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Diario Córdoba

LOS EFECTOS DE LA PRECARIEDAD LABORAL

Solo el 17% de los jóvenes deja el ‘nido’ familiar para emanciparse

La inflación y la mala previsión económica dificultan la independencia de los menores de 30 años | La cifra de cordobeses que no trabaja porque estudia sube en 20.800 personas en el último año, un 41%

Dos jóvenes sentadas en sus dormitorios, en una vivienda compartida. A.J.GONZÁLEZ

Menos del 17% de los jóvenes cordobeses vive fuera de los hogares familiares y el contexto de inflación, así como las malas expectativas económicas para los próximos meses, hacen prever que esta tasa de emancipación no sufrirá variaciones positivas, al menos, en el medio plazo.

La información publicada el pasado abril, en el marco del primer Plan Estratégico de la Juventud en Andalucía, dibuja un escenario poco esperanzador para el colectivo de 16 a 29 años de edad y apunta a la precariedad laboral como la causa fundamental de esta situación. Al ser consultado por la emancipación residencial, el Consejo de la Juventud de Andalucía alude a este documento que, con datos de su homólogo en España relativos al año 2020, señala que buena parte del país tiene una tasa de independencia para su población joven inferior al 17%, lo que también ocurre en la provincia de Córdoba. Este porcentaje representa un descenso respecto al 2008, el año en el que comenzó la última crisis económica, cuando más del 21% estaba emancipado. Habrá que esperar a la publicación de estudios posteriores para analizar el impacto que la pandemia del coronavirus, declarada en el 2020, ha tenido en esta independencia juvenil.

La clave está en el trabajo

Sobre las dificultades del colectivo para acceder a la vivienda, el plan indica que un joven tiene que destinar entre un 20% y un 30% de su salario para abonar el alquiler de un piso compartido en la ciudad de Córdoba, mientras que si quiere comprar un inmueble necesita entre el 40% y el 50% de su sueldo.

Este plan incluye análisis realizados por distintas fuentes, como la Universidad de Granada, y entre otros datos señala que en torno a un 45% de los jóvenes emancipados en Andalucía residen en viviendas alquiladas por ellos; un 20% la ha adquirido; y los otros regímenes de tenencia más frecuentes son el alquiler compartido o el arrendamiento realizado por la pareja, con alrededor de un 10% en ambos casos. El trabajo apunta, asimismo, que la emancipación es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres.

Por otra parte, destaca que la precariedad laboral y el desempleo son aspectos claves en la decisión de los jóvenes de emanciparse. Así, el salario medio de la población de estas edades en Andalucía es de los cinco últimos de España. Respecto a su presencia en el mercado laboral, la Encuesta de Población Activa indica que los menores de 25 años tienen una tasa de paro próxima al 34%, por lo que superan en 15 puntos la media del conjunto de la población, que es del 19% en la comunidad autónoma.

De otra parte, el Plan Estratégico de la Juventud hace referencia a la subocupación y la sobrecualificación del colectivo, y detalla que la tasa de temporalidad de las personas de entre 16 y 34 años que viven en esta región es la más alta de España. Con estos mimbres, «el riesgo de encontrarse en exclusión social resulta especialmente elevado en Andalucía, pues la tasa de pobreza es del 49,9% en edades de 16 a 29 años, la segunda comunidad autónoma en peor situación, solo superada por Ceuta y Melilla, y la cuarta en edades de 30 a 34 años, con una tasa del 37,5%», precisa el documento.

Eduardo Moyano apunta que el empeoramiento de la economía puede obligar a volver a casa

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En cuanto al escenario económico, hay que recordar que el IPC aumentó un 11,2% anual en junio en Córdoba y esta subida de los precios dificulta más si cabe el objetivo de la emancipación. La vivienda, los alimentos, las energías y los combustibles son ahora más caros y, tras los peores momentos de la pandemia, las expectativas vuelven a ser negativas.

Pese a esto, una de las medidas impulsadas para aliviar las dificultades del colectivo, el bono de alquiler joven (una ayuda de 250 euros mensuales para inquilinos menores de 35 años) no tiene beneficiarios en Córdoba siete meses después de su impulso. La Subdelegación del Gobierno destaca que «la Junta de Andalucía no ha publicado la convocatoria, pese a contar con los fondos destinados para ello».

