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CRÓNICA DE AMBIENTE

Noche en blanco para una reflexión a la flamenca

Los cordobeses cumplieron con la cita pese a la fecha, víspera de jornada electoral

Resumen audiovisual de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba

Resumen audiovisual de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba Diario CÓRDOBA

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Resumen audiovisual de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba Araceli R. Arjona

Con la promesa del final de la ola de calor que ha azotado a políticos y ciudadanos durante la última semana de campaña (promesa cumplida, ¡qué fresquito, por Dios!!), miles de personas se han echado hoy a la calle para celebrar la primera Noche Blanca del Flamenco postpandemia. Qué alegría más grande. Y como viene siendo habitual en todas las fiestas organizadas en Córdoba desde abril hasta ahora, la gente cogió la cosa con ganas. No sabemos si este domingo habrá mucho abstencionismo en las urnas, pero esta noche pocos cordobeses se abstuvieron de acudir a las proximidades de alguno de los escenarios montados en tres distritos de la ciudad (desde Poniente a Levante pasando por el Centro y el Casco Histórico) para escuchar, aunque fuera de lejos, el sonido envolvente del flamenco.

A pocas horas del decisivo momento de acudir a las urnas, los que tenían clarinete el voto desde hace días, se lo dejaron preparado en el sobre antes de salir y se fueron a la calle a disfrutar del aire fresco, a tocar las palmas y seguir el compás sin la presión de la duda en el cogote, convencidos de que este domingo podrían ejercer su derecho aún con resaca flamenca. «Acabo de salir del trabajo y vengo ya reflexionado, voy a tomarme una cervecita, cenar y escuchar un momento a Estrella Morente y para casa», explicó Jose, un enfermero cordobés, que remató la jornada laboral en Las Tendillas

Gran ambiente en Las Tendillas en uno de los conciertos de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba. MANUEL MURILLO

Entre los que rumian el voto hasta última hora, hubo de todo. Gente que adelantó la reflexión al mediodía para estar libre por la noche, quien echó a cara o cruz a quién votar para acortar el trámite y quien se metió las dudas al bolsillo y se fue a disfrutar de la noche más fresca en mucho tiempo para reflexionar a la flamenca, dejando que el duende elija el color del voto.

En ese ambiente preelectoral tan variopinto, el primero en abrir fuego fue Chicharrón y su circo, que alivió cualquier estrés con sus malabares flamencos y su arte cordobés. «Qué bonita está la calle cuando se llena de gente», comentó zalamero al ver llegar más y más público para escucharlo en el espacio peatonal de La Viñuela.

En Las Tendillas, donde el alcalde no quiso hacer declaraciones para no interferir en la reflexión, la Noche Blanca del Flamenco estrenó el plato fuerte, el de Estrella Morente con puntualidad británica y echando a volar el logo de toda la vida, el flamenco del cartel, que este año aparece en varios escenarios sobre el aire y en familia. Por si no se habían fijado. Con un traje negro de lunares blancos, imponente, la hija de Enrique Morente se metió en el bolsillo a los centenares de personas que se agolparon en la plaza para verla y como siempre, no defraudó.

Una hora después de que Estrella arrancara a cantar en Las Tendillas, el Patio de los Naranjos se llenaba de público para escuchar a Dani de Morón. «Parece que han puesto los ventiladores», decía la gente al entrar y sentir el aire fresco rozándole la cara. Acostumbrados a noches tórridas de flamenco, no queda otra que agradecer cuando la temperatura se pone a tono. Después del Patio de los Naranjos, que empezó con las 300 sillas llenas y acabó con una multitud de pie rodeando el escenario, el flamenco se desparramó por toda Córdoba, salpicando de público desde la plaza de San Agustín hasta la de Matías Prats, en el Zoco, donde empezó la fiesta al llegar la medianoche.

Varias personas se dirigen a uno de los conciertos de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba. MANUEL MURILLO

Por lo demás, la Noche Blanca del Flamenco, se desarrolló con normalidad. La alegría y el frescor despertaron a partes iguales la sed y el hambre de los cordobeses, que llenaron las terrazas de los bares cercanos a los escenarios para consumir principalmente grandes cantidades de cerveza y agua (principalmente he dicho), al tiempo que circulaban por las mesas platos típicos de la gastronomía local, entre los que destacaremos el favorito de los flamencos, el flamenquín. Destacar también el encuentro intergeneracional e intersocial que acompaña siempre a esta cita, que sigue atrayendo por igual a personas de muy distintas edades y de todos los barrios. La buena música es lo que tiene.

Dicho esto, añadir que tras una larga jornada de reflexión y ocho horas de flamenco, mejor será que nadie se enfade si no hay colas a primera hora en los colegios o algún presidente de mesa electoral llega tarde. Según los sondeos a pie de calle, muchos de los presentes no tenían pensado madrugar para sumarse a la fiesta de la democracia. Lo harán después. El caso es que voten. Ya saben que, a veces, las encuestas fallan.

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