La fiscal de menores Carmen Rubio se emociona al hablar de su trabajo y de la implicación de diferentes sectores en la atención a este colectivo. Vehemente al tratar sobre los problemas de niños y adolescentes, elogia su capacidad de rectificación y reivindica medios para su asistencia, como en el caso de la salud mental. Preguntada por la evolución de los delitos, Carmen Rubio recuerda que la memoria del 2021 se dará a conocer en los próximos meses. No obstante, detalla que el número de expedientes de reforma ha ido bajando en los últimos años y en el 2020 se redujo en torno a un 20% con la incoación de 440, un descenso «que se ha mantenido, más o menos, en el 2021». Este resultado, según precisa, está influido por la situación de pandemia. También destaca que «el ámbito de la mediación en menores es importantísimo», precisando que en torno a un 33% de los expedientes no llega a juicio, sino que tiene una solución extrajudicial.

¿Cómo evoluciona la cifra de menores que cometen delitos?

Se va manteniendo más o menos. En el 2020 hubo un descenso por la limitación a la movilidad. De todas las cifras de menores registrados, algunos son menores de 14 años que se quedan fuera de la jurisdicción. En los años anteriores se vienen registrando unos 1.300 menores que cometen delitos y en el 2020 fueron 1.000. De esos, el 50% suelen ser del tramo 16-17 años; el 33%, de 14-15; y el resto, menores de 14 años, que son en torno a un 15% o un 18%. En el 2021 no hemos alcanzado las cotas de los años 2019 y 2018, cuando fueron alrededor de 1.300 menores los que cometieron delitos. Ha habido un descenso quizá por la pandemia.

¿Han cambiado los delitos más frecuentes en los últimos años?

En el 2019 hubo un repunte de delitos contra la libertad sexual, muy preocupante, de menores que participaron en delitos de agresiones y abusos. En los años 2020 y 2021 hemos vuelto a bajar, pero quizá por la situación de la pandemia. Quizá el 2022 haga un reflejo más significativo. Podemos decir que sí, que ha habido un aumento de delitos contra la libertad sexual. De unos años para atrás están aumentando los delitos por medios tecnológicos. Lo que no ha habido es un aumento en delitos de acoso escolar, afortunadamente, creo que se interviene bien en el ámbito escolar. En el 2020, sin embargo, se mantuvieron en proporción los delitos de violencia de género. Si hubo descenso de todos los delitos y se mantuvieron los de violencia de género, es que ha habido un aumento. Los demás, se han venido manteniendo. En el 2021 la tendencia es la misma, hemos seguido con casi los mismos números.

¿El aumento de los delitos contra la libertad sexual puede estar influido por lo que ocurre entre los adultos, donde en los últimos años han destacado, además, las agresiones grupales?

Agresiones grupales puede haber, pero no es significativo. Creo que hay más conciencia en las chicas y chicos, porque víctimas de abusos sexuales son chicas y chicos, de que deben denunciar. Sí es preocupante en materia de libertad sexual que estos chicos tienen acceso a información a unas edades que pueden perjudicarle en su desarrollo. Estoy hablando de 10 años. Tienen muy fácil acceso a la pornografía, hay una banalización de las relaciones sexuales, hay mantenimiento de relaciones sexuales sin vínculo afectivo ninguno. Eso luego se refleja a la hora de abordar otro tipo de relaciones y cuando se dice no, que a veces parece que es sí y luego es no. Me preocupa mucho.

«Podemos decir que ha habido un aumento de delitos contra la libertad sexual»

¿Qué delitos suelen cometer los menores de 14 años?

La mayor parte de los delitos cometidos por menores de 14 años son su implicación en peleas y en pequeños hurtos, pero también a veces cometen delitos más graves.

¿Cuáles son los delitos que más llegan a la Fiscalía de menores?

Los más frecuentes son los delitos contra las personas y, dentro de estos, las lesiones en peleas, por ejemplo. Después son los delitos contra el patrimonio, casi un 50% menos. Dentro del patrimonio, que incluye robos con violencia, robos con fuerza y hurtos, lo más frecuente son los hurtos. Después hay delitos de muy diversa índole, contra la seguridad del tráfico, hay mucha conducción sin licencia, y hay delitos en el ámbito familiar, de maltrato familiar; menos delitos de violencia de género y muy pocos de infracciones en el ámbito escolar, porque la respuesta la tienen en ese ámbito. En el 2020 hubo 440 expedientes de reforma y cinco de acoso escolar.

