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DOBLE RETO DEL SIGLO XXI

Córdoba tiene cada vez más mayores que viven solos y más jóvenes con los padres

La soledad no deseada es un problema para las personas de más edad

Menos del 13% de la población joven consigue emanciparse y hacer su vida

Menos del 13% de los jóvenes consigue la emancipación.

Menos del 13% de los jóvenes consigue la emancipación. / EUROPA PRESS

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Mayores que viven solos y que sufren la soledad no deseada y jóvenes que viven en casa de sus padres porque sus salarios y el precio de la vivienda les impide afrontar la emancipación. Esa es la fotografía que se dibuja en todo el país y que en Córdoba, con una de las tasas de envejecimiento más elevadas, y unas cifras de paro juvenil más importantes, es más sangrante. Según la última Encuesta de Características Esenciales de la Población y las Viviendas del INE, vivir solo es cosa esencialmente de mayores si se tiene en cuenta que más del 53% de las personas que lo hacen tienen más de 60 años y casi el 40% tienen más de 70 años. Por contra, solo un 6,9% de los cordobeses que viven solos tienen 30 años o menos.

El colectivo más numeroso de las personas que viven solas son jubilados, prejubilados e incapacitados permanentemente para trabajar (41,6%), de los cuales, la gran mayoría son mayores de 60 años. Si se observan los estudios de quienes viven solos, se observa que el 37,2% tienen Educación Primaria o menos, sobre todo mujeres, mientras que un 22,5%, estos sí igualados por sexos, tienen estudios superiores.

Los ingresos de las personas que viven solas pueden dar idea de cómo se las apañan para vivir sin compañía y si tienen más o menos acceso a ocio cultural, salidas habituales, encuentros gastronómicos o viajes que les permitan evadirse de la soledad no deseada. Así, casi un 15% ingresa menos de 500 euros al mes y más del 43% entre 500 y 1.000 euros. En el otro extremo, figura un 1,9% de personas que tienen ingresos mensuales de más de 5.000 euros, todas ellas mayores de 60 años, y un 5% que ingresa entre 2.000 y 2.5000 euros (el 58% mayores de 60 años), una cantidad que tampoco está mal para vivir una persona sola.

Según Integra Andalucía, que gestiona el proyecto Vínculos para mayores de 65 años, es habitual que en este colectivo haya personas cuyas vidas comienzan a caracterizarse por la pérdida o el abandono, ya sea la pérdida del trabajo, por la jubilación; físico o cognitivo, por el deterioro asociado a la edad o de las redes sociales de apoyo, o que aumenta el riesgo de soledad no deseada. 

Al otro lado de la brecha generacional, se encuentran los jóvenes, que cada vez tienen más problemas para llevar a cabo su proyecto de vida y emanciparse. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, a mediados de 2023, solo el 12,9 % de los jóvenes andaluces (aún no hay datos provincializados) se había emancipado, lo que coloca a la comunidad en el segundo puesto con menor tasa de emancipación de toda España. No es de extrañar si se tiene en cuenta que el salario medio de los jóvenes es el segundo más bajo y la tasa de paro la más alta del país. Según los datos del Observatorio, un 30% de los jóvenes de entre 30 y 40 años emancipados viven de alquiler, lo que en el caso de los asalariados supone más del 50% de los ingresos netos. Así, para los mayores, la soledad no deseada es un problema mientras para los jóvenes que quieren emanciparse lo es la compañía obligada. 

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