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economía | la reactivación de las compras

El comercio local, entre la esperanza y la incertidumbre con el Black Friday

Los descuentos irán del 5% al 80% para dar salida a las existencias de otoño | Los pequeños negocios son los que más cargan con el peso de la inflación

Una zapatería de Córdoba anuncia la campaña de rebajas varios días antes de la fecha habitual. A.J. GONZÁLEZ

La tradición americana conocida como Black Friday, surgió como un incentivo para el consumo de cara a las compras de Navidad. Como tradición importada, no tiene el mismo efecto que en su país de origen ni las mismas consecuencias en todos los comercios. Este viernes próximo se celebrará en un contexto excepcional. Incertidumbre económica, aumento del IPC y subida de precios histórica de la electricidad y los carburantes son motivos suficientes para disuadir a los consumidores. Aunque siempre queda confiar en el entusiasmo de las personas por encontrar un buen chollo.

Los descuentos comenzaron a verse a principios de la semana pasada, con rebajas del 5% en la página web de Crash Cómics; del 20% en Ulanka o incluso del 80% en la joyería Siglo XXI. Superficies como El Corte Inglés ya aseguraban que los descuentos superarían el 60%.

El presidente de Comercio Córdoba, Rafael Bados, es consciente de que «esta fecha se ha convertido en una de las más importantes para el sector del comercio y prácticamente se ha alargado una semana entera». Antes del inicio de la campaña trasladaba las altas expectativas de los negocios. «Es un deseo más que una realidad y tenemos que agarrarnos a ello porque no nos queda otra dentro de un sector que supone un tercio de la economía y el empleo de la provincia», aseguraba. Una economía que no fluye, por mucho que las fechas lo insinúen. «Las ventas han caído a mínimos en los últimos meses porque el consumidor cada vez tiene menos recursos, así que también se acumulan las existencias», añadía Bados.

Entre los artículos que menos se han vendido está la ropa de invierno, dado que las temperaturas han sido inusualmente altas para esta época del año y siguen sin bajar lo suficiente como para hacer atractivas ciertas prendas. «Hay un cúmulo de mercancías bastante importante y un ejemplo es la disminución de la logística. Hasta en las ventas por internet, que son mayoritarias, se está notando», reconocía el presidente de Centro Córdoba, Manuel Blasco. Ante este panorama, los pequeños comerciantes pueden aprovechar el Black Friday para dar salida a esas prendas de invierno aunque, según Blasco, más bien «tendrán que aguantar y ver cómo está la necesidad respecto a esos artículos cuando pase diciembre».

Descuentos del 20 por ciento en un establecimiento de cara a la semana del Black Friday. A.J. GONZÁLEZ

A la espera de obtener datos concretos esta semana, el presidente de Centro Córdoba se mostraba poco optimista. «La previsión es que se va a vender mucho menos que otros años porque el consumidor no tiene esa predisposición psicológica con las circunstancias actuales», comentaba. Todo ello teniendo en cuenta que no todo el pequeño comercio cordobés es asiduo a estas iniciativas, la mayoría porque no han podido adaptarse a una dinámica de campañas masivas de rebajas. «En meses como estos es cuando realmente echamos de menos lo que llevamos años reivindicando desde el sector empresarial, y es que se regularicen los periodos de promociones», incidía Rafael Bados. Porque si, como sucede actualmente, cualquier comercio o gran superficie puede poner en marcha descuentos sin ninguna restricción, los pequeños negocios pierden atractivo, al no poder sumarse.

«Si hay demasiadas fechas de rebajas en el calendario puede ocurrir que el consumidor no tenga claro qué tipo de descuento está obteniendo, cosa que no ocurría en las rebajas tradicionales», aclaraba el presidente de Comercio Córdoba, y subrayaba que «la desregularización limita la claridad a comerciante y consumidor».

Una mujer mira el escaparate de una tienda. A.J. GONZÁLEZ

Precisamente es el vendedor de proximidad el que, según ambas organizaciones de comerciantes, soporta más el peso de la inflación y evita lo máximo posible subir los precios a los clientes. «Están haciendo un enorme esfuerzo y esto hay que destacarlo porque son la parte más débil del sector comercial», destacaba el representante de Comercio Córdoba.

