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Diario Córdoba

ENTREVISTA Manuel Díaz Sánchez Presidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)

«Lo peor que tiene esta sociedad es el ‘sálvese quien pueda’»

"Queremos llevar los valores y criterios de la doctrina social de la Iglesia a la vida diaria pero no somos un sindicato ni un partido", explica

Manuel Díaz Sánchez, presidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica. FRANCISCO GONZÁLEZ

Desde 1988, Manuel Díaz Sánchez forma parte de la HOAC, una hermandad católica que, a través de los valores de la Iglesia, reivindica la dignidad del mundo obrero. Durante cuatro años, además, ejerce como presidente de un movimiento que se planta de cara contra la precariedad.

¿Qué función cumple la Hermandad Obrera de Acción Católica?

La HOAC es un movimiento formado por hombres y mujeres que queremos seguir a Jesucristo desde las condiciones de vida y trabajo del mundo obrero. La misión que tenemos por encargo de la Iglesia es llevar la buena noticia del reino de Dios a ese mundo del trabajo. Se puede tener una sociedad donde organicemos el trabajo de otra manera y donde vayamos combatiendo la precariedad, la siniestralidad y todo eso que decimos de las personas, unas que no tienen acceso a un puesto de trabajo y otras que, teniéndolo, no llegan a cubrir sus necesidades básicas. La Iglesia no puede ser ajena a esa realidad, así lo dice la doctrina social de la Iglesia. La persona es el máximo valor.

¿Se trata de valorar a la persona por encima de la economía?

Tenemos valores y criterios que nos da la doctrina social de la Iglesia, que nos dice el Papa Francisco, que nos dijo Benedicto XVI. Y nosotros lo queremos llevar a la vida, para hacer una aportación de valores, de que se pueden hacer las cosas de otra manera, sin hacer propuestas políticas porque nosotros no somos ni un sindicato, ni un partido. Somos un movimiento especializado de la Iglesia.

Decía que no hacen propuestas políticas. Pero, concretamente, ¿cuáles son las reivindicaciones o denuncias de la HOAC?

Nosotros hacemos propuestas que se pueden realizar y llevar a cabo, como que haya más seguridad en el trabajo o que sea considerado como un bien social donde el trabajo lo que haga sea crear y construir. Eso lo puede hacer una persona cuando está en buenas condiciones. También que se cumplan los convenios, la prevención de riesgos laborales... En fin, lo que pretendemos es que las instituciones y las administraciones estén en función de las personas.

¿Con qué apoyos cuenta la hermandad?

Somos una organización de militantes, no de socios, tenemos cada uno un proyecto personal y contamos con el apoyo y la colaboración de la misma HOAC, de unos con otros. No vamos tampoco por libre. Yo, por ejemplo, tengo el nombramiento de presidente. También hay mucha gente que nos apoya, desde simpatizantes, amigos o miembros de otras organizaciones hasta de los sindicatos.

Forma parte de la HOAC desde 1988. ¿Cómo percibe la evolución del trabajo desde entonces?

Si te pones a ver estadísticas, hay menos desempleo, pero sigue habiendo precariedad. Este año han muerto ya más de 5 personas en Córdoba en accidentes laborales. Si miramos alrededor, conocemos a personas con horarios interminables, que no llegan a cubrir las necesidades y gente que trabaja en la economía sumergida. Esas cosas en la sociedad que nosotros queremos, decente, más humana y fraterna, hay que combatirlas.

¿Cómo pueden calar esos valores en las empresas?

La empresa tiene unos objetivos muy claros, que son buscar el beneficio. Hay empresarios y empresarios. Hay algunos que tratan de tener al personal contento y ser buenos empresarios. Nosotros, los trabajadores, las personas, tenemos que denunciar y movilizarnos. Lo que peor tiene esta sociedad es la indiferencia o el ‘sálvese quien pueda’. Tenemos que ser más solidarios, hacernos responsables unos de otros.

¿Cree que el cambio debe ser de abajo arriba, desde el trabajador?

Los cambios han venido siempre por ahí, siempre. Hay que crear procesos con las personas, de acompañamiento, de que tomen conciencia y que sea la persona sujeto de todas sus luchas.

¿Está perdiendo la sociedad los valores de la Iglesia?

Es verdad que hay una crisis de valores. La fraternidad, el amor, la justicia, la solidaridad, la gratuidad parece que no están de moda. Cuando eso le falta al ser humano, algo está pasando. También vemos que hay mucho sufrimiento, no se encuentra sentido a la vida. Cuando una persona hace algo por los demás, eso le revierte una satisfacción.

¿Qué repercusión cree que ha tenido la pandemia a la hora de pensar en las personas y valorar el trabajo?

Hemos pasado un proceso de pandemia en el que dijimos: «Hay que ver lo importante que es el trabajo, los supermercados siguen funcionando, la sanidad, los transportes». Pero creo que se nos ha olvidado mucho ya de aquello. Creíamos que eso iba a cambiar sustancialmente algo y, si nos damos cuenta, estamos casi igual.

¿Por qué es tan importante el día de la HOAC, este 15 de mayo?

Es un día de celebración, convivencia y denuncia. Este año hemos hecho una reflexión (lema del día): Soñar un trabajo digno, construyendo prácticas de comunión. Y la queremos compartir con otras personas. A parte de los actos del domingo, el jueves, día 19, en el centro cultural de San Hipólito, vamos a tener una conferencia sobre soñar un trabajo digno. No soñar de ensoñación, sino de pensar que se puede hacer otra humanidad desde la fraternidad.

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