ENTREVISTA | Ana Capilla Presidenta de la asociación cultural La Tribu Educa

«Hay que circular por las redes, sí o sí, salvando todos los obstáculos»

Ana Capilla, presidenta de la asociación La Tribu Educa.

Ana Capilla, presidenta de la asociación La Tribu Educa. / A.J. GONZÁLEZ

Paula Lara

Paula Lara

Ana Capilla, profesora jubilada de Lengua y Literatura, es la actual presidenta de la asociación cultural cordobesa La Tribu Educa, integrada por más de 150 docentes. El colectivo lleva once años realizando talleres de lectura, exposiciones, certámenes y teatro, junto con el préstamo y edición de libros para recuperar el legado educativo de Córdoba y transmitir los valores de siempre a los más jóvenes.

¿Por qué el nombre de La Tribu Educa para una asociación de profesores jubilados?

La idea era mostrar que los niños o los jóvenes no se educan sin más solo en el colegio, sino que necesitan para su educación, además de a su familia, todo el entorno en el que se mueven. Necesitan a la tribu.

El año pasado la asociación cumplió diez años promoviendo la cultura entre los estudiantes. ¿Qué balance haría?

Un balance importante. Lo que venimos haciendo año tras año es mucho. Tenemos muchos proyectos en marcha, que con la pandemia se quedaron un poco en impasse, pero que estamos retomando poco a poco. Como por ejemplo, la exposición Maestros y maestras de nuestras vidas, que se inauguró en la Diputación y estuvo itinerante por la provincia de Córdoba y también en la facultad de Ciencias de la Educación. Es un proyecto importante, que se enmarca dentro de Edipec, Espacio Didáctico Interactivo del Patrimonio Educativo de Córdoba, que queremos abrirlo de nuevo a la ciudadanía.

En la línea de recuperar el patrimonio educativo de Córdoba, ¿hay algún proyecto innovador que se vaya a realizar en breve?

Sí, vinculado a Edipec y al colegio San Lorenzo, en el barrio de La Magdalena. Es un taller de inmersión educativa, sobre la escuela antigua. Estamos recopilando material educativo desde hace nueve años y se trata de recuperar el legado de docentes que han dejado huella con los recursos y los métodos de los que dispusieron. Ya tenemos en el colegio pupitres y materiales, propios de la escuela antigua de mediados del siglo XX, para iniciar el taller de inmersión con alumnado de Primaria, de segundo ciclo, cuando empiece el curso, para que vean cómo aprendieron sus padres, abuelos, y cómo se puede generar a partir de ahí una interacción sobre la educación, que nos parece fundamental.

¿Por qué considera que es tan importante conocer el pasado?

Porque sin pasado no hay un presente sólido, y menos un futuro. Creemos que se está viviendo un presente vertiginoso con un futuro bastante incierto y pensamos que en la educación, aunque no solo, conviene mirar de dónde venimos. Conocer los valores que se han cultivado y que nos han traído hasta hoy. Todos los miembros de la asociación nos hemos educado desde mediados del siglo pasado y hemos visto, a través de nuestros padres y abuelos, lo difícil que ha sido llegar hasta aquí. Ahora todo parece que se presenta bastante fácil, pero creemos que los valores que enseña el pasado son fundamentales para los jóvenes de hoy.

Un valor es la lectura, que es esencial para La Tribu Educa. ¿Cree que se está perdiendo el hábito de la lectura entre los niños y los jóvenes, o es un tópico?

Es una lectura diferente. De hecho, soy profesora de Lengua y Literatura y ha sido siempre una lucha contante el que los chavales lean y que lean los clásicos, porque es con los clásicos donde realmente se asienta la lectura. Y sí que leen. No leen como leíamos nosotros. Muchos tienen en sus manos constantemente el móvil o la tablet y lo que prefieren leer les llega a través de eso. Yo tengo nietos y leen, ya lo creo que leen. Especialmente se lee durante la infancia, porque es una forma imprescindible de descubrir el mundo. Ahora, también llegan a la lectura a través de los libros, sobre todo si son atractivos, pero llegan mucho más a través de las nuevas tecnologías. Debemos de acercarlos a la lectura a través del procedimiento que más les atraiga.

