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40 aniversario

Masiva peregrinación a Las Ermitas en el regreso de la Fiesta de las Habas

Miles de cordobeses de la ciudad y la provincia se aglomeran en el mirador del templo para comer una cazuela de este plato, tras asistir a misa

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

"Oye, ¿sabes por qué hay tanta gente hoy?", preguntaba una pareja de senderistas alrededor de las 12.00 horas en el entorno de Las Ermitas. Estaban a unos pasos de descubrir que la expresión 'tanta gente' se quedaba corta para lo que había en el mirador a los pies del Sagrado Corazón de Jesús. Miles de cordobeses han peregrinado este domingo al templo en la sierra y su viaje ha tenido recompensa: una cazuela de habas.

A la altura de la calle Poeta García Baena, cuando la carretera de las Ermitas deja atrás el barrio de El Brillante y comienza a serpear por Sierra Morena, una larga fila de coches permanecían aparcados a la derecha de la vía. En el tramo final de la carretera, pasados unos kilómetros, la imagen era la misma. Y es que el coche -y en algunos casos el autobús- recortaba trayectos. Pero los más valientes ascendían por la Cuesta del Reventón.

De una forma u otra, se intuía que algún evento de gran interés movía a tantas personas. Si bien la mayoría caminaba con la intención de acudir a la Fiesta de las Habas, organizada por la Asociación de Amigos de las Ermitas, ha habido algunos que, al llegar, se han encontrado por sorpresa con las largas colas para comerse un buen plato típico de esta época del año.

Gran asistencia en un día espléndido

Al llegar a las 11.00 horas, cuando estaba prevista la misa, miles de personas buscaron y encontraron sitio en el abarrotado mirador. Comenzó la eucaristía y, a medida que pasaban los minutos, cada vez más miradas iban dirigiéndose a las grandes ollas en las que cocineros de Bodegas Campos terminaban de cocinar las habas. Antes de las 12.00 horas, ya se habían vendido unos 1.000 tickets.

Más de 250 jóvenes, según la organización, ha colaborado para la puesta a punto de la celebración en este 40 aniversario de la fiesta. Desde 1983, la asociación hace suya y de todos los cordobeses la tradición de los antiguos ermitaños, que cultivaban habas y, cuando algún viandante ascendía hasta allí hambriento, invitaban a comer. Hoy en día, personas de diferentes partes de la ciudad y de la provincia acuden fielmente a esta cita anual.

El escenario y el día han sido ideales para una celebración que se ha mantenido en hibernación durante tres años, primero por la pandemia de coronavirus y la última vez por la lluvia. Un sol resplandeciente, con vientos suaves que aliviaban el calor, ha acompañado a los senderistas y peregrinos en la mañana de este domingo hasta Las Ermitas. La espera y el fabuloso día primaveral han sido la función perfecta para registrar una gran asistencia. Y así lo piensan desde la propia organización, alegrándose de que este domingo haya acudido más gente que habitualmente.

Una receta tradicional en un escenario único

El fin de la eucaristía ha supuesto el inicio de la comida. La asociación ha preparado unas 1.800 raciones con unos 360 kilogramos de habas que ha ido repartiendo, en cazuelas de barro, a medida que iban acercándose los comensales. La receta, además, ha sido un éxito entre los miles de catadores.

Se trata de una receta tradicional en la que estas legumbres se acompañan de jamón picado, huevo troceado y alcachofas. Tanto las habas como las alcachofas, cuentan los cocineros, estaban confitadas de forma casera. Luego, las han cocinado en una salsa esparraguera que ha empapado los panes repartidos.

Al día soleado y a la receta, se ha sumado un escenario único. Los cordobeses han hecho de todo el entorno de Las Ermitas un gran comedor, buscando hueco en cualquier rincón, abrazados por la sierra y con la ciudad de Córdoba y la campiña de fondo.

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