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Diario Córdoba

CORDOBESES DEL AÑO David Pino Director de la Cátedra de Flamencología de la UCO

«La Universidad da al flamenco un marchamo de dignidad»

David Pino, director de la Cátedra de Flamencología. FRANCISCO GONZÁLEZ

Cantaor y docente, David Pino, acaba de cerrar su tercer curso como director de la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba con el broche de oro del reconocimiento a la institución con el título de Cordobés del Año, galardón que concede anualmente Diario CÓRDOBA. Feliz ante este premio, reconoce que servirá de «acicate» para seguir avanzando.

La Cátedra de Flamencología entra a formar parte de la lista de galardonados como Cordobeses del Año. ¿Imaginaba esta trayectoria cuando arrancó hace 25 años? ¿Qué recuerda de aquellos inicios con Agustín Gómez al frente?

En ese momento, todos percibimos que lo que se estaba construyendo iba a ser algo histórico, un hito en el terreno de la dignificación del arte flamenco, puesto que se daba un importante paso para la comunión entre el flamenco y el mundo académico. Aunque también con la incertidumbre de algo que comienza. Desde mi impresión, aquello vino para quedarse porque estaba en manos de Agustín Gómez, y así ha sido.

¿Cómo valora este reconocimiento?

Estamos muy felices porque es un reconocimiento hacia el mundo académico y el flamenco que viene de un ente como Diario CÓRDOBA, que tiene una larga trayectoria de credibilidad y autoridad. Al ser un premio que reconoce diferentes ámbitos de la cultura, para nosotros es un acicate para seguir avanzando.

El flamenco es un arte que se ha construido en la calle, en las tabernas. ¿Qué puede hacer la Universidad por este género?

El flamenco hunde sus raíces en lo popular, es una música que se ha ido construyendo en la calle, pero este género es susceptible de ser estudiado con rigor científico. De hecho, ahí están las tesis doctorales que han ido apareciendo en los últimos años y, como objeto de estudio, el mejor espacio donde puede darse cobertura para garantizar la mejor metodología es la Universidad, además del marchamo de dignidad que la propia Universidad concede a este arte.

Acabamos de vivir una Noche Blanca del Flamenco muy diversa en cuanto a tendencias dentro de este arte. ¿Qué piensa de los caminos por los que anda actualmente el género?

Desde su propia génesis, el flamenco siempre se ha movido en terrenos que han continuando el sendero de lo clásico, pero, a su vez, también buscando nuevas tendencias, adecuándose a los modos de expresión de cada momento. Haremos lectura de lo que ocurre ahora una vez tengamos perspectiva y, finalmente, quedará lo que verdaderamente tenga calidad. Lo importante es el tratamiento que se le dé.

«Quiero seguir profundizando en la visibilidad de la Cátedra y que traspase fronteras»

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Como docente experimentado, ¿ve mimbres de nuevos maestros y maestras en las generaciones del flamenco actual?

Por supuesto. Yo tengo actualmente alumnos y alumnas con un potencial increíble que se toman muy en serio el estudio del flamenco desde sus orígenes, con una apertura de mente para hacer acopio de conocimientos de otros géneros, y tienen unos mimbres artísticos envidiables. Puedo dar fe de que el futuro del flamenco está más que garantizado.

¿Puede un diploma dar a un artista más nivel?

No, para nada. El diploma es una necesidad académica que se da para optar a determinados espacios, pero no garantiza que el artista tenga mayor o menor nivel. Al Conservatorio hay que venir con la materia prima, y allí damos soporte al alumno para organizar sus conocimientos.

¿Qué cree que hubieran pensado la Niña de los Peines o Antonio Mairena si le hubieran dicho que hoy tendríamos licenciados en cante?

Seguramente, no hubiesen dado crédito, pero tampoco lo hubieran hecho Mozart o Beethoven. Lo importante es que en este país se ha tomado conciencia de la importancia del flamenco como fenómeno cultural. Mi aula en el Conservatorio es una extensión de lo que antes era una taberna donde el maestro enseñaba a cantar a sus discípulos.

¿Cuál es el perfil del alumno de la Cátedra de Flamencología?

Es absolutamente transversal en cuanto a edad, género e, incluso, de lugar de origen. Como procuramos diseñar una programación lo más amplia posible y no exigimos un nivel determinado, hace que el alumnado sea muy diverso

¿Qué novedades ofrecerá el próximo curso? ¿Tiene ya pensado el programa?

Aún estoy en ello, pero se seguirá manteniendo el nivel de calidad que nos propusimos desde el principio. Como novedad, quiero afianzar las relaciones institucionales y con patrocinadores, y también quiero seguir profundizando en la visibilidad de la Cátedra y que traspase nuestras fronteras.

Si tuviera que elegir, ¿con qué se quedaría, con la docencia o con el escenario?

En realidad, una parte nutre a la otra y en mi caso no contemplo la posibilidad de prescindir de ninguna de esas facetas.

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