El trabajo de fin de grado (TFG) realizado por el investigador del Imibic Javier Arenas, y dirigido por los doctores Francisco Pérez Jiménez y Antonio Camargo, expone que el hecho de tener una mascota podría ayudar como factor protector contra las enfermedades cardio-metabólicas. Arenas, que tiene 25 años y es residente de primer año de Medicina Interna en el hospital Reina Sofía, se graduó el pasado año en la Facultad de Medicina y Enfermería de Córdoba.

Según este estudio, el contacto continuo con determinadas mascotas podría modular la flora bacteriana de quienes conviven con animales de compañía (mayoritariamente perros), protegiendoles frente a la obesidad y el síndrome metabólico. La flora o microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos vivos o bacterias que se encuentran en el intestino o tubo digestivo del organismo humano y que juegan un importante papel para la salud, explica Javier Arenas.

En el trabajo, que ha sido publicado en una revista de alto impacto, se ha analizado la microbiota intestinal de 162 pacientes de Córdoba, de 62 años de media, diagnosticados con enfermedad cardiovascular y síndrome metabólico en el Reina Sofía, de los que algunos tenían mascota y otros no. Dichos pacientes forman parte del macroestudio Cordioprev, impulsado por el Imibic, que analiza cuál es la dieta saludable con un efecto curativo sobre enfermos del corazón, y en el que han participado mil personas.  

El doctor Arenas seguirá profundizando en estos resultados en una futura tesis doctoral, adentrándose en los mecanismos que podrían contribuir a dichos beneficios, entre los que probablemente se encuentre la realización de una mayor actividad física por parte de las personas que poseen una mascota.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa mundial de mortalidad y están estrechamente relacionadas con la obesidad y el síndrome metabólico. Estudios realizados previamente muestran una estrecha relación entre la prevalencia de ciertos géneros bacterianos beneficiosos como son el serratia, coprococcus y oscillospira en el intestino de las personas con animales de compañía. 

Un gran volumen de producción científica gracias a los trabajos fin de grado

El director científico del Imibic, Pablo Pérez Martínez, resalta la importancia de acercar la investigación a los alumnos en su etapa más temprana, como parte de su proceso formativo y que adquieran una buena metodología. Tanto Pérez Martínez, como el decano de la Facultad de Medicina, Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Córdoba, Luis Jiménez Reina, recalcan el impulso que está suponiendo para la investigación básica y biomédica los trabajos fin de grado que realizan cada año los graduados en Medicina, ya que cada curso se defienden más de un centenar y el nivel científico de estos estudios es cada año mejor, lo que contribuye al objetivo principal del Imibic y del hospital Reina Sofía, que es mejorar los conocimientos en salud y la calidad asistencial de los pacientes. 

Un 70% de graduados se implica con la investigación

En esta línea, Luis Jiménez y Pablo Pérez indican que el 70% de los graduados en Medicina de la Universidad de Córdoba realizan su trabajo de fin de grado en un grupo de investigación del Imibic o de la Facultad de Medicina y Enfermería. Jiménez expone que, desde tercer curso de Medicina, los estudiantes comienzan a recibir cualificación para la investigación y añade que incluso muchos optan, si obtienen nota suficiente en el examen MIR, por quedarse a hacer la especialidad en el Reina Sofía para poder continuar con la investigación de la que forman parte en el Imibic, en el hospital o en la Facultad de Medicina.