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Diario Córdoba

Crónica de ambiente

Aniversario de la UCO: Dos campañas por una y con todos a cara descubierta

El 50 cumpleaños de la UCO acaba con un cocktail al aire libre sin mascarillas en el que se vieron las mejores sonrisas preelectorales

José Carlos Gómez Villamandos y Juanma Moreno, con rectores de universidades públicas. Manuel Murillo

Si hay algo que consigue arrancar la sonrisa más Profident de un candidato, ya sea político o académico, eso es una cámara y público en periodo electoral. Lo dicen los expertos y lo corroboran los hechos. El 50º aniversario de la Universidad de Córdoba, celebrado en un momento de lo más oportuno, cuatro meses antes del cumpleaños oficial, que será en septiembre, y a pocos días de dos campañas electorales que tocan las bases de la Universidad, ha sido el escenario perfecto para que todo el que tiene una apuesta sobre la mesa se dejara ver para captar la atención del público con sus mensajes verbales o no verbales (a veces, una imagen vale más que mil palabras). 

No en vano, el acto ha reunido bajo un marco festivo, con discursos y medios de comunicación invitados, a los candidatos de dos campañas, la del Rectorado, que atraviesa su recta final, y la de la Junta de Andalucía, que no ha empezado aún oficialmente aunque todo el mundo sabe que toda palabra que salga de la boca de un político, por más inofensiva que parezca, puede ser interpretada estos días como mensaje electoral.

El candidato a rector de la UCO, Manuel Torralbo, con parte de su equipo. MANUEL MURILLO

Visto desde la clave naif, el acto de este lunes era una fiesta y poco más. Solo faltó la piñata de cumpleaños para coronar una celebración que, dicho sea de paso, aunque conmemoraba una fecha clave de la Universidad, tuvo lugar en un día lectivo (salvo en Agrónomos, por la fiesta de San Isidro), mientras en las aulas de la UCO, alumnos y profesores sin cargo se veían las caras en clase o en la biblioteca, preparando ya los exámenes finales. 

Para hacer otra lectura del evento, había que prestar atención a los detalles, que son los que revelan las afinidades y antipatías que se forman siempre que hay una competición de por medio, la tensión que fluye por debajo de las sonrisas, las distancias en clave electoral-rectoral o electoral-autonómica, según cada cual, y la urgencia de algunos por quitarse de en medio, saludar a unos o a otros, por hacerse una foto aquí o allá o dejar constancia de su presencia o ausencia. No diremos nombres porque luego todo se sabe. Lo bueno de este encuentro es que, después de dos años de pandemia y restricciones, admitía además la posibilidad del cocktail final, lo que ofreció una oportunidad extra de visibilidad que fue muy bien aprovechada por los interesados como colofón para propiciar los saludos más diáfanos y las fotografías más sinceras con el potencial electorado. Y encima, sin mascarilla, a cara descubierta. ¿Qué más se puede pedir? 

Antonio Cubero, Juan José Primo, Librado Carrasco y Juan Carretero. MANUEL MURILLO

En este contexto, los políticos se entregaron a la noble práctica de la sonrisa y el abrazo mientras los candidatos académicos, según el don de gentes de cada cual, se concentraron en departir con miembros de la comunidad universitaria. Por cierto, que tras una gala trufada de vídeos y de intervenciones que ya hemos dicho que se alargó un poco más de lo esperado, uno de los aspirantes al Rectorado lanzó al aire una posible promesa electoral, la de acortar los actos académicos a un máximo de una hora. Puede que fuera de farol aunque si entre los votantes hubiera medios de comunicación, seguro que más de uno firmaba la iniciativa.  

Especialmente pacientes estuvieron, valga el apunte, los asistentes con sonrisa, pero sin premio, como los representantes eclesiásticos y del Ejército y otros Cuerpos y Seguridad del Estado. Algunos de ellos tuvieron que marcharse sin pausa previa, igual que muchos de los alcaldes que acudieron a por su distinción, pero otros decidieron quedarse y celebrar la fiesta sin más pretensiones. Destacar, ya puestos, el meritazo de la presentadora, la periodista Rosa Aparicio, que tuvo que sortear los cambios de última hora en una lista inabarcable de cargos y nombres para atinar en la entrega de placas a los ayuntamientos.  

Las caras son el reflejo del alma. Quizás por eso, ayer ser vio a vicerrectores estresados por el trajín que imprime organizar unas elecciones rectorales en medio de un Mayo Festivo con un 50º aniversario de la institución de por medio, y se vieron también sonrisas desplegadas en cargos salientes como la de Antonio Cubero, actual vicerrector de Coordinación, Infraestructuras y Sostenibilidad, ante la perspectiva de un futuro inminente libre de cargos y mucho más sosegado. Presente en los equipos directivos de la Universidad desde hace más de una década, con el rector actual y con su predecesor, hoy se enfrentará al examen para obtener su Cátedra, para lo que lleva meses preparándose, y después de eso, se habrá ganado el derecho a desconectar. 

José María Bellido, Antonio Díaz e Íñigo Laquidain. MANUEL MURILLO

El rector de la UCO, José Carlos Gómez Villamandos, a punto de irse, reiteró que su deseo es volver a la docencia y a la investigación y «molestar lo menos posible en mi departamento», aunque quién sabe si alguien le lanzará la caña para nuevos menesteres. Habrá que estar atentos, la Universidad siempre fue buen lugar para el reclutamiento político.

Para otr@s, los que aspiran a gobernar la Universidad en los próximos años, este martes será el último día de campaña antes de la jornada de reflexión (las votaciones son el jueves 19), por lo que tendrán que apurar cada minuto del día, como hicieron hoy, para arañar votos entre los indecisos, ya sean alumnos, profesores o personal de administración y servicios. No habría estado de más una actuación en directo del Coro Averroes, cuyo Gaudeamus sonó esta vez en un vídeo. Ya se sabe que la música amansa los nervios.

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