¿Habría que cambiar las obras de literatura que se leen en la escuela por otras más actuales que les atraigan más?

De hecho, se van cambiando en cada nivel de estudios. De lo que sí se trata es de presentar un punto de vista actual de los textos clásicos. Hay, de hecho, muchas versiones. En nuestra asociación tenemos un taller de teatro que versiona textos clásicos. Se trata de presentar el texto clásico desde un punto de vista actual con planteamientos que tengan un significado hoy. Que, de hecho, lo tienen, por eso son clásicos. Hay que seguir leyendo a los clásicos con un enfoque actual, y no solo los clásicos, también obras que hablen de cómo se vive ahora, de cómo palpita la vida en estos días. Si en los estudios reglados no se aborda el conocimiento de los clásicos, no se va a abordar nunca. Yo conozco opiniones de adultos, de personas muy maduras, que agradecen haber conocido a los clásicos, porque les ha servido de mucho, sobre todo para el futuro.

Córdoba es merecedora de tener un museo de la educación para recuperar el patrimonio docente

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La Tribu Educa fue pionera en poner en marcha el proyecto ‘Libros con alas’ con el kiosco del lector. ¿Qué resultados ha dado?

Lo tenemos implantado en algunos centros educativos. Se inauguraron algunos kioscos antes de la pandemia en el 2019. Es cierto que con la pandemia hubo que retirarlo todo, al menos durante los primeros meses. Luego se ha ido poniendo en marcha con controles de acceso a los libros como los que tienen las bibliotecas de los centros. La experiencia es favorable. Siempre llegan libros allí, libros mucho más libres, como suele ocurrir. Libros que no están normalmente en las bibliotecas de los centros que el alumno se puede llevar y devolverlos cuando quiera y traer los que quiera de su casa. El proyecto nos pareció y nos parece fantástico. De hecho, no es nuevo. Aquí en Córdoba se está extendiendo también por la ciudad. Es un proyecto parecido al nuestro que nos ha sorprendido. También teníamos una versión para hacerlo en distintos puntos de la ciudad, pero otro colectivo se ha adelantado.

¿Su proyecto principal es crear un museo de la educación?

Sí, queremos, como tienen otras ciudades, tener en Córdoba un museo de la educación. Córdoba, que es ciudad educadora, es merecedora de tener un museo de la educación como el que nosotros ofrecemos. Algunos de nosotros nos estamos formando en nuevas tecnologías museísticas y hay muchas formas de presentar un museo. Pensamos que lo ideal es presentar de forma mixta los materiales, que el alumnado tenga una inmersión manipulando los materiales que se puedan manipular y también acceder a ellos de manera virtual. Desde que empezó este año estamos con la recopilación del patrimonio histórico educativo. En la residencia escolar La Aduana tenemos materiales con la exposición permanente y en el colegio San Lorenzo queremos preparar el aula para la unidad de inmersión.

¿Es partidaria de las pantallas en las clases?

Sí, yo creo que son fundamentales. A pesar de mi edad, cuando asumí la coordinación TIC en el IES Ángel de Saavedra lo hice por convicción. Veía que había que estar en el presente. Sí es verdad que hay que educar al alumnado respecto a las posibilidades de las nuevas tecnologías y advertirle del ciberbullying y de todas esas cosas que las redes tienen como peligro. Hay que circular por las redes, sí o sí, salvando todos los obstáculos. El docente no es ya una persona que transmite conocimientos, sino que coordina y orienta al alumnado en los conocimientos que este debe asumir. La educación ha cambiado totalmente, porque la vida ha cambiado también.

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