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Diario Córdoba

Reportaje

Un paseo por la Córdoba vacía

El puente festivo de agosto se deja notar en las calles de la ciudad, que registran un bullicio mucho menor del habitual | El calor, la casi ausencia de turistas y el éxodo de los cordobeses, las causas

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Córdoba vacía en el puente de agosto A.J.González

El bullicio que caracteriza los fines de semana a Córdoba se desvanece en agosto, un mes en el que reina una tranquilidad veraniega que no resulta extraña a los cordobeses que, por un motivo u otro, no han podido escapar de la ciudad ni de sus altas temperaturas. Y el puente festivo de agosto se lleva la palma. Tradicionalmente, Córdoba se vacía estos tres días y apenas unos pocos valientes, ya sean turistas o locales, se atreven a dar un paseo y a exponerse al calor reinante, aunque en este primer día del puente de la Asunción las temperaturas han dado un pequeño respiro -incluso con algunas gotas de lluvia que algunos han disfrutado como agua de mayo y otros han recibido bajo el paraguas- a los pocos héroes que han quedado en la ciudad o que han venido a conocerla. Eso sí, con el abanico y la botella de agua siempre en mano y durante las primeras horas de la mañana.

Aspecto de la calle Cruz Conde esta mañana. A.J GONZÁLEZ

Este éxodo vacacional se nota en casi todas las zonas de la ciudad y también tiene sus ventajas. Aparcar el coche deja de ser un problema,  incluso en las calles del centro; las terrazas de los bares están disponibles y no hay que volverse loco para encontrar un lugar donde comer, cenar o tomar un aperitivo; en las tiendas no hay colas para pagar las compras …. Todo un lujo para algunos. “A nosotros nos encanta esta paz”, señalan Carlos y Rosa mientras toman un aperitivo en la terraza de un establecimiento de la avenida de Barcelona. “Nosotros ya hemos disfrutado de nuestras vacaciones en julio y no nos importa quedarnos en Córdoba en agosto, excepto por el calor, pero ya estamos acostumbrados”. Como esta pareja, hay otros muchos cordobeses que también valoran una ciudad con menos tráfico y, por tanto, menos ruido. “No me ha quedado más remedio que quedarme en Córdoba este puente, pero cuando pienso en cómo están las zonas costeras de gente me animo un poco, porque tampoco es apetecible irte de vacaciones a sufrir atascos, colas para todo y hasta pelearte por un metro cuadrado en la playa”, decía Sebastián, que, con una barra de pan bajo el brazo se dirigía a su casa con el único plan de “ver películas toda la tarde”.

Algunos se han atrevido a cruzar el Puente Romano a primera hora de la mañana. A.J GONZÁLEZ

Poco turismo y la mayoría extranjero

Las calles más comerciales también han notado la ausencia. Manuel Maldonado, de calzados Maldonado, tan solo había recibido a dos clientes a las 13.00 horas, dos turistas italianos atraídos por los precios de sus zapatos. “Todos los años es la misma historia, algo de turismo internacional y muy poco nacional”, señala el comerciante, que va a aprovechar estas jornadas para preparar su tienda de cara a la próxima semana. Y es que el paisaje de esta zona contrasta hoy con la rebosante actividad de cualquier sábado, sobre todo en época de rebajas. Por otro lado, muchos comercios han echado el cierre, al menos los días del puente, según reza en sus fachadas. También en las concurridas calles de la bulliciosa Judería se ha dejado notar menor afluencia, aunque a primera hora de la mañana sí se han podido ver algunos turistas recorriendo sus estrechas callejuelas antes de que apretara el calor. En general, los comerciantes de esta zona coinciden en esta baja afluencia de visitantes, lo que achacan al calor y a los tiempos que corren en cuanto a la economía se refiere.

El Patio de los Naranjos ha tenido su público a primera hora del día. A.J. GONZÁLEZ

Tampoco hay comparación entre la imagen que habitualmente presenta la explanada de acceso al Alcázar de los Reyes Cristianos con la que ofrecía hoy. Ni colas para entrar al monumento ni los grupos de turistas acompañados de guías que habitualmente salpican la zona. Y es que Córdoba es una de las grandes capitales españolas en la que más se percibe que en este puente festivo son muchos más los que se van que los que llegan, ya que, aunque el turismo se ha ido recuperando poco a poco tras la pandemia, el calor de la tierra “echa para atrás a cualquiera”, como declara Carmen al frente de su tienda de ropa, que también recuerda que son muchos los que en estos días ponen rumbo a sus pueblos de origen para vivir las tradicionales fiestas que se celebran por toda la geografía cordobesa este fin de semana.

Terraza del casco histórico prácticamente vacía. A.J. GONZÁLEZ

La tranquilidad, un aliciente

Sin embargo, para algunos visitantes esta tranquilidad es un aliciente. Es el caso de dos matrimonios malagueños que, “huyendo de la feria” que ahora se celebra en su ciudad, se han inclinado por Córdoba para pasar estos días. “Nos encanta esta ciudad y si no hay gente mucho mejor porque así lo vemos todo más despacio, ha sido una gran idea venir aquí” señalaba José mientras disfrutaba del Patio de los Naranjos, este sábado mucho menos concurrido de lo habitual, así como los establecimientos que rodean a la Mezquita.

Pero esos pocos valientes cordobeses y turistas que han paseado por Córdoba a primera hora de la mañana han comenzado a desaparecer a eso del mediodía, refugiándose algunos en terrazas a la sombra o en el interior de restaurantes, que en esta jornada no han llenado sus agendas, dejando las calles desoladas hasta la marcha del sol. “Esas horas, en Córdoba, son para la siesta o la piscina del hotel”, señalaba con rotundidad el grupo de malagueños, que no renunciaba a disfrutar del embrujo de la  noche cordobesa con la esperanza de que la temperatura se lo permitiera.

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