Los estudiantes se disparan

En este contexto, la última EPA, relativa al segundo trimestre del 2022, señala que 71.700 cordobeses mayores de 16 años no trabajan ni están en disposición de hacerlo porque se encuentran estudiando. Estas son 20.800 personas más que en el mismo periodo del año pasado, lo que se traduce en una subida del 41% en términos porcentuales. Además, si se observa la serie estadística iniciada en el 2002, se puede comprobar que la provincia nunca ha tenido tanta población inactiva estudiante como en la actualidad.

Evitar el empleo precario

El sociólogo e investigador del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del CSIC Eduardo Moyano explica que en la emancipación residencial influyen factores como el origen social y económico, y la situación económica. De este modo, afirma que si se trata de hijos de clases medias, «los padres les ayudan a comprar una casa si ha lugar y a pagar los máster. Si no se emancipan es porque no quieren». En cambio, los hijos de clases más precarias, en ocasiones, «no tienen más remedio que entrar en el mercado laboral. Un mercado precarizado y con dificultades que hace que tengan problemas para emanciparse».

Acerca de la decisión de continuar los estudios, también comenta que «ante un trabajo asalariado precarizado, a veces el joven, sobre todo si se puede permitir el lujo, prefiere seguir estudiando y adquirir una titulación que le permita aspirar a unos trabajos más sólidos y mejor pagados». En el caso de las personas con menos recursos «el porcentaje es menor, pero hay muchas posibilidades de entrar en ciclos superiores de formación profesional y esto hace que muchos opten por ese modelo. Sobre todo, cuando escuchan que el mercado cada vez exige jóvenes más cualificados». Este sociólogo adelanta que si la economía empeora tendrá consecuencias en la emancipación juvenil. Aquellas personas que reciben apoyo económico de sus familias podrán mantener su vivienda independiente, pero «puede que los de familias de menos recursos vuelvan a casa si el mercado de trabajo se cierra. También muchos pueden decir ‘me voy y me busco la vida en otros sitios’, fuera incluso de su país», augura.

Del alquiler a la compra, mirando el precio

La edad de emancipación residencial de los jóvenes cordobeses se sitúa en torno a los 30 años, cuando buscan sus primeros alquileres o adquieren una vivienda, de acuerdo con las estimaciones facilitadas desde el sector inmobiliario. La presidenta del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, Ana Moreno, afirma que «la primera opción siempre es el alquiler, porque es más económica y no te exige ahorros, que a esa edad es casi inviable». De acuerdo con su experiencia profesional, los jóvenes buscan arrendamientos de entre 550 y 600 euros. «En muchas ocasiones, son apartamentos de uno o dos dormitorios. Una vivienda digna, pero no se buscan grandes lujos, sino independencia», señala. Además, comenta que los barrios más demandados suelen ser zonas nuevas, como Arroyo del Moro y Turruñuelos, pero no siempre se puede acceder, porque los precios son más caros. Así, optan por el casco histórico, barrios como San Lorenzo y La Magdalena, que están cerca del centro y tienen alquileres más económicos, y otros como Santa Rosa y la avenida de Barcelona. Ana Moreno destaca que no es habitual la compra de una vivienda nueva por una pareja joven o una persona soltera como primera inversión, pero puede ocurrir cuando tienen ahorros o cuentan con ayuda familiar. De su parte, el presidente de la Asociación de Agencias Inmobiliarias de Córdoba (Asaicor), José Vaquero, estima que los jóvenes suelen comprar viviendas a partir de los 30 años. «Son personas ya emancipadas, que dan el salto del alquiler a la compra», apunta. Si adquieren el inmueble antes de los 35 años, en caso de ser vivienda habitual y no superar los 150.000 euros, pueden beneficiarse de ventajas fiscales. Por tanto, entre el 80% y el 90% busca inmuebles con precios inferiores, aunque «en un porcentaje minoritario acceden a viviendas de más cuantía sin importarle la ventaja fiscal», señala. Sobre las zonas más demandadas por este colectivo, José Vaquero indica que Levante es muy solicitada por las características de sus viviendas.

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