, mujer del prestigioso médico portugués Pedro Mato, fue pretendida por uno de los Páez de Castillejo. Estos últimos residían en el palacio que hoy alberga el Museo Arqueológico de Córdoba mientras que la pareja vivía en la esquina con la cuesta que sube al convento de Santa Ana.

El ricachón tramó un ardid ayudándose de la sirvienta de la señora para que esta cayera en sus manos. Tuvo éxito, pero no contó con la ambición de la criada, que llegó a pelearse con Beatriz Cano, siendo reprendida, y juró vengarse de ella. En esas, la sirvienta contó lo ocurrido al esposo, tras lo cual ella huye al convento de Santa Ana temiendo su muerte.

Plaza de Jerónimo Páez

Plaza de Jerónimo Páez, con la fachada del palacio de los Páez de Castillejos de fondo. / Víctor Castro

El asesinato

Las dudas crecieron a la misma vez que los rumores, aunque el doctor acabó perdonando el desliz. Sin embargo, como relata Morales, que cita a Teodomiro Ramírez de Arellano y sus Romances Histórico-Tradicionales de Córdoba, la traición impidió a Mato seguir amando a la esposa hasta que, un día, aparecieron varios cuernos unidos por una soga junto a la puerta de la casa. Esta acción burlesca desató la ira del médico, que, cuando volvió y vio a su esposa, sucumbió a la furia. Y, dejándose llevar por esta, acabó con la vida de su mujer, que murió estrangulada.

El asesino huyó de la ciudad y de la justicia, aunque, pasado un tiempo, acabó apareciendo en Sevilla, indultado por el monarca y haciendo valer sus dotes como médico. Sobre esta historia, son curiosas las coplillas que recoge el proyecto Puerto de los Patios: "Pedro Mato/ mató a su mujer/ físolo tarde/ mas físolo bien".

Siglos después

Estos terribles hechos no han caído en el olvido. El nombre de la cuesta sigue recordando la historia y en mayo de 2022 inspiró a la artista Noelia Tejerina, quien realizó una performance titulada Escalera y manta enmarcada dentro del proyecto Córdoba, ciudad de las ideas, con una actitud crítica y una mirada feminista que da fe del paso del tiempo.