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Diario Córdoba

REPORTAJE

Empleos que rompen moldes

Elia Fayos tiene 54 años y era ama de casa hasta que hizo un curso de venta y arreglo de móviles en Cruz Roja que le llevó a hacer prácticas en El Corte Inglés, donde ahora trabaja

Elia Fayos, en la planta de El Corte Inglés dedicada a la informática. MANUEL MURILLO

«Nunca imaginé que a mi edad me contratarían para vender móviles y nuevas tecnologías habiendo tanta gente joven, pero me animaron a hacer un curso de reparación y venta de móviles y ahora tengo un puesto fijo». Elia Fayos llevaba veinte años sin trabajar. Dedicó su juventud a criar a sus hijos y a ser ama de casa hasta que se separó y, siendo voluntaria de Cruz Roja con su hija, surgió la oportunidad de formarse en algo que siempre le gustó. «Yo he intentado estar al día en el tema de móviles porque siempre me ha atraído, pero nunca pensé que trabajaría en esto», afirma. En mayo del año pasado, se inscribió en el proyecto de mayores de 45 años «con la intención de aprender todo lo que estuviera a mi alcance», afirma convencida, «me encantó destripar un móvil y ver todo lo que lleva dentro».

Empezaron enseñándole a actualizar su currículum, a moverse por las redes sociales y luego se enteró de un curso específico. «En ese momento, había otro de contabilidad y administrativo que pensaba que encajaba más con mi perfil, aunque el que me gustaba era el de nuevas tecnologías», recuerda, «me animaron a hacer lo que me gustara más y eso hice». Elia siempre ha estado «abierta a aprender», algo que le parece muy importante y que echa de menos en mucha gente de su edad en lo que se refiere a la informática. «Tienes que poner de tu parte, pero no es tan difícil», comenta. Cuando acabó el curso, hizo las prácticas en El Corte Inglés, 75 horas. «Después me llamaron para la campaña de Navidad pasada y fui con la intención de empaparme de todo porque no quería quedarme atrás», explica, «yo nunca había vendido y ponerte de cara al público a vender es duro, pero cada vez me cuesta menos, lo que quiero es aprender a vender bien y por eso escucho todos los consejos que me dan». Acabada la campaña de Navidad, la llamaron de nuevo en enero y para empezar le ofrecieron un puesto fijo con el 40% de la jornada, de forma que trabaja todos los sábados y los festivos que abre El Corte Inglés de Turruñuelos. Su objetivo es demostrar su capacidad y que, con el tiempo, cuando surja alguna vacante, ese contrato se amplíe a jornada completa.

«Mis hijos están flipando conmigo, y yo también porque esta oportunidad que me han dado me ha subido mucho la autoestima y me ha hecho creer en mí», confiesa, «yo creo que en un trabajo lo importante, más allá de las habilidades que se necesiten, que se pueden aprender, cuenta la actitud que tengas y tus ganas de trabajar». Y ganas le sobran.

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