Superada la peor fase de la pandemia de coronavirus, la movilidad laboral se ha vuelto a reactivar y en el primer semestre del año, según los datos del Servicio Estatal de Empleo (SEPE), las empresas de Córdoba han contratado a 33.541 personas procedentes de otras provincias mientras que 38.756 cordobeses se fueron a buscar su futuro fuera, una media de casi 6.500 al mes. En el segundo trimestre del 2020, se fueron de Córdoba 15.834 trabajadores con contrato y llegaron 10.984. En el mismo periodo de este año, han salido 20.254 y han entrado 14.127. Las cifras muestran que el flujo interprovincial se intensifica aunque todavía lejos de las cifras del 2019 cuando 26.390 cordobeses fueron contratados fuera de abril a junio y 16.814 llegaron para incorporarse a trabajos en la provincia. El saldo, en todos los casos, siempre es negativo. Siempre son más los que se van de Córdoba que los que llegan, en el 2021, 5.215 más para ser exactos. Pese a todo, ese saldo es uno de los más bajos de Andalucía. Muy por encima está Cádiz, que exporta 24.356 trabajadores más de los que recibe, Granada, con 11.935 o Sevilla, con 10.864. En el otro extremo, figuran tres provincias con saldo positivo. Huelva recibe 19.279 trabajadores más de los que salen, Jaén 6.127 y Málaga, en el primer semestre de este año, 2.688.

Lo que apenas cambia son los destinos más frecuentes de ida y vuelta. En los tres últimos años, Sevilla encabeza el ranking en ambos casos. En el segundo trimestre de este año, 6.247 sevillanos se han incorporado al mercado laboral cordobés (13.555 en el semestre) mientras 5.224 cordobeses lo han hecho en el mercado sevillano (10.542 entre enero y junio).

Movilidad geográfica de la contratación. CÓRDOBA

Jaén y Málaga son el segundo y tercer destino más habitual de los que se colocan en otra provincia seguida por Madrid. En sexto lugar, figura este trimestre Cuenca, que por algún motivo parece recepcionar un número importante de trabajadores cordobeses, 944 en total. El año pasado en el mismo periodo ocurrió igual y 905 cordobeses se colocaron en Cuenca, según las estadísticas.

La mitad de las personas que salen de Córdoba a trabajar fuera tienen estudios primarios frente a un 10% que tienen estudios superiores y otro 10% con ciclos formativos. De los que se colocan en la provincia, solo un 6,5% tienen estudios universitarios mientras que el 60,2% tienen formación básica. Por grupos ocupacionales, la mayoría de los contratos que se han generado en el último trimestre se concentran en el ámbito de la restauración, protección y vendedores de comercios, un ámbito que ha requerido 1.168 trabajadores de fuera y en el que 2.645 personas se han buscado la vida en otras provincias. El sector agrícola es el que recibe a más personal de fuera, 9.255 solo de abril a junio, y también el que presenta mayor movilidad, ya que una cifra similar, 9.515 se movió de Córdoba para trabajar en el campo en otras provincias. El sector servicios, fue, sin embargo el de mayor saldo negativo en el segundo trimestre, es decir, movilizó a más trabajadores hacia fuera (8.122) de los que atrajo a Córdoba (3.282).

¿POR QUÉ SE VAN A TRABAJAR FUERA?

Manuel Campos: "Las condiciones son mejores"

Manuel Campos tiene 26 años y se fue a trabajar a Sevilla hace tres meses. Graduado en Ciencias del Deporte, encontró en la capital hispalense «mejores condiciones laborales». Según cuenta, «en Córdoba, podía trabajar en un gimnasio, aquí tengo una parte así y aparte doy sesiones como entrenador personal». Se ve viviendo en una ciudad costera, pero de momento está feliz en Sevilla. «Estudié aquí y tengo amigos, es una ciudad con mucha vida y como hay más población, la demanda de servicios es mucho más alta». Tampoco cree que vuelva.

Raquel Gómez: "En Córdoba no hay futuro laboral"

Raquel Gómez tiene 25 años y lleva casi tres trabajando en Málaga, donde es directora de una tienda de calzado y complementos. «Me fui de Córdoba porque allí no había oportunidades de nada, no hay futuro en ningún campo», afirma, «no hay más que mirar las ofertas de trabajo». Graduada en Administración y Finanzas, en su búsqueda encontró en la ciudad vecina «un puesto mejor, indefinida, con un sueldo más alto y más oportunidades de ascenso, no hay color». Ya no se plantea volver. «Echo de menos a la familia, pero ahora mi vida está aquí».