La población de Córdoba se mueve hacia las barriadas periféricas y urbanizaciones buscando viviendas más amplias o próximas a la naturaleza, pero en estas zonas no siempre encuentra facilidades para realizar sus gestiones administrativas, practicar deporte o acudir al médico, lo que la lleva a desplazarse al núcleo urbano, en muchas ocasiones, en vehículos privados debido a las carencias en los servicios de transporte público. Esta es una de las principales conclusiones que se extrae de la consulta realizada a representantes vecinales de Alcolea, El Higuerón, Villarrubia, Cerro Muriano, Santa María de Trassierra y Santa Cruz, quienes, en líneas generales, confirman que han detectado un aumento de la población en los últimos años y, fundamentalmente, a raíz de la pandemia de coronavirus.

Las cifras del padrón, publicadas recientemente por el Instituto Nacional de Estadística, reflejan en parte este movimiento (no todos los nuevos vecinos cambian su empadronamiento) e indican que las seis barriadas periféricas tienen 18.838 residentes, un 3% más en la última década, pese al descenso de población registrado en la capital y la provincia. En concreto, en Alcolea hay 6.069 vecinos; en Cerro Muriano, 858; en El Higuerón, 4.564; en Santa María de Trassierra, 787; en Villarrubia, 5.966, y en Santa Cruz, 594.

De compras: Dos niños acompañan a un familiar en Villarrubia. MANUEL MURILLO/ CHENCHO MARTÍNEZ

Santa María de Trassierra: «Casi como en Mozambique»

«Ni tenemos recogida de basura, ni acceso a la luz y al agua. Lo que quisiéramos es que nos diesen luz y agua potable, para no hacer daño a los acuíferos», explica Juan Manuel Luque, presidente del consejo de distrito de Trassierra, sobre la situación de algunas familias que residen en parcelaciones. Consultado por las soluciones que adoptan estos vecinos, comenta que «los que no tienen luz se apañan con generadores o pinchan la red de Endesa. Aquí viven personas que la necesitan, enfermos que necesitan un respirador. Cada uno se las ingenia como puede, en algunos casos, infringiendo la ley, porque no hay permiso del Ayuntamiento para que Endesa dé el servicio» al ser urbanizaciones ilegales, admite. Este representante vecinal destaca que la ventaja de residir en la sierra es «la comodidad de estar en espacios libres y no donde hay masificación de gente» pero, acerca de las necesidades de los vecinos, también comenta que se encuentran «casi como si viviésemos en Mozambique».

Luque confirma que «la gente se animó a vivir y a alquilar en Trassierra con la pandemia. En el 2020 hubo como un 300% de aumento de los habitantes respecto al 2019», y calcula que en torno a un 70% de los nuevos habitantes decidió quedarse después de probar a vivir en la zona unos meses. Sin embargo, hace hincapié en que algunas familias llevan allí décadas. «Te gusta el campo, los animales y la tranquilidad, y optas por venirte», explica. 

Acerca de los recursos del distrito, este representante vecinal señala que tienen un consultorio médico «que podría funcionar de maravilla, pero no se está atendiendo a los pacientes en condiciones», lamenta. Del mismo modo, Trassierra cuenta con un centro cívico «que funciona a un 30% porque falta personal», según manifiesta, y este núcleo carece de instalaciones deportivas. El presidente de su consejo de distrito añade a estos problemas que los autobuses de Aucorsa llegan a la barriada, pero «no cubren toda la zona de la sierra».

El Higuerón: «Como barrio, está dejado»

«Como barrio, El Higuerón está dejado, pero se vive bien y no hay muchos problemas», afirma la presidenta del consejo de distrito y de la asociación vecinal Federico García Lorca, Lourdes Rubiano. 

En su opinión, uno de los atractivos de la zona podría ser el tipo de viviendas que se encuentran allí, ya que «son casas y con el covid, la gente busca mucho poder tener algo más de vida si se quedan en casa». Sin embargo, entiende que «tiene muchísimas carencias. Por ejemplo, el autobús viene cada hora y media o dos horas; el centro cívico está cerrado desde hace dos años porque tenía grietas, y casi nunca tenemos un administrativo para solucionar las cuestiones municipales». 

Esta representante vecinal subraya que «estamos hartos de reclamar para que se solucionen las carencias y no hacen caso». En referencia al transporte público, manifiesta que el impulso del metrotrén «tampoco es que haya solucionado mucho» y valora que «es caro y no todo el mundo se lo puede permitir». En cuanto al resto de los ámbitos, añade que el barrio no tiene instituto de Secundaria y que cuenta con dos parques «pero son insuficientes». Además, no hay zonas para los jóvenes y también carecen de instalaciones deportivas.  

Cerro Muriano: «Hay muchos vecinos sin empadronar»

«Aquí decimos que ‘Cerro Muriano también existe’, porque tiene muchas necesidades. Pagamos los mismos impuestos que una persona que vive en Las Tendillas, pero no tenemos los mismos servicios», afirma el presidente del consejo de distrito, Pedro Loaisa. Preguntado por las ventajas y los inconvenientes de residir en esta barriada, opina que uno de los aspectos positivos es disfrutar de «un entorno más rural y tranquilo, que es lo que nos gusta. Las casas son más amplias y la vivienda es más asequible, pero lo peor son lo servicios, estas barriadas son las que más carencias tienen», subraya.

De este modo, Loaisa manifiesta que «en Cerro Muriano aún no tenemos fibra óptica para poder teletrabajar y contamos con carencias históricas en servicios como el de Sadeco, jardines y el autobús».  

