Ni siquiera de la calima que nos deja estos días la borrasca Celia en Córdoba podemos decir que todo es malo. Si los expertos han advertido que puede empeorar la calidad del aire, tener consecuencias sanitarias entre personas con problemas respiratorios y ha supuesto un trastorno para los servicios municipales de limpieza, la calima también tiene ventajas para el ciclo global de los nutrientes y quizá, no por pequeño menos destacable, pueda suponer un ahorro en fertilizantes para los agricultores cordobeses. Lo explica Vidal Barrón, catedrático de Producción Vegetal y experto en Edafología (la ciencia que estudia la composición y naturaleza del suelo en su relación con las plantas y el entorno que le rodea) de la Universidad de Córdoba, que ha estudiado la composición mineralógica de los polvos del Sahara y el Sahel y ha publicado varios artículos al respecto.

De qué está compuesta la calima

El catedrático de la UCO empieza explicando la composición del polvo arrastrado y una primera característica de ese polvo: su pequeño tamaño al tratarse de partículas entre arcilla y limo. En cuanto a los minerales que contiene destacan los óxidos de hierro, como hematites y goethita, filosilicatos de tamaño arcilla, cuarzo y calcita, además de carbonato cálcitico y sulfatos como el yeso. El catedrático explica que son los óxidos de hierro las que le dan ese color tan particular a la calima: por un lado, las hematitas, que le dan el color rojo Marte; y por otro, las goethitas, el amarillo que contiene el albero o materiales de construcción de la Mezquita-Catedral. "El polvo transportado no es muy diferente a los suelos de nuestro entorno", puntualiza.

Imagen de una finca cordobesa, después de las lluvias de los últimos días. CÓRDOBA

Además, contiene materiales que llaman más la atención como restos pesados de refinerías, en cantidades pequeñas, y elementos radiactivos, "igual que podrían tener los de aquí, no hay que alarmarse, porque todo depende de la dosis, como decía Paracelso".

Consecuencias de la calima en tierra, mar y aire

Una vez analizados los minerales y restos contenidos en el polvo arrastrado desde África, el experto en Edafología observa que las consecuencias de su llegada a Córdoba puede tener distintas variables. Desde el punto de vista atmosférico, por ejemplo, la cantidad de partículas en la atmósfera hará que se absorba menos radiación solar; o desde un punto de vista sanitario, ya que puede generar problemas para quienes ya padecen enfermedades respiratorias al contener arcillas filamentosas.

Menos previsible para los profanos en la materia es el impacto "en general beneficioso" que la calima puede tener en los océanos, el Atlántico principalmente, ya que el viento con partículas del Sahara llegará hasta América. "Gracias a los óxidos de hierro que contiene, cuando las partículas de polvo caen al agua pueden ser un nutriente para el fitoplancton", comenta Barrón, en referencia al conjunto de organismos de vida acuática que forman parte del plancton, caracterizados por ser capaces de alimentarse de manera autótrofa mediante la captación de energía solar durante el proceso fotosintético. Por eso, en última instancia, ese polvo del Sáhara generará a la postre oxigeno y absorberá CO2 de la atmósfera.

Fertilizantes para los cultivos

La existencia de fosfatos en la calima que ha llegado estos días a Córdoba (en el Sáhara hay importantes yacimientos de fósforo y fosfatos) puede traer también beneficios al campo cordobés y fertilización extraordinaria y gratuita, un término en nada baladí a tenor del precio de los fertilizantes. No obstante, el catedrático apostilla que hay que echar números antes de cantar victoria: así según sus cálculos lo que ha caído estos días puede suponer entre 0,1 y 0,2 kilogramos por hectárea de fósforo "y para hacerse una idea, un cultivo de cereal necesita entre 10 y 50 kilogramos al año de fertilizante".

Además, como no ya cal sin arena (y menos hablando de polvo), por contra, desde el punto de vista agronómico, las hojas de las plantas también se han llenado de barro, lo que les va a dificultar la realización de la fotosíntesis y su respiración, aunque espera Barrón que eso no vaya a tener "una repercusión muy grande y que sea cuestión de días".

Del Sáhara al Amazonas

Con todo, la consecuencia global más espectacular de que el polvo del Sáhara se transporte al resto del mundo, la explica el catedrático Vidal Barrón y afecta al Amazonas. "A escala global la fertilización por fósforo que llega hasta el Amazonas tiene un impacto considerable, como puede verse en unos vídeos publicados por la NASA, en los que es ese viento el que fertiliza la selva amazónica. Imagínense que restos de peces que murieron en los lagos que hoy son el desierto del Sahara acaban fertilizando el Amazonas", concluye.