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Diario Córdoba

ESPACIO NATURAL PROTEGIDO

La limpieza de los Sotos de la Albolafia empieza hoy tras una década sin actuaciones

La Junta dice que es un proyecto «cuidadoso», consensuado y con implicación de tres administraciones | La intervención quiere mantener la biodiversidad perdida por la colonización de especies invasivas =

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Los Sotos de la Albolafia, monumento natural A.J.González

La limpieza de los Sotos de la Albolafia empieza hoy tras casi una década sin actuaciones en este monumento natural protegido de la capital cordobesa (el tercero de los espacios naturales de esta categoría en la provincia, junto al meandro del Guadalquivir en Montoro y la Cueva de los Murciélagos de Zuheros). La última vez que se intervino en la zona situada entre los puentes de San Rafael y Romano --lo que se conoce como Sotos de la Albolafia--, fue entre los años 2013 y 2015. Aquella actuación no estuvo exenta de críticas: para muchos la poda del arbolado y la intervención sobre la vegetación en general fue excesiva; para otros, insuficiente.

Técnicos supervisan el inicio de las obras de limpieza en los Sotos de la Albolafia. MANUEL MURILLO

El proyecto actual cuenta con un presupuesto de 416.713,83 euros y un plazo de ejecución de 10 meses que será flexible irremediablemente porque está sujeto, entre otras cosas, a las condiciones ambientales que se presenten de aquí a julio. De hecho, la obra se aperturó la pasada primavera pero ha estado paralizada hasta esta semana por respeto al periodo de nidificación de las aves que habitan en los sotos (hay censadas 120 especies distintas).

La necesidad de afinar con los trabajos en la vegetación dentro de este monumento natural protegido desde el año 2001 y, quizá, los errores del pasado han llevado a la Junta de Andalucía --dicen sus técnicos-- a extremar los cuidados en este nuevo proyecto que aseguran es «más detallista, más cuidadoso». Cuidadoso en dos sentidos: en la actuación en sí, que se hará estableciendo un total de 17 zonas o rodales distintos para intervenir en cada una de ellos con las particularidades que necesite (no se hará un tratamiento homogéneo de las 21,36 hectáreas), y con una sensibilidad mayor hacia los colectivos sociales.

«La interlocución principal se ha hecho con la Plataforma Río Vivo, que engloba varias asociaciones y colectivos sociales de Córdoba. La actuación del 2013 tuvo mucha controversia, pero este proyecto se redactó a partir del año 2017 teniendo en cuenta a colectivos vinculados con los Sotos de la Albolafia», comenta Jorge Luque, jefe del servicio de Espacios Naturales Protegidos de la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y director de obra de este proyecto.

Además, la idea que tiene la administración andaluza en esta ocasión es que estos colectivos sigan «implicados» en la ejecución cuando se ponga en marcha y que aporten ideas in situ que se harán y se tendrán en cuenta «siempre que estén dentro del margen de obra del proyecto».

Raro ejemplo

Los Sotos de la Albolafia, con sus 21,36 hectáreas integradas en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (Renpa), constituyen «un raro ejemplo de área fluvial, encastrada en un tejido urbano singular y que, por diversas razones de tipo hidrológico, histórico y urbanístico», dicen los expertos que se ha convertido en una zona de extraordinario interés ecológico, manteniendo y compartiendo huellas de aquellos aspectos que contribuyeron a su evolución.

Es importante recordar que la imagen que actualmente tenemos de los Sotos de la Albolafia no es la misma que este espacio físico tenía hace 70, 50 o 30 años. Lo que hoy son los Sotos de la Albolafia fue hace no tanto un lugar mucho más transitado por los cordobeses, del que se extraían áridos para la construcción y donde era mucho más fácil ver ganado pastando junto al río.

Además, en este tiempo, el encauzamiento del río Guadalquivir y la mano del hombre en sus aguas y sus riberas ha ido transformando estas tierras, modelándolas, a base de sedimentos, como el alfarero que da forma a un recipiente en el torno.

También los sotos, que hace medio siglo no tenían ni siquiera árboles de porte medio (solo hace falta ver las fotografías históricas), han ido poblándose de nuevas especies, muchas de ellas invasivas como cañas, eucaliptos y hasta palmeras. Si se sitúa, por ejemplo, en el puente Romano mirando hacia el de San Rafael a la altura del monumento a de San Acisclo y Santa Victoria verá un hermoso ejemplar de datilera.

Si en el año 2013 el gran problema lo constituían los eucaliptos (hoy hay pero en mucha menor medida), ahora son los rizomas, que han permitido la reproducción de las cañas y que han llegado aquí arrastrados por la corriente uno de los principales retos que hay que combatir. En el 2013 ya se intentó acabar con las cañas que han ido invadiéndolo todo y, en especial, la zona de pedregales que había entre los arcos del puente Romano y que constituían el hábitat donde se alimentan, entre otros, los patos.

En la actuación que se inicia esta semana está previsto cortar las cañas donde haya concentraciones y se extraerán los rizomas con ayuda de una retroexcavadora que ahonde en la superficie y un cazo taladrado, que una vez eliminado el rizoma devuelva la arena a su sitio. «Todo está medido, aunque siempre habrá quien piense que es excesivo y quien quisiera que quitáramos todo porque piense que los sotos no dejan ver ni la Mezquita», comenta Jorge Luque.