En alusión a los servicios de Sadeco, explica que «la recogida de enseres nos la programan para 15 días y en Córdoba a lo mejor es cada tres días. Parece que estamos en Australia». En la misma línea, critica que Aucorsa «ha dado servicio a las casas de Arenal 2000 a costa de Cerro Muriano, tarda más porque se mete por esa zona, y se masifica el transporte público. Sale un autobús cada dos horas y el último sube a las 21.15. En invierno está bien, pero en verano no se ajusta a las necesidades de los usuarios», detalla.

Por otra parte, recuerda que esta barriada triplica su población durante los meses estivales, pero «los servicios son los mismos. El problema es que hay muchos habitantes sin empadronar, están viviendo en su segunda residencia, pero están empadronados en el núcleo urbano», puntualiza. Entre otras cuestiones, el presidente del consejo de distrito apunta que por las tardes carecen del servicio de la Policía Local y de ordenanza para el centro cívico, «por lo que está cerrado», y destaca que «parques y jardines están muy descuidados». En cambio, «tenemos la suerte de contar con una médica de familia, Josefa, que para nosotros es Pepa, que es una maravilla», asegura.

Un vecino pasea con su hijo por la barriada de Cerro Muriano. MANUEL MURILLO/ CHENCHO MARTÍNEZ

Alcolea: «Hay más relación entre vecinos»

La presidenta del consejo de distrito de Alcolea, Irene Ruiz, entiende que la ventaja más importante de residir en este barrio es que «vivimos un poco más tranquilos, con muchas costumbres de los pueblos. Hay más relación entre vecinos y más colaboración». En este sentido, alude a las vecinas que se sientan en la puerta de sus casas para tomar el sol y admite que «muchas veces, la vida que se lleva en la capital hace que vivamos como más separados. Aquí nos conocemos todos. Los niños pueden disfrutar de una vida más sana. Eso es calidad de vida», valora.

No obstante, también admite que los habitantes de la periferia «somos los grandes olvidados en infraestructuras y servicios, y estamos limitados por los horarios de los autobuses. Echamos en falta tener más continuidad en el servicio de transporte público para estar más conectados y participar en actividades culturales y lúdicas», afirma. 

Consultada por las reivindicaciones del distrito en materia sanitaria, señala que la movilización de los últimos días tenía como objetivo la defensa del sistema público y la protesta por la eliminación del servicio de urgencias en el barrio. En estos momentos carecen de pediatra, pero la sustituta llegará, previsiblemente, en febrero. Además, confían en que durante los primeros meses de este año comience la obra del nuevo centro de salud. En referencia a las instalaciones deportivas, la presidenta del consejo de distrito apunta que funcionan «a medio gas», ya que es necesario realizar una restauración y dotarlas de medios. 

De su parte, la presidenta de la asociación de vecinos Encinares de Alcolea, Sacramento Pozo, destaca, entre otras cuestiones, que en breve comenzarán a funcionar las lanzaderas (microbuses) que conectarán el barrio con esta urbanización y con El Sol.

Varios adultos acompañan a los niños a la salida del colegio en Alcolea. MANUEL MURILLO/ CHENCHO MARTÍNEZ

Villarrubia: «Buscamos tranquilidad»

Desde siempre hemos vivido como si fuese un pueblo más que un barrio. Buscamos tranquilidad y estamos más cerca del entorno rural. Hay problemas de aparcamiento, pero no hay tanto tráfico, y las viviendas son más amplias, con patio y con terreno» describe Juan Miguel Caballero, presidente del consejo de distrito de Villarrubia, al ser preguntado por la vida en ese barrio. 

Al igual que en otros núcleos, en Villarrubia han detectado que «la pandemia ha hecho que haya más personas interesadas en vivir aquí». Este representante vecinal indica que «a pesar de que se vive bien, hay un déficit de servicios», y recuerda que reivindican «desde hace muchísimos años» una instalación deportiva. Asimismo, apunta que el centro de salud «necesita una ampliación» y que el transporte público «tiene que ser mejorado. En el cercanías, las frecuencias no son las que necesitan los usuarios, el precio del billete es muy elevado y tiene muy pocas paradas, y Aucorsa también tiene una frecuencia muy baja», a pesar de que «los núcleos de la periferia son los que tienen que estar mejor conectados con el resto de la ciudad, porque hay más lejanía», reivindica.

Por otra parte, recuerda que algunas urbanizaciones «carecen de servicios básicos como luz, agua y alcantarillado, porque son irregulares. Esperamos que la Lista (Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía) sea la solución a este problema». En último lugar, Juan Miguel Caballero indica que el centro cívico tiene «muchísimos problemas, igual que todos los de Córdoba, falta personal y la oficina de atención al ciudadano solo abre un día a la semana».  

Santa Cruz: «No hay forma de que la gente venga»

Pedro José Hidalgo, presidente del consejo de distrito de Santa Cruz, detalla que este barrio es el más alejado del núcleo urbano y se encuentra a 22 kilómetros, por lo que entiende que «la periferia está muy cerca de Córdoba y se vive como si fuera un pueblo, es muy cómodo y muy tranquilo. El principal inconveniente es el transporte, cuando te quitan la comunicación, mal vamos», admite. 

En este sentido, recuerda que el servicio de Aucorsa no llega a la barriada y opina que «el hecho de no tener transporte público asequible hace que los vecinos estén aislados. Cuando perteneces a la ciudad, lo que no tienes en tu barrio lo tienes al lado, pero no tenemos ni transporte ni servicios completos». Santa Cruz dispone de consultorio médico y colegio, entre otros recursos, y el presidente de su consejo de distrito subraya que «tenemos una panadería de las mejores de España en pan tradicional, escultores reconocidos, grandes empresas de agricultura, las ruinas de Ategua… Prestaciones que para el vecino de Córdoba tendrían un encanto grandísimo, pero no hay forma de que la gente venga», lamenta.