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Diario Córdoba

ENTREVISTA Estefanía Utanda Responsable de Accem en Córdoba

«Una de las mayores dificultades fue canalizar la ayuda a Ucrania»

Estefanía Utanda, trabajadora social y responsable de Accem en Córdoba. A.J. GONZÁLEZ

Estefanía Utanda es responsable territorial en Córdoba de la Asociación Católica Española de Inmigrantes (Accem). Esta oenegé fue designada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para llevar a cabo el programa de primera acogida de los refugiados de Ucrania. A día de hoy, sigue en la lucha.

¿En qué trabaja Accem día a día?

Nuestra asociación se especializa en la atención de personas refugiadas, migrantes y en situación o riesgo de exclusión social, a los que acoge, cuida y protege. Cada día trabajamos para mejorar las condiciones de vida de estas personas en situación de vulnerabilidad. Para ello, tenemos programas de acogida integral, hacemos un trabajo integral. Esto se traduce, en el caso de los refugiados, por no ir más allá, en la cobertura de cualquier tipo de necesidad básica que puedan tener en un país desconocido con un idioma desconocido. Llámese, por ejemplo, la disposición de medicamentos para curar una enfermedad o la inscripción de los menores en un colegio. Asimismo, garantizamos su asistencia a clases de castellano, un seguimiento jurídico para garantizar que la documentación esté en regla, acompañamientos médico y psicológico… Además, acudimos al departamento laboral para trabajar en la inserción de todos los que ya se sientan cómodos con el castellano.

¿Cuál ha sido vuestra labor desde que empezasteis a trabajar con el Ministerio de Inclusión en la acogida de ucranianos?

En realidad, en Accem llevábamos desde el 2018 trabajando con este tipo de protección --internacional, temporal--, de tal manera que cuando una persona se encontraba sin recursos para vivir de manera independiente, lo manifestaba en una comisaría, solicitaba protección y nosotros la asistíamos. Llevamos mucho tiempo trabajando con este método y cuando el Ministerio nos designó particularmente la tarea de llevar a cabo el programa de primera acogida de los refugiados, lo seguimos haciendo exactamente igual. Aunque sí es verdad que con ellos ha sido mucho más fácil, pues Córdoba se ha volcado con este tema, a diferencia de con otros anteriores.

«En su día a día, siguen con sus clases de castellano y trabajan en su inserción laboral»

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¿Cuáles han sido las mayores dificultades en la acogida de ucranianos?

En primera instancia, el canalizar la gran cantidad de ayuda que recibimos por parte de la población civil. Esta, por supuesto, es muy necesaria, pero se escapaba de todas las manos. Hubo quienes comenzaron a ir a la frontera con Ucrania a traerse a personas, incluso cuando el sistema de protección civil en España todavía no estaba bien articulado. Cada vez llegaban más y más refugiados, pero nosotros no sabíamos ni cómo, ni en qué momento, ni si iban a llegar a la ciudad de Córdoba… Además, la mayor parte de la población no conoce realmente el trabajo de una entidad social. Es decir, a nosotros la gente nos ofrecía su ayuda, pero no podíamos hacer uso de ella, pues no venía directamente del Ministerio, sino de personas individuales a las que había que explicarles que todo funciona dentro de un programa estatal; había que recordarles la importancia de la protección de datos, de imagen, etcétera. Por otro lado, al principio hubo muchas familias que se responsabilizaron de ucranianos que llegaban al país; ucranianos que nosotros no teníamos contabilizados. Después, a los tres meses aproximadamente, las familias acogedoras comenzaron a personarse en Accem diciendo que no podían seguir con la acogida de estas personas. Esto ocurrió a principios de junio más o menos, es decir, cuando la cosa parecía estar más estable y, sin embargo, hubo otra pequeña avalancha de refugiados que necesitaban ser acogidos y cuya protección el Ministerio no tenía contabilizada.

¿Cómo están pasando el verano los refugiados en España?

Digamos que el clima es algo más complicado en Córdoba que en Navarra y se quejan del calor, pues es algo que ellos no han vivido nunca. Por supuesto, en los lugares donde ellos residen hay aire acondicionado. En su día a día, continúan con sus clases de castellano, trabajan en su inserción laboral, ayudan en la limpieza del lugar de residencia con el resto de compañeros… En definitiva, siguen trabajando para reorientar su vida, sin más. En cualquier caso, sí es cierto que ahora en verano tenemos menos actividades de ocio, no podemos salir por la tarde, a no ser que organicemos un día de piscina. Además, en general, se encuentran nerviosos; tenemos realidades muy complejas, pues hay quienes han dejado a familiares en Ucrania y, por otro lado, hay parejas jóvenes que no han dejado tanto atrás y no llevan mal su proceso de integración.

«A la vez que hay muchas personas que se quieren marchar, están llegando otras»

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¿Es cierto que hay una tendencia general hacia el regreso a Ucrania por parte de los refugiados?

General, no. Sí es cierto que nosotros hemos tenido aquí a personas que han decidido abandonar el recurso para volver a Ucrania. Ellos han venido aquí libremente y pueden hacerlo de vuelta. Les preguntamos que por qué, pero quizá no hemos creado un vínculo tan fuerte como para que nos cuenten la historia al completo. A muchos les afecta que la familia acogedora después los suelte y no les apetece ponerse a cargo de una entidad. Otros están un poco indignados porque ellos no querían, pero alguien les trajo a España y están dando vueltas, sin ton ni son. Lo que está claro es que aquellos que vinieron por su cuenta a nuestro país y se encuentran cómodos en su proceso de integración, no suelen marcharse. En cualquier caso, diré que a la vez que hay muchas personas que se quieren marchar, están llegando otras.

¿Haría un llamamiento general a la población para seguir con la ayuda a Ucrania?

No me siento con la capacidad de hacer un llamamiento a la población civil, puesto que quizá después podríamos llegar de nuevo a la imposibilidad de canalizar su ayuda. Es verdad que los medios de comunicación ya no están las 24 horas del día hablando de la guerra de Ucrania. Además, el ser humano tiene mucha facilidad para olvidar y para seguir viviendo. En cualquier caso, sí que es cierto que la población española no está en el mismo punto que hace seis meses, además, es verano y la gente se va de vacaciones. Estamos en otro momento. Quizá en septiembre, con la vuelta al curso, la cosa cambie.

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