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MEDIOAMBIENTE

Un informe de Greenpeace alerta del mal estado de las aguas subterráneas en Córdoba

El regadío intensivo, con el uso de pozos ilegales, e industrial hacen que el 52 % de las masas de agua subterránea de la Cuenca del Guadalquivir (45 masas de agua subterránea) esté en mal estado

Greenpeace alerta del mal estado de las aguas subterráneas de la Cuenca del Guadalquivir. CÓRDOBA

El regadío intensivo, con el uso de pozos ilegales, e industrial hacen que el 52 % de las masas de agua subterránea de la Cuenca del Guadalquivir (45 masas de agua subterránea) esté en mal estado, según un informe publicado por Greenpeace en España. En una nota de prensa en la que resumen el amplio informe sobre esta materia se advierte de que las extracciones de agua subterránea (legales) son de 841,47 hm3/año, de los que cerca del 90% se destina a esos riegos agrícolas superintensivos. “Su presión es tal que la afección al consumo humano, pese a ser en teoría prioritario, es ya muy alta en algunos puntos y ha provocado cortes de agua en muchos municipios andaluces”, explica la organización ecologista que alerta, además, que la situación puede ser “aún más dramática” debido a que en Andalucía hay 24 masas de agua sin un solo instrumento de control (piezómetros) sobre sus masas de agua y 16 de ellas sólo disponen de uno.

Son datos del informe SOS ACUÍFEROS de Greenpeace ha presentado, una radiografía de las 804 masas de agua subterránea que tiene España, y que da buena cuenta del problema creciente de nuestras reservas de agua agravado por la sequía. La investigación, que permite al usuario geolocalizar cualquier ubicación del territorio, deja un balance alarmante: el 44 % de las masas de agua subterránea en España se encuentra en mal estado, según el análisis realizado de los documentos presentados en los planes de tercer ciclo de planificación (2022-2027).

Esto supone tener un total de 353 masas de agua subterránea en mal estado. En extensión superficial se superan los 140.000 kilómetros cuadrados, lo que supone un impacto que abarca casi el 40% de la superficie total que ocupan todas las masas de agua subterránea en España.

Cuencas analizadas

Entre las principales cuencas analizadas por Greenpeace, el mal estado general de sus acuíferos es variable pero, en todas, preocupante: Ebro (37%), Guadiana (85%), Guadalquivir (52%), Segura (69%), Júcar (47%) y Duero (29,6%)

El 27 % de las masas de agua subterránea en España se declara en mal estado cuantitativo, es decir, se extrae más agua de la que es capaz de reponer el ciclo natural; el 30% se encuentran en mal estado químico, o sea que se ha alcanzado un nivel de contaminación (sobre todo por nitratos pero también plaguicidas, metales…) por encima de los niveles máximos para la salud humana; y el 14 % se declara en mal estado cuantitativo y químico. Si una masa suspende en alguno de estos dos parámetros, o los dos, se considera que está en mal estado global.

Problemas para el abastecimiento humano

“Es evidente que España ha descuidado y sigue descuidando sus aguas subterráneas”, ha declarado Julio Barea, responsable de la campaña de agua de Greenpeace. “Este descuido llevará a graves problemas en el abastecimiento humano. En España, según el Gobierno, el 30% de la población se abastece con aguas subterráneas. El descuido de las masas de aguas subterráneas es tal que el 22% de ellas no dispone de un sensor que mida la evolución del nivel del agua (sensor piezométrico) que permita, por tanto, conocer con detalle su estado cuantitativo en base al nivel freático.

Según ha manifestado en la presentación la directora ejecutiva de Greenpeace, Eva Saldaña, “o las Confederaciones Hidrográficas y los gobiernos, del color que sean, empiezan a tomarse este problema en serio o, de seguir con las mismas políticas de despilfarro, agresión y contaminación del agua, este país puede encontrarse en los próximos años con serios apuros para abordar el abastecimiento. Las previsiones de cambio climático para la península auguran un descenso significativo de las precipitaciones y de disponibilidad de agua en superficie y será entonces cuando haya que aprovechar, aún más, las aguas subterráneas”.

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