Reportaje

La celebración del Corpus toma las calles de la ciudad

Un año más la procesión del Corpus Christi recorre las calles de la ciudad entre numeroso público que a pesar el sofocante calor se echo a la calle. Una intensa jornada donde de nuevo las cofradías cordobesas volvieron a levantar los efímeros altares que dan esplendor y belleza a esta popular celebración

Procesión del Corpus Christi en Córdoba

A. J. González

Con toda seguridad la actual procesión del Corpus nada tiene que ver con lo que fue en época pasada pero, todo sea dicho, los últimos años ha ido recuperando poco a poco parte del esplendor perdido, aunque queda todavía mucho trabajo para que de verdad sea, lo que tiene que ser la procesión más importante de la ciudad.

A pesar del sofocante calor que reinó durante todo el día, la gente se echó a la calle para contemplar los altares que con esfuerzo y buen gusto levantaron las cofradías al paso de la Custodia, así como a la asistencia a la misa que presidió el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, en la Catedral poco antes de la procesión. El prelado en su homilía señaló que la eucaristía es “una expansión de amor para toda la humanidad”, en este sentido Demetrio Fernández recalcó que la eucaristía “es un alimento de eternidad”, señalando que “en esta solemnidad del Corpus la Iglesia en Córdoba quiere hacer fiesta en honor de Jesucristo Sacramentado, recordando que el Jueves Santo fue la institución de la eucaristía pero el día del Corpus es cuando honramos a Jesucristo para agradecerle la institución de este sacramento”. Asimismo recordó el valor de la Caridad como un fruto de la eucaristía, recordando lo importante que es “ejercer la caridad con aquellos que no tienen nada”.

Mientras en el interior de la Catedral se celebraba la solemne misa, que contó con la música de los coros del seminario mayor San Pelagio y el seminario Redemptoris Mater acompañados al órgano por Clemente Mata, en el Patio de los Naranjos ya había gente esperando, eso sí, con abanico en mano y buscando sombra ante un sol de justicia que quiso estar presente en este importante día para la diócesis cordobesa. También hubo quien quiso pasar este tiempo de espera contemplando los altares de las cofradías, en un total de once, que un año más volvieron a dar esplendor a la procesión.

Procesión por las calles de Córdoba

Poco después la banda Caído-Fuensanta, que este año se sumaba al cortejo, anunciaba que la cruz de guía estaba ya enmarcada en la Puerta de las Palmas dando inicio la procesión eucarística por las calles de la ciudad. Tras la cruz de guía, como es habitual los niños de primera comunión y representaciones de hermandades, así avanzaba el cortejo por la calle Cardenal Herrero, mientras en la Puerta de las Palmas se encontraba el paso de misterio de Jesús de la Fe en su Sagrada Cena, la banda Tubamirum de Cañete de la Torres interpretaba la primera de las marchas para el titular de la hermandad de la Cena que no procesionó sobre su paso dorado sino sobre el de la octava del Corpus cuyas dimensiones permite el paso por la estrechez de Conde y Luque y Deanes. El paso fue exornado con distintas variedades florales en color blanco predominando las calas y rosas.

Mientras en el interior de la Catedral se vislumbraba la espléndida Custodia que porta a Jesús Sacramentado. Tras el paso de los seminaristas y el clero diocesano las campanas de la Catedral junto a los sones de la banda de la Esperanza anunciaban que Jesús Sacramentado estaba en el Patio de los Naranjos volviendo a protagonizar la procesión de las procesiones.