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Sequía

Los baños de Popea y el arroyo Bejarano se secan

Viandantes y ciclistas constatan un deterioro más acusado de la zona en los últimos 5 años

Ecologistas instan a un control de la extracción de agua en los alrededores para frenar el problema

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Cristina Ramírez

Cristina Ramírez

Córdoba

El arroyo Bejarano y los baños de Popea de la Sierra de Córdoba se encuentran en niveles de agua muy bajos, algo que es común en la época estival pero que se ha intensificado en los últimos años. Viandantes de la zona, ecologistas y el consejo de distrito de Trassierra coinciden en que la situación ha ido a peor desde hace unos cinco o seis años, acrecentándose aún más en los últimos meses. 

La principal causa es la falta de precipitaciones y el cambio climático, que no deja indeferente ningún ecosistema, aunque ecologistas consultados por este periódico achacan parte de responsabilidad a la falta de control en la extracción de agua de los acuíferos, que se están llegando a secar y no se recuperan. Pancho Gamero, presidente de la plataforma A Desalambrar, ha explicado a Diario CÓRDOBA que «el nivel freático de los baños de Popea está bajando bastante, de forma que el agua que corre por la superficie se dilata y desaparece», de manera que en el entorno «está quedando solo roca y tierra». Gamero señala que esta falta de agua «está provocando la desecación de todo el entorno. El arbolado se está viendo bastante afectado y está cayendo un porcentaje bastante alto de olmo, lo que supone un peligro para los senderistas y, al mismo tiempo, por los elementos que hay allí». La tendencia es similar en el arroyo Bejarano, donde «el agua desaparece por tramos porque los acuíferos están descendiendo su nivel», dice el responsable de A Desalambrar, quien señala que en esta última zona «están cayendo muchos pinos». 

Los Baños de Popea y el Arroyo Bejarano secos

A.J.González

El activista ecologista Pepe Larios añade que el problema de estos cauces «es doble porque es una zona de caliza. Son rocas muy porosas y son muy vulnerables tanto para recargarse de agua cuando llueve como para vaciarse». Además de a la falta de precipitaciones que, es evidente, Larios apunta que «tanto el cambio climático como las urbanizaciones de la zona son las responsables» de la sequía de estos acuíferos debido a la extracción de agua para las viviendas.

Control de los pozos

Los ecologistas coinciden en que para detener el progresivo deterioro de estos espacios es necesario controlar la extracción de agua. «Es un poco problemático porque ya son hechos consumados. Las urbanizaciones están y las viviendas están», dice Larios.

Ambos instan, ante el difícil freno del cambio climático, a clausurar los pozos ilegales que pueda haber y Gamero propone poner límites en el consumo de aquellos que son legales, evitando el excesivo uso para riego, piscinas, etcétera. El presidente de A Desalambrar propone que haya «una inspección continua" y «que exista un control regular de la contaminación y nivel de agua del acuífero».

«En Córdoba ha habido siempre una permisividad terrible y dejación histórica de las urbanizaciones ilegales con la administración pública municipal mirando para otro lado. Por otra parte, las autoridades ambientales tampoco han hecho nada» por estas parcelaciones, ha criticado Pepe Larios. 

Una joven pasea por el arroyo Bejarano.

Una joven pasea por el arroyo Bejarano. / A.J. GONZÁLEZ

Por su parte, el responsable de consejo de distrito de Trassierra, José Manuel Luque, lamenta que «la falta de agua se está haciendo insoportable» y asegura que «la única solución es que llueva». En este sentido, apela a la responsabilidad, tomando medidas que contribuyan a frenar el cambio climático. Aunque sí reconoce que «no se pueden tener 200.000 o 300.000 olivos de regadío» en una situación como la actual. 

Los vecinos constatan el deterioro

Este deterioro también lo han constatado a lo largo de los años los vecinos de los alrededores, senderistas y ciclistas que suelen transitar la zona. Julia Romero, una vecina de Siete Fincas que paseaba ayer por los senderos cercanos a los baños de Popea, lamentó que «está todo seco». «Llevo 23 años viviendo aquí y cuando llegué me bañaba en el curso del arroyo Bejarano, el agua me llegaba por el pecho. Ahora ni al tobillo llega». Esta cordobesa cree que «deberíamos intentar mirar por el agua pero entiendo que es una situación a nivel global, todo el clima ha variado, hasta los animales se mueven de una manera que no hemos conocido nunca». Carmen Rojas, otra vecina de la zona que vive actualmente en Francia, señaló que «llevaba años sin venir y cuando vi los baños de Popea, me quedé sorprendida», ya que la última vez que visitó la zona "era totalmente distinta".

Un ciclista que sí suele frecuentar periódicamente estos caminos afirmó que ha ido percibiendo el deterioro de hace 4 o 5 años atrás y que en los últimos meses ha sido mucho más acusado el cambio. Manuel Pizjuán, otro viandante, al igual que los ecologistas, achaca parte del problema a las captaciones de agua de los vecinos.

De momento, y pese a ser consultados por este periódico, ni la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ni el Ayuntamiento han ofrecido una valoración sobre la situación de los Baños de Popea y del arroyo Bejarano.

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