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Diario Córdoba

CRÓNICA

Las ganas de Cruces se desatan en Córdoba

El buen tiempo anima la fiesta y llena de bullicio las calles a mediodía y por la noche / La variedad de ambientes permite elegir según los gustos de cada uno

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Las Cruces de Mayo florecen tras la tormenta Manuel Murillo

Si alguien dice que no le gustan las Cruces de Mayo será porque no ha buscado lo suficiente. Con 46 montajes distribuidos por toda la ciudad, la mayoría situados en algunos de los puntos más bonitos del patrimonio histórico de Córdoba, solo hace falta encontrar el ambiente propicio para pasar un rato agradable en la compañía adecuada. Después de dos años sin Cruces y un día pasado por agua, las ganas de fiesta se han desatado este viernes llenando las calles tanto al mediodía como por la noche, cuando los jóvenes han tomado el relevo con intención de aprovechar hasta el último minuto. Libres de mascarillas, parece que empiezan a despertar y han retomado el gusto por las tradiciones populares con mucho entusiasmo.

Cruces hay de todos los colores y para todos los gustos, algunas separadas por apenas unas calles. Es el caso de las cruces de Santa Marina y La Lagunilla, próximas en el mapa, pero alejadas por completo en el concepto. Mientras la primera, más bullanguera y ruidosa, atrae a los jóvenes, la segunda ofrece un entorno más tranquilo y familiar. Como el que se encuentra unos metros más allá, en el Chimeneón, en una plaza poblada de bares que estos días ceden protagonismo a la cruz.

En un sitio o de ruta por la ciudad

Hay cordobeses a los que no les gusta moverse mucho. Pueden entrar a mediodía en una cruz y echar la tarde y la noche en el mismo sitio. Para eso, las cruces ideales son las de los barrios, normalmente más alejadas del resto, con un ambiente híbrido e intergeneracional en el que reinan las asociaciones de vecinos o hermandades muy arraigadas que invitan a tomar el aperitivo y compartir una charla después de comer mientras los niños corretean con los amigos del cole, los abuelos comentan las últimas noticias y los jóvenes se reúnen con los compañeros de instituto.

Las cruces de la AVV de Cañero o la de la hermandad del Descendimiento, recién nacida este año en la zona de Miraflores, son buen ejemplo de ello. También hay paisanos a los que les gusta picotear, hacer como las abejas en primavera y probar un poquito de muchas cruces sin comprometerse con ninguna. En esos casos, lo mejor es perderse por la Axerquía, donde se da la mayor concentración de cruces por kilómetro cuadrado. La plaza de San Agustín es una opción divertida y bella, por el marco en el que se encuentra, como lo es la cruz de la plaza Poeta Juan Bernier, poblada a partir de cierta hora por un público más joven, o la de San Andrés, pegada a un parquecito delicioso. La plaza de San Pedro, con su cruz enrejada, es un lugar exquisito para el público familiar que busca sombra y ambiente tranquilo.

Cruz de la AVV Huerta del Rey en la Calleja de la Luna. Manuel Murillo

El centro, que se desparrama desde la cruz municipal (sin barra) de Las Tendillas, es buena elección para los andarines. A pocos metros, se sitúa la cruz de la plaza de la Compañía, que gestiona la Santa Faz. Según Elena y Sonia, habituales del lugar que lo mismo te hacen un mapa que se marcan unas sevillanas, es de lo más intercultural porque, junto a los allegados a la cofradía, hay muchos vecinos de la zona y turistas que al subir desde Blanco Belmonte al centro se encuentran con la cruz y no pueden evitar hacer un alto en el camino. Aunque para ambiente festivo, las de San Hipólito y San Nicolás, que atraen a público de todas las edades.

Cruz de Cáritas Sagrario, en el centro de la Judería. Manuel Murillo

Pero, sin duda, donde más turistas se concentran es en el entorno de la Judería y la Mezquita, mezclados siempre con los cordobeses. La cruz de la plaza del Triunfo, a cargo de la hermandad del Santo Sepulcro, es para muchos extranjeros el primer contacto con la fiesta. "En el hotel nos han hablado de las cruces, no sabíamos y hemos venido aquí, es fantástico", comentaron entusiasmados Michael y Karen, que hicieron parada anoche camino de Granada y ya se estaban pensando alargar su estancia en Córdoba. Muy cerca de allí, aunque más escondida y menos conocida está la cruz de Cáritas del Sagrario, en la calle Samuel de los Santos Gener, una maravilla de espacio que este año estrena patio rehabilitado y una cruz latina hecha con limones y abrazada por los corazones de Cáritas de claveles rojos. Lejos del bullicio, con sombra y asientos, es muy recomendable para quien quiera llevarse la experiencia del patio y la cruz en una sola visita. No será difícil encontrarse allí con gente del ámbito social y si van a mediodía, podrán degustar un plato de arroz de lo más sabroso.

Si prefieren estar al aire libre, otra entidad del tercer sector, Sonrisa de Lunares, tiene su cruz en la plaza del Potro, este año más aislada de lo habitual por las obras de la calle Lineros, pese a lo cual sus fieles siguen acudiendo desde que abre al mediodía. Igual que a la cruz de la AVV Huerta del Rey, de Vallellano, ubicada en la Calleja de la Luna que este año luce una cruz espectacular blanca digna como poco de un buen selfie. Hay muchas más, solo tienen que perderse y dejarse llevar.

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