La unión hace la fuerza, dice la conocida sentencia, y el modelo cooperativista imperante en el sector olivarero lo corrobora. Aunque la dispersión de la oferta es aún excesiva y sigue siendo un reto reducir la atomización de la producción aceitera, también lo es que la tendencia en los últimos años ha sido ir a la concentración.

De esta forma, varios grupos y almazaras han ido tomando protagonismo en la provincia y acaparando progresivamente una mayor cuota de mercado. Entre ellas, destaca Deoleo, el gigante que ha logrado superar una grave crisis y volver a retomar la senda del crecimiento con marcas míticas como Carbonell o Bertolli. El grupo, con sede en Alcolea, lograba en 2020 una facturación de 665,6 millones de euros, con una producción de 2.049 millones de litros de aceite vendidos. De esta forma, sigue siendo la principal distribuidora de aceite de Europa.

Otro de los grandes representantes del sector, la cooperativa de segundo grado Dcoop, también tiene importante presencia en la provincia. Convertida en el mayor productor de aceite del mundo, con 111 cooperativas olivareras asociadas -25 de ellas ubicadas en la provincia de Córdoba- la sección oleícola aportó 475 de los 908 millones de euros que facturaba el pasado año. Su fuerza está en Estados Unidos, en donde su implantación va en aumento.

Almazaras de la Subbética es la cooperativa más productiva de Córdoba. Córdoba

De sello completamente cordobés es la varias veces reconocida por The World’s Best Olive Oils (WBOO) como la mejor almazara del mundo, Almazaras de la Subbética, que aúna a más de 8.000 socios. La firma, que cumplirá su 25 aniversario el próximo año -aunque las cooperativas fundadoras tienen más de 60 años de historia-, rozó los 90 millones de euros de facturación en el pasado ejercicio (152,63 si se integran las cooperativas que forman el grupo para la venta del aceite a granel). Su apuesta está dirigida a la producción ecológica, que le ha dado no pocas alegrías hasta la fecha.

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Creciente ha sido también la importancia del grupo De Prado, que es una de las empresas familiares con mayor extensión de superficie de olivo del mundo. Con sede en Córdoba, al cierre del 2020 contaba con 17.400 hectáreas, de las que 9.200 pertenecían a olivar de almazara, 1.800 a aceituna de mesa y 6.400 a almendro. Junto a las cuatro almazaras, dispone de dos industrias de almendra, una planta de envasado de aceite y una entamadora. La internacionalización es el sello de identidad de esta olivarera presente en Portugal, EEUU y Chile.

Junto a las mencionadas, la provincia cuenta con otras firmas destacadas que, aunque no alcancen el volumen de las anteriores, son referentes del sector. Es el caso de Canoliva, Aceitunas Torrent, la Cooperativa Nuestra Señora de Guadalupe de Baena, Mueloliva o Nuestra Madre del Sol.