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Diario Córdoba

REPORTAJE

Libros que cobran vida

Las bibliotecas urbanas que salpican la ciudad desde el mes de julio reciben una «buena acogida» por los cordobeses | Muchos ciudadanos cambian su forma de leer

Jardines de Colón: varios ciudadanos pasean ante una de las bibliotecas urbanas instaladas en la ciudad. FRANCISCO GONZÁLEZ

«Si has leído un libro, en lugar de guardarlo, libéralo». Ese el objetivo de la iniciativa Libro Libre, red urbana de intercambio de libros, que, auspiciada por la cooperativa cordobesa El Alambre Estudio Creativo, está teniendo «muy buena acogida entre los cordobeses» desde su implantación en varios distritos de la ciudad en los primeros días del mes de julio. El objetivo de esta idea es el intercambio de ejemplares a través de pequeñas bibliotecas urbanas instaladas en espacios públicos para dar una nueva vida a volúmenes que, una vez leídos, reposan olvidados en las estanterías de sus dueños.

El sistema es muy sencillo, ya que tan solo hay que dejar un volumen ya leído en estos pequeños armarios que salpican la ciudad, dar la oportunidad a otros de su disfrute y llevarse a cambio el que más atraiga. Ana Rojas, componente de la cooperativa, asegura que, por la percepción que se está teniendo, la idea está gustando a los ciudadanos y son muchos los que, a través de las redes sociales, muestran su agradecimiento y felicitación. 

Parque de Juan Carlos I: una persona sostiene un libro. FRANCISCO GONZÁLEZ

«Creo que se está disfrutando mucho de la iniciativa», señala Rojas, que explica que la idea es «compartir» bajo el lema Recicla, comparte y cuida, que «lleva implícito un código ético que está funcionando» en este «proyecto piloto» que pretende alargarse en el tiempo en la ciudad con la finalidad de promover el acceso y el amor por la lectura a través del intercambio. Y es que parece que la ciudadanía está respetando estas pequeñas bibliotecas urbanas y hasta ahora no ha habido que lamentar ningún acto de vandalismo.  

Poesía, narrativa, ensayo, teatro, obras infantiles, ilustración, cómic... Todo es válido en esta iniciativa, aunque las preferencias hasta ahora son las obras destinadas a los niños, lo que parece «muy positivo» a la componente de esta cooperativa. «Hay muchas personas que van en familia a su punto más cercano a dejar sus libros como si fuera una excursión», señala Rojas, que admite que la novela también tiene mucho tirón, así como las obras de autores cordobesas. 

Jardines de Orive: un hombre deja libros en los estantes. FRANCISCO GONZÁLEZ

En cuanto a los barrios más receptivos, ganan La Asomadilla, Fuensanta, Fidiana y Valdeolleros, aunque también hay puntos en la plaza de Colón, el centro sociocultural Luciana Centeno (San Agustín), los Jardines de Orive, los jardines de El Sordillo (Arroyo del Moro), el parque Juan Carlos I (Ciudad Jardín), la plaza de Santa María de Trassierra y la plaza de la Cacería en Alcolea.

Rojas asegura que los colectivos culturales de estas zonas han puesto mucho interés en esta iniciativa y siguen contactado con ellos otras asociaciones que también quieren disfrutar de este intercambio, que tiene muchas ventajas para Carmen Mejías, una vecina del barrio de Fidiana que ya ha acudido en varias ocasiones al punto de cultura instalado en este barrio. «Yo llevé una obra de Matilde Asensi que me gustó mucho, y me traje uno infantil para mi hija», señala Mejías, que agradece el proyecto porque «la biblioteca más cercana está lejos de mi casa y esto me acerca los libros». A esta ciudadana le «encanta la lectura» y ha acumulado una gran cantidad de libros que ya no caben en su casa. «Necesitaba otra forma de leer», continúa Mejías, que ahora está compartiendo sus volúmenes con toda la ciudad, aunque «me reservo los que le tengo apego emocional». Por último, Ana Rojas quiere mostrar su agradecimiento al apoyo recibido por la delegación municipal de Cultura, el Ingema y Sadeco.  

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