El momento central de la visita Ad Limina apostolorum al Vaticano, efectuada desde este lunes por los obispos de las provincias eclesiásticas de Córdoba, Sevilla, Granada y Mérida-Badajoz, ha tenido lugar este viernes. El Papa Francisco ha recibido en audiencia a los obispos de estas provincias eclesiásticas, el tercer grupo de obispos de toda España, de un total de cuatro, que harán esta visita preceptiva que tiene lugar cada cinco años. Al finalizar esta audiencia privada, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha destacado que en este encuentro “nos hemos sentido como en casa, acogidos por el Padre, el que ha recibido de Jesucristo la tarea de confirmarnos en la fe”. 

En relación al encuentro con el Santo Padre, que ha durado más de dos horas, Demetrio Fernández ha explicado que en el contexto sinodal que vive la Iglesia, los obispos han podido preguntar, expresar y replicar. "Ha sido realmente un momento fuerte de comunión, de encuentro, y nos ha animado y estimulado a todos a seguir al frente de nuestras diócesis anunciando el evangelio en un mundo que tiene sus dificultades y en una serie de circunstancias que no son fáciles". No obstante, la "fuerza" del "amor a Jesucristo", asegura la nota de prensa remitida por el Obispado de Córdoba, "nos da testimonio, nos hace que volvamos a nuestras diócesis con el deseo de seguir anunciando a Jesucristo, muerto y resucitado”. 

Audiencia del Papa Francisco con el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, y otros prelados de la Iglesia Católica. CÓRDOBA

“La visita Ad Limina ha sido un momento fuerte de fe no solo para el obispo y los que le han acompañado -el vicario general y el canciller-, sino un momento fuerte de fe para toda la diócesis de Córdoba que con la oración y con la atención al Santo Padre ha vivido esta semana de profunda e intensa comunión con el Papa Francisco”, ha expresado el prelado, quien ha agradecido a su vez a toda la diócesis que hayan acompañado al obispo en este “ir a ver a Pedro”. “He ido a ver a Pedro y vuelvo a la diócesis confirmado en la fe para seguir gastando mi vida al servicio de la Iglesia en la diócesis de Córdoba”, ha exclamado. 

Un mensaje de aliento a La Palma

En el encuentro, el Papa Francisco ha mandado un "mensaje de aliento y cercanía" para los habitantes de la isla de La Palma, afectada por el volcán que arrasó cientos de hectáreas y viviendas. “Os acompaño a todos y os sigo acompañando en la reconstrucción, es dura, pero no bajen los brazos. Una reconstrucción significa dar un paso más adelante, significa que la derrota no tiene la última palabra, no cansarse de mirar el horizonte. Les deseo todo bien y les pido que recen por mí, y el que no rece, que me mande buena honda que también lo necesito”, ha manifestado el Santo Padre impartiendo seguidamente su bendición.