¿A quiénes afectaron esos expedientes?

Son delitos cometidos por menores de 14 a 18 años, porque cuando son menores de 14 años no llega a abrirse un expediente. Si vemos que puede haber algo que es necesario saber qué le ha llevado a eso, son los servicios sociales o el servicio de prevención el que actúa. En el 2020, que hubo un descenso, hubo 440 expedientes de reforma, mientras que hace 10 años había 700. Han ido bajando, es una alegría.

Suelen llamar mucho la atención los delitos de maltrato en el ámbito familiar, ¿cómo han evolucionado?

Llevamos diez o más años de muchos delitos de maltrato en el ámbito familiar. En los últimos años se viene manteniendo el porcentaje. Los expedientes de maltrato familiar son un 17% de los incoados en el 2020. Dentro de los expedientes por delitos contra las personas, representan el 34%. Se interviene muy bien y tiene resultados muy satisfactorios, porque es verdad que los menores tienen un perfil de que hay mucha ausencia de límites, falta de responsabilidad y de compromiso, pero también hay menores que son capaces de dialogar, de pedir perdón, y de esforzarse por recuperar la confianza de los padres. Suelen ser agresiones a los padres. En el 2021 disminuyeron bastante los delitos en el ámbito familiar.

¿Cuál es el perfil de los menores infractores?

El hecho de que haya, desde hace ya muchos años, delitos cometidos a través de medios tecnológicos ha cambiado el perfil de los menores. Ya no son menores que imaginamos en riesgo de exclusión social, con carencias en el ámbito familiar, educativo y social, sino que los delitos tecnológicos son cometidos por personas de cualquier nivel. Son, a veces, niños brillantes a nivel académico y nos encontramos con que cometen delitos a través de las redes: amenazas, acosos, delitos contra la intimidad y contra la integridad. La mayoría de los infractores son varones. Una cosa que es muy preocupante es que en los últimos dos o tres años hemos detectado muchos menores con un perfil precisado de intervención psicoterapéutica en salud mental. Esto no es de la pandemia, ya venía de antes. Cada vez detectamos más menores con problemática de salud mental, que se autolesionan, que tienen necesidad de intervención, y nos encontramos con pocos recursos en materia de salud mental infantojuvenil, sobre todo, en asuntos muy graves. Esto es muy serio, que menores necesitados de intervención en salud mental no tengan recursos específicos para poder ser atendidos es muy grave, porque acaban cometiendo delitos, entre ellos, delitos de maltrato familiar, y tienen una enfermedad mental y pueden acabar en centros de reforma.

«Hay un poco más de agresividad en los conflictos. Normalizan la violencia»

¿A qué puede deberse?

No lo sé. También hemos detectado inestabilidad en los padres, en los adultos, que son sus referencias. Detectamos muchos padres que no se implican en los asuntos de sus hijos, ni se implican antes de cometer delitos y, sorprendentemente, muchos no se implican en la ejecución de las medidas. Si hay inestabilidad de los padres, si hay poca implicación en su proceso educativo, si perciben una laxitud en las normas, si no se les exige esfuerzo, no se les hace responsables, eso va afectando a la salud emocional de los menores y nos encontramos con menores muy tocados en los últimos años. Está creciendo.

¿Hay más violencia entre los menores?

Lo que detecto en los últimos uno o dos años es que agreden sin pensarlo antes y lo dicen: «Sí, le pegué un tortazo porque me miró mal». Ahora no tienen ningún reparo incluso en confesarlo. Sí hay un poco más de agresividad en los conflictos. Normalizan la violencia. Los menores, cuando declaran muchos, muchos reconocen lo que hacen, cosa que no pasa en los adultos.

¿El uso de teléfonos móviles, internet y videojuegos sin la supervisión de la familia está afectando al comportamiento del menor?