El comercio de cercanía

Unirse al Black Friday por no ir a la contra

Estas promociones en moda, aunque creadas para favorecer las ventas, de forma irónica terminan por ser un inconveniente. Es el caso de establecimientos locales como INGA, tienda de ropa, accesorios y decoración. Rocío, la dueña, explica su caso como portavoz de muchos comercios vecinos inmersos en la misma dinámica. «A mí no me gusta el término pequeño comercio, porque parece que damos pena. En cambio, prefiero comercio de cercanía, porque hace referencia a esa cara amable conocida tras el mostrador», explica.

El problema es que la actitud de la clientela cambia con estas campañas. «A ninguno nos compensa sumarnos al Black Friday, incluso menos este año cuando hemos pasado un trimestre muy malo, pero no te queda más remedio porque si no es como ir a contracorriente y el mismo cliente ya te lo pide, incluso días antes o después del propio viernes», explica Rocío. Tiene claro que no aplicará más de un 20 por ciento de descuento en la ropa, incluso en los artículos de invierno que no ha podido vender debido al clima. Al contrario que las grandes superficies, no puede permitírselo. «Ha subido todo; la luz, el transporte... e intentas asumir parte de ese margen para no perder los clientes», reconoce. Aunque añade, «nos ha afectado a todos, seguro que para las grandes superficies también está siendo difícil». Tampoco se puede pasar por alto el poco margen de tiempo que hay entre el viernes negro y las rebajas de invierno.

«Cuando viene una clienta a comprar un regalo de Navidad, espera que haya posibilidad de descambiarlo en enero, cuando ya están puestas las rebajas. El cambio no me beneficia porque he pasado mes y medio sin poder vender ese artículo a un precio normal», añade la dueña de INGA.

Rebajas de Black Friday en un establecimiento local. A.J. GONZÁLEZ

Superficies y cadenas

Rebajas que aumentan de forma progresiva

Un despliegue que, aseguran, aplicarían por igual tanto en El Corte Inglés de la carretera de Santa María de Trassierra como en el de Ronda de los Tejares. Ambos centros son «optimistas respecto a una gran afluencia, igual que en años anteriores», señalan.

En comercios como Ulanka, que comenzaron con los descuentos desde el lunes, se muestran más prudentes. «Ahora mismo estamos trabajando en el pre Black Friday con descuentos del 20% y, dependiendo de cómo vayan las ventas, iremos aumentando los descuentos. Aunque eso nos lo van comunicando desde la central», explica la encargada del establecimiento.

Respecto a los problemas con el stock, en Ulanka no han notado demasiado la acumulación, ya que «en la central van viendo las existencias que hacen falta y, sobre la marcha, las van mandando». En esta misma línea se pronuncian desde El Corte Inglés. «Esperamos que aumente la venta de ropa de temporada, que se ha retrasado por parte de los clientes», admiten.

Irregularidades

Bajadas de precios simuladas

Como en cualquier periodo destinado al aumento de las ventas, algunos establecimientos ven un momento idóneo para sacar beneficios de forma poco ética, una realidad que vienen denunciando las asociaciones de consumidores desde hace años. «Los fraudes más habituales consisten en mantener los precios idénticos a fechas anteriores y elevar consideradamente el importe los días previos a este evento, para simular la gran rebaja», aseguran desde Facua Córdoba, que advierte de que esta práctica se repite «con más asiduidad de lo habitual». La solución, insisten, «es que las administraciones realicen inspecciones periódicas a los establecimientos y se encarguen de monitorizar los precios», declara el presidente de la entidad en Córdoba, Francisco Martínez, quien se muestra poco optimista respecto a las ventas en el Black Friday. «Estimamos que no habrá un aumento en las ventas porque hay una contracción del gasto y los consumidores están capacitados para tener criterio y no generar perjuicios en la economía familiar», asegura. 

En lo que no hay duda es en el aspecto psicológico de esta fecha, que prepara el cuerpo y los bolsillos para la Navidad. 

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