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Diario Córdoba

BALANCE DE LA UNIDAD DE OTORRINOLARINGOLOGÍA DEL REINA SOFÍA Y CABRA

Los hospitales de Córdoba detectan 30 casos de sordera en niños cada año

La enfermedad afecta a alrededor del 0,4% del total de recién nacidos | La prestación gratuita de prótesis auditivas se va a ampliar a los 26 años

La enfermera Antonia García, del hospital Reina Sofía, realiza una prueba de detección precoz de hipoacusia a un recién nacido. CHENCHO MARTÍNEZ

Todos los años, a nivel mundial, en la última semana de septiembre se conciencia sobre la existencia de las personas sordas. Los hospitales de Córdoba diagnostican cada año entre 25 y 30 casos de hipoacusia (sordera) en recién nacidos, apunta el jefe de la unidad de Otorrinolaringología Intercentros de los hospitales Reina Sofía e Infanta Margarita de Cabra, Francisco Muñoz del Castillo. La patología se detecta en aproximadamente el 0,4% de todos los recién nacidos. En el Reina Sofía es donde más casos se diagnostican de hipoacusia infantil, entre 10 y 15 cada año, seguidos por el hospital de Cabra, en el que se registran entre 3 y 5. La cifra total de diagnósticos en la provincia se mantiene estable durante los últimos años. En Córdoba, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), existen unas 6.000 personas con sordera grave de distintas edades.

¿Cuántos tipos de sordera existen?

Existen en la edad infantil y adulta las sorderas de transmisión, por déficit de conducción sonora por patología que afecta al oído externo o medio, que suelen tener un tratamiento médico o quirúrgico y ser reversibles. A este grupo pertenecen patologías infantiles frecuentes como las otitis seromucosas, otitis medias agudas, malformaciones de oído externo o medio u otitis medias crónicas. Por otro lado, están las sorderas neurosensoriales o perceptivas, que son diferentes tipos de patologías que afectan al oído interno o al nervio auditivo y suelen ser irreversibles. Entre estas clases de hipoacusia las hay leves (que no precisan tratamiento) y moderadas o severas, que precisan adaptación de audífonos o incluso implantes cocleares, en los casos más graves.

¿Qué puede provocar la sordera?

Francisco Muñoz del Castillo resalta que, por un lado, están las causas congénitas, que pueden determinar la pérdida de audición en el momento del nacimiento o poco después. En este grupo la disminución de audición puede deberse a factores genéticos hereditarios y no hereditarios, malformaciones, neuropatías (problema de los nervios) o por complicaciones durante el embarazo y el parto. Entre estas complicaciones durante la gestación están la rubéola materna, toxoplasmosis, citomegalovirus, sífilis u otras infecciones.

También puede influir el bajo peso al nacer o la falta de oxígeno en el momento del parto; el efecto negativo de algunos fármacos o la ictericia grave en el periodo neonatal, que puede lesionar el nervio auditivo del recién nacido. Por otro lado, hay causas adquiridas que pueden provocar la pérdida de audición a cualquier edad, caso de enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión y la parotiditis; el efecto negativo de fármacos; traumatismos craneoencefálicos o de los oídos; la exposición al ruido excesivo y los traumatismos acústicos agudos (explosiones, disparos, ruidos o música intensa) o traumatismos crónicos en diferentes profesiones (trabajadores del metal, construcción, carpintería, militares o cazadores). Puede ser motivo a su vez la presbiacusia (sordera senil por el envejecimiento, en concreto por la degeneración fisiológica de las células sensoriales) o la hipoacusia súbita de raíz desconocida.

¿Cómo se diagnostica la hipoacusia?

El doctor Muñoz del Castillo explica que en la Unidad de Otorrinolaringología Intercentros se cuenta con un programa de detección precoz de la hipoacusia en el recién nacido. Consiste en una prueba llamada Otoemisiones acústicas (OEA), que es de rápida realización e indolora. «Se les hace a todos los bebés en nuestros hospitales a las pocas horas de nacer, con el objetivo de que, en caso de que fuera necesario, se pueda realizar un tratamiento y una estimulación precoz, dado que la hipoacusia grave infantil puede tener graves repercusiones en el habla, la comunicación y el desarrollo psicosocial del niño», indica.

Es un método objetivo, no invasivo, que permite detectar tempranamente la pérdida auditiva en neonatos u otras patologías. Se introduce en el conducto auditivo un diminuto auricular con micrófono por donde se emite un sonido suave. La respuesta recibida es analizada por un pequeño equipo informatizado. Cuando el resultado es patológico o cuando se trata de niños con antecedentes familiares o con patología de base, se repite la prueba y son derivados a la consulta de otorrino pediátrico para su valoración. En algunos casos está indicado realizar un estudio neurofisiológico mediante potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (Peatc), que precisa de una preparación del niño y se realiza en las consultas externas de Otorrino. Los Peatc permiten tener una idea objetiva de la audición, la intensidad de su pérdida y la localización de la lesión.

¿Qué revisiones se hacen a los pacientes?

Francisco Muñoz del Castillo indica que los niños con hipoacusia son revisados de forma periódica en la consulta de Otorrinolaringología pediátrica (consulta número 12 del semisótano del hospital Materno Infantil del hospital Reina Sofía) y en las consultas externas de Otorrino del hospital de Cabra. Las pruebas de otoemisiones acústicas las realizan los enfermeros Antonia García y David Crespo, mientras que las pruebas más específicas (Peatc) las lleva a cabo la doctora Elisabeth Morales, en el Reina Sofía, y la doctora Ana Ortiz, en el hospital de Cabra.

¿Con qué prestaciones cuentan los afectados?

El jefe de la Unidad de Otorrinolaringología Intercentros de Córdoba detalla que actualmente la prestación de prótesis auditivas está financiada por el Servicio Andaluz de Salud (SAS) hasta los 24 años y que pronto se ampliará hasta a los 26 años. Subraya que desde hace unos meses se ha ampliado el catálogo de oferta de audífonos para niños y jóvenes que los precisen, información que viene detallada en el BOJA de 29 de junio de este año. Sin embargo, precisa que existen pacientes con sordera profunda a los que las prótesis auditivas no les solucionan su problema y que precisan un implante coclear. Este implante es un pequeño dispositivo electrónico que, una vez implantado quirúrgicamente debajo de la piel, estimula las terminaciones nerviosas de la cóclea para proporcionar la sensación de sonido a una persona totalmente sorda o con deficiencias auditivas severas. Para realizar el implante coclear es necesario derivar al paciente al hospital Virgen Macarena de Sevilla o al hospital Clínico de Granada.

Los pacientes cuentan con tres asociaciones

En la provincia de Córdoba existen tres asociaciones que trabajan a favor de las personas sordas. Está la Asociación Provincial de Personas Sordas de Córdoba (Appsc), la Asociación de Padres y Amigos de Sordos de Córdoba (Aspas Córdoba) y la Asociación de Niños Bilingües Sordos (Anbis). Estos tres colectivos prestan apoyo educativo, orientación laboral y asistencia social a niños y adultos con discapacidad auditiva, a través de los servicios de que disponen.

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