Por supuesto. Además, una de las cosas que hemos percibido en los perfiles del consumo de drogas en los últimos años es que ha habido un repunte de cocaína, no lo había antes, en todos los niveles sociales. Y aumenta de forma alarmante el consumo de bebidas energéticas que contienen alcohol, que les produce excitación, agitación, ansiedad y eso afecta a su desarrollo. Y, luego, adicción a la tecnología, móviles, redes sociales y juegos online. Eso ha habido mucho y afecta a la formación de los menores. Algunos están muy enganchados. Salen a la luz porque es foco de conflicto familiar. La retirada de internet y de móviles genera mucho problema de agresividad a nivel familiar.

¿Cuáles son las situaciones de desamparo más habituales?

Somos específicamente defensores de los derechos de los menores, entonces, nos llega mucha información y la valoramos y la canalizamos a quien tiene que adoptar la medida en un primer momento, que es la administración, quien tiene las competencias en materia de protección. Lo mismo que en reforma nosotros vamos en primera línea instruyendo procedimientos, en protección los que adoptan las medidas son las entidades de protección. Nosotros tenemos la supervisión de la actuación de la administración. La mayor parte de las situaciones de desamparo suelen ser todavía situaciones en riesgo de exclusión social. Ese es el perfil más grande. También pueden ser por causas imputables a un menor, pero no es lo normal. Detrás de un desamparo hay un trabajo importante de los servicios sociales y del servicio de protección.

«Ha habido un repunte del consumo de cocaína en todos los niveles sociales»

¿Le llegan más situaciones de desamparo que hace años?

Se mantiene estable. Yo ya he conocido a hijos de personas que han estado en desamparo. Se cronifican los factores de riesgo.

¿Han recibido asuntos relacionados con la vacuna del covid?

Hemos tenido asuntos relacionados con el covid, tanto por conflicto entre los padres por vacunación o no vacunación (eso se resuelve en el ámbito de la jurisdicción de Familia, sea vacunación de covid o cualquier otro asunto de interés, por ejemplo, el cambio de colegio de un niño) y también se ha recibido algún asunto relativo al absentismo escolar relacionado con el covid.

¿Son familias que no llevan a sus hijos al colegio por miedo?

Sí. Cuando se reciben en la Fiscalía es porque ya el sistema educativo ha intentado hablar con ellos y solucionar el problema, y no se ha solucionado. Se ha planteado aquí por si hubiera sido constitutivo de un delito de abandono de familia.

Se habla del riesgo que sufren los hijos de mujeres maltratadas, ¿les llegan estos asuntos?

Lo que nos llega es cuando las madres no protegen adecuadamente a los hijos bien porque niegan la violencia, la minimizan, o renuncian a las ayudas que se les presta, y los niños siguen viviendo en un ámbito de violencia. Nosotros estamos pendientes de la intervención que se hace en servicios sociales y, luego, en su caso, del servicio de protección. Los menores que viven en ámbitos de violencia después se nota cuando son mayores. Se nota en delitos de maltrato familiar, cuando el agresor ha salido del entorno materno, que a veces el hijo adopta el rol de padre, desvalorizando a la madre y con conductas agresivas.

¿Han aumentado los casos de madres que no toman medidas para evitar que el menor esté en un ambiente de maltrato?

Que a nosotros nos lleguen, sí. No hay muchos, afortunadamente. Aquí hubo una experiencia que me marcó mucho, que fue cuando se declaró el estado de alarma. Ese viernes no se me olvidará, como a todos, pero una de las cosas que me llamó la atención fue la preocupación de los colegios por sus alumnos. Llamaron de colegios diciendo «el colegio somos refugio para muchos menores, ¿qué va a pasar ahora si nos confinan y estos niños se quedan con sus padres y no podemos supervisarlos?». El colegio hace una labor extraordinaria a favor de los menores. Y la preocupación de profesionales diciendo qué pasa con nuestros alumnos a mí me enterneció. Me emociona tanto profesor preocupado llamando ese día tan caótico, que estás preocupado por ti mismo y por tu familia. Creo que eso es un éxito de la sociedad, la implicación a nivel educativo, de la justicia, de los servicios sociales. Eso me motiva mucho.