El argumento que la Junta de Andalucía esgrime para justificar este tipo de operaciones es que el río está muy intervenido, lo que afecta a la dinámica fluvial, es decir, que la imagen actual de los sotos no es «natural» sino que está así por la intervención humana. «Habrá gente que diga que es mejor que no se toquen, pero estaríamos perdiendo hábitats», apunta Luque.

Peligro de colonización

Ocurre igual que con los montes o terrenos forestales: «¿No les hacemos nada? ¿No intervenimos? Hay que gestionarlos para evitar, entre otras cosas, los incendios. Aquí estamos en las mismas. El peligro último de no intervenir sería que los sotos acabasen colonizados de especies exóticas y desplazaran hábitats y animales que viven o vivían aquí».

La Junta de Andalucía realiza esta obra con encargo a la empresa pública Tragsa. Se financia con fondos europeos y se hace en colaboración con las otras dos administraciones competentes: la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, responsable de la cuenca y las riberas, y el Ayuntamiento de Córdoba, competente en el tramo urbano.

La intención es ejecutar ahora este plan de choque e ir manteniéndolo con tratamientos selvícolas anuales o bianuales y con la implementación novedosa del pastoreo controlado. Actualmente hay un rebaño de ovejas y cabras que pasta en los sotos con los permisos correspondientes, pero se quiere ampliar porque es el medio más eficaz para mantener las praderas en perfecto estado y frenar el rebrote de especies exóticas.

«Vamos a procurar que la vegetación que esté en los sotos sea la autóctona y recuperar hábitats que se están perdiendo como los de pradera húmeda y los pedregales, que a los pies del puente han desaparecido por la gran presencia de vegetación. Con ello se recuperará la biodiversidad de este enclave», comenta Luque.

En barcas y pantanetas

La complejidad y la peculiaridad de este proyecto radica, por un lado, en que se realiza en un monumento natural y singular (se encuentran dentro del entorno urbano declarado Patrimonio de la Unesco) y, por otro, en un entorno de difícil acceso. Además, la división de toda la superficie en 17 rodales o zonas obligará a diversificar el trabajo de las cuadrillas especializadas en tratamiento selvícola, poda y desbroce que intervendrán.

Además, la actuación tendrá otra singularidad: el transporte mismo de los trabajadores, ya que tendrán que moverse en barcas para ir de un islote a otro. También se instalarán pantanetas flotantes para facilitar el tránsito de estos trabajadores.

Objetivos de la intervención

La Junta de Andalucía persigue con esta actuación tres objetivos básicos: el mantenimiento de la biodiversidad, de las especies y de los hábitats, que permitan recuperar poco a poco lo perdido por la colonización del arbolado y las especies arbustivas; continuar con los trabajos de eliminación de especies exóticas como eucaliptos, ailantos y cañas, y crear una estructura de la vegetación que sea susceptible al disfrute y la contemplación del propio monumento natural y de los elementos patrimoniales que alberga (los molinos de San Antonio, Enmedio y Pápalo o la propia Noria de la Albolafia, emblema de la ciudad).

¿Significa eso de crear una estructura de la vegetación que se va a construir, que habrá algún tipo de obra civil? «No, en este proyecto no hay ninguna construcción, solo queremos dar un poco de vista a los elementos patrimoniales que hay en los sotos, limpiar el entorno de esos edificios», explica el director de la obra. Lo único que apunta a futuro y siempre que hubiera consenso es que con esa estructura vegetal consolidada se podrían hacer senderos por la margen derecha que permitieran el paseo o el avistamiento de aves.

Durante estos diez meses, la administración andaluza tiene previsto eliminar parte de arbolado de gran porte y de arbolado de porte mediano para lograr una estructura de la vegetación más clara. Se llevará a cabo el desbroce de matorrales para abrir huecos en el sotobosque y favorecer la implantación de otros hábitats como las praderas húmedas. Se cortarán eucaliptos y se eliminará el mayor número de cañas posibles, se instalarán señales en todo el perímetro y, por supuesto, se llevará a cabo la limpieza en sí de los sotos. En el 2013 se retiraron más de dos toneladas y media de basura de esta joya natural y urbana.

Diez intervenciones previstas en el proyecto de la Junta


  • Está previsto la eliminación de arbolado de gran porte y de arbolado de porte mediano. Ambas actuaciones persiguen obtener una estructura de la vegetación más clara. También se hará una poda en altura de arbolado. 


  • Desbroce de matorral para abrir huecos en el sotobosque y favorecer la implantación de otros hábitats como las praderas húmedas.


  • Corta de eucaliptos y eliminación de la parte aérea y los rizomas de las cañas. Estas últimas actuaciones buscan eliminar especies exóticas que se han ido introduciendo en el monumento natural. 


  • Recuperación de los pedregales y del entorno de las edificaciones: solo lo que se refiere a la vegetación que las rodea. No es obra civil de consolidación de las edificaciones.


  • Instalación de señales en todo el perímetro de los sotos y limpieza en sí de los mismos. 


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