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ANTONIO DEZA PIDE NO UTILIZAR LAS EXHUMACIONES PARA LA CONFRONTACIÓN POLÍTICA

La fosa común del cementerio de San Rafael alberga represaliados de la Posguerra

Las catas arqueológicas localizan en la fase inicial 8 cadáveres de personas ajusticiadas en los años 40

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Exhumaciones de represaliados en el cementerio San Rafael A.J.González

Víctimas de la Posguerra y no del golpe de estado del 18 de julio que desembocó en la Guerra Civil. Esa es la principal novedad que diferencia a la fosa común localizada en el cementerio de San Rafael, en la zona conocida como cementerio civil, de la que existe en el cementerio de la Salud, según la Sociedad de Ciencias Aranzadi responsable de la excavación.

En torno a medio centenar de familiares de víctimas del franquismo, miembros de la asociación cordobesa Dejadnos Llorar, han acudido este jueves al cuadro del cementerio de San Rafael de Córdoba donde se han realizado las catas arqueológicas para localizar una gran fosa común documentada hasta ahora solo por fotos aéreas. Carmen Jiménez y Luis Tobar, responsables de las excavaciones de Aranzadi, han detallado que las catas han confirmado la existencia de una fosa en niveles inferiores a los 2,60 metros desde el suelo correspondientes a personas represaliadas en la posguerra, que fueron enterradas en los años 40, aunque se sospecha que existen dos niveles de enterramiento que albergarían cuerpos de entre 1937 y 1940. Se trata de la primera fosa común de Posguerra de la que se tiene constancia física en Córdoba.

Hasta el momento, se han encontrado 13 cuerpos, de los cuales 8 se encuentran por debajo de la cota de 2,60 metros y serían víctimas de la Posguerra. El resto de los restos hallados en la fosa, que estuvo en funcionamiento hasta los años 50, llegarían después de los años 40, durante el relleno de la misma. Según las hipótesis de los arqueólogos, el grueso de las víctimas se enterraron entre 1939 y 1942, y habría tanto personas asesinadas por la represión institucionalizada como presos políticos que murieron en la cárcel de Córdoba a causa de las condiciones de insalubridad y de la epidemia de tifus que se produjo en esos años. La disposición de los cuerpos confirma que era un lugar de enterramiento masivo, entre los que ha aparecido el de una persona con un fragmento de metralla en la tibia, probablemente un veterano de la guerra.

Restos de cuerpos hallados en la fosa común del cementerio de San Rafael. A. J. GONZÁLEZ

Los expertos han detallado que entre los cuerpos enterrados en esta fosa, se estima que habría cadáveres correspondientes a habitantes de la capital, de la provincia y también de otros puntos de España. Las catas no han permitido de momento establecer la extensión de la fosa común, pero sí que en los 2,60 metros superiores los movimientos de tierra habrían dejado el terreno vacío en la parte superior y expedito para la excavación de los niveles inferiores, donde se encuentran los cuerpos de los represaliados, lo que según Luis Tobar sería de gran ayuda a la hora de la exhumación, ya que se podría realizar de forma más rápida y con menor coste.

En los próximos días, Aranzadi tiene previsto, una vez documentados los cuerpos que se han hallado y que permanecerán en el lugar a la espera de la exhumación masiva, cubrir la zona excavada para abrir en otro punto una trinchera de localización con el fin de establecer los bordes de la fosa. "Si abrimos y el borde coincide con lo que establece la foto aérea, daremos los pasos para iniciar la exhumación de toda la fosa".

La organización de una serie de conciertos en los cementerios de Córdoba, uno de ellos justo encima de donde se encuentra la fosa común, ha obligado a acelerar las tareas de excavación, que se han acometido en apenas una semana a toda prisa. Pese a todo, los resultados son muy satisfactorios para la asociación Dejadnos Llorar, cuyo presidente, Antonio Deza, ha destacado el avance que suponen los hallazgos. También ha asegurado que la fosa muestra "el drama de la ciudad de Córdoba, donde hubo un golpe de estado y una Posguerra, ya que aquí no hubo guerra sino persecución desde el primer momento". Así, ha recordado que todo empezó "el 17 de julio y no el 18, con el golpe de estado en el que una serie de militares asesinaron a otros en Ceuta y Melilla, en lo que fue una de las mayores traiciones del Ejército".

Asimismo, ha insistido en que las exhumaciones no sean un elemento para la confrontación política porque la mejor manera de ayudar a las víctimas es sentarse en una mesa y negociar acuerdos para avanzar en la memoria histórica y saldar la deuda social que aún existe con los asesinados y sus familiares. Los asistentes han acudido con claveles rojos en un acto de homenaje a todas las víctimas enterradas en el cementerio.

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