Los colectivos cordobeses que apuestan por una movilidad sostenible, como la Plataforma del Carril Bici y la asociación A Pata, han reaccionado al borrador de la ordenanza de la movilidad. Estos colectivos hicieron una serie de propuestas que se han aceptado en parte, aunque entienden que la nueva normativa deberá venir acompañada de políticas que fomenten el uso de la bicicleta y de transportes alternativos al coche, al tiempo que consideran que ciertas partes de la norma son excesivamente "restrictivas".

Gerardo Pedrós y Julián Blanco, de las citadas plataformas, se han referido a apartados relativos al uso de la bicicleta que entienden que podrían ser más laxos. Por ejemplo, la ordenanza establece que cuando haya un aparcabicis este vehículo no se podrá estacionar a menos de 100 metros de estos espacios. Sobre esto, Pedrós entiende que hay zonas de la ciudad, como el casco histórico, donde existe una seria falta de aparcamiento para bicicletas.

"Esperábamos una ordenanza que fomentara más el uso de la bici", ha reconocido Pedrós, que ha añadido que "parece que en esta ciudad el principal delincuente vial es el que va en bici o en patinete, cuando lo peligroso de verdad es el que va a 100 kilómetros por hora con el coche por el Vial".

Por lo tanto, desde estos colectivos están algo "decepcionados", aunque todavía cabe que se puedan introducir cambios en la ordenanza, aún en fase de borrador. Pedrós sí ha apuntado que "hay que multar a la gente que tiene comportamientos incívicos con la bicicleta", pero ha incidido en que, ahora mismo, "hay pocas medidas para promocionar el uso de la bici". Y es que, ha agregado el integrante tanto de la Plataforma por el Carril Bici como de A Pata, "esperábamos que con el boom en el uso de la bici y con la llegada de fondos europeos" se incluyeran ciertos aspectos de este tipo en la nueva ordenanza.

Pedrós también ha hecho referencia a la clasificación de vías que establece la ordenanza y que determina sus usos. Concretamente, ha hablado de las ciclocalles, un modelo que en Córdoba se instaló después del confinamiento con hasta 25 kilómetros de trazado, pero que, ciertamente, no ha funcionado. Las ciclocalles, ha manifestado, "están muertas" y la señalización que se hizo de las mismas con pintura "ni siquiera se ve". "La intención era buena", ha reconocido Pedrós, que ha indicado que "ayudaban mucho a moverse con la bici", pero que ha lamentado que una vez casi desaparecidas "hay muchos ciclistas que tienen miedo a usarlas".

Entre las carencias que perciben desde estos colectivos también resaltan la promoción de bicicletas públicas usando modelos que funcionan bien, como los de Sevilla o Madrid. Estas bicicletas públicas, han opinado, "sí lanzarían de verdad el uso de este vehículo". Finalizar las conexiones de carriles bici sigue siendo también una demanda histórica.

En cuanto a la figura del peatón, estos colectivos habían propuesto, entre otras cosas, que en los vados para pasos de peatones no se permitiera aparcar en una distancia de cuatro o cinco metros porque se dificulta la visibilidad, tanto para el peatón como para el vehículo.

Eso sí, estas asociaciones consiguieron introducir un cambio muy importante en la ordenanza. Cuando el delegado de Movilidad, Miguel Ángel Torrico, presentó los primeros esbozos de la norma, hace ya casi un año, se establecía que no bicicletas ni patinetes podrían circular por las calles peatonales. Esto suponía que estos conductores tenían que bajarse de la bici en avenidas anchas como Cruz Conde o el bulevar de Gran Capitán. 

El trabajo de organizaciones como la Plataforma por el Carril Bici consiguió que esta idea se desechara, lo que ha supuesto la creación de dos figuras diferenciadas, las zonas peatonales y las vías peatonales. Las primeras, que son paseos o aceras, sí están prohibidas para los ciclistas, las segundas, que serían esas grandes avenidas, permiten circular con estos vehículos siempre que el peatón tenga preferencia y se pueda mantener la seguridad. Julián Blanco, que es el coordinador de la plataforma ciclista, ha destacado que "nos alegramos de que hayan aceptado nuestra propuesta de poder circular por vías peatonales (respetando, por supuesto, la prioridad peatonal), y el concepto de aglomeración peatonal que propusimos. En el anterior borrador se prohibía en todo caso".