Arqueólogo y catedrático de la Universidad de Córdoba, Desiderio Vaquerizo ha volcado su vida en el apasionante mundo del patrimonio y la arqueología, formando a varias generaciones de jóvenes, a los que ha transmitido su entusiasmo por los vestigios del pasado que son recursos del presente. Desde su proyecto Arqueología somos Todos, que lleva a cabo desde el 2011, desarrolla una importante labor divulgativa del patrimonio arqueológico cordobés. Hablar de arqueología en Córdoba es tener como referente a Desiderio Vaquerizo y su amplio conocimiento.

La Junta cifra en 3.773 los yacimientos datados en la provincia. ¿Cree que esta rica historia arqueológica es aprovechada por la provincia? ¿Se le saca rédito?

Andalucía es una de las regiones más pobladas desde el inicio de la historia, más codiciada por propios y extraños, y que consiguientemente guarda más riqueza arqueológica; pero más que en la cantidad yo prefiero pensar siempre en la calidad. Los inventarios están muy bien, siempre que vayan acompañados de las medidas oportunas de protección, conservación e investigación; y esto, por desgracia, no siempre ocurre.

¿Cómo ve en estos momentos la situación del patrimonio arqueológico de la provincia?

Córdoba cuenta hoy con la mejor generación de arqueólogos de su historia, que como es lógico han vuelto su mirada en muchos casos al patrimonio arqueológico provincial. La labor de la Universidad en este sentido está siendo fundamental; pero además, las administraciones locales han comprobado que el patrimonio puede convertirse en un recurso, y eso ha hecho que muchos ayuntamientos apoyen sin reservas la investigación en sus respectivos territorios. De ahí el importante, y muy alentador, salto cualitativo que se ha producido estos últimos años.

Parece que se va avanzando en Torreparedones, Ategua, el Castillo de Belalcázar… ¿La pandemia ha afectado a las excavaciones?

Obviamente, la pandemia lo ha condicionado todo, pero solo en un primer momento. Las actividades en los principales yacimientos de la provincia, que no son solo los citados, se han reemprendido casi al cien por cien hace ya muchos meses, y la provincia lleva hoy la cruz de guía en lo que se refiere al avance del conocimiento.

¿La capital le sigue dando la espalda a la arqueología como usted a veces ha planteado?

El caso de la capital es poco menos que incomprensible. Tenemos modelos muy próximos como el de Mérida, que ha hecho de la arqueología su principal seña de identidad, que cuenta con un Museo Nacional de Arqueología, un centro del CSIC y un Consorcio de la ciudad monumental con colaboración de todas las administraciones. Córdoba en cambio sigue sin entender que es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo, y que necesita con urgencia poner fin a las destrucciones, fajarse en la investigación y devolver a la ciudadanía lo poco que se ha conservado.

«Córdoba cuenta hoy con la mejor generación de arqueólogos de su historia»

¿En qué situación se encuentran algunos proyectos entre la Universidad y Urbanismo para poner en valor algunos yacimientos?

Ahora mismo está todo parado, con excepción del proyecto que desarrollan algunos de mis compañeros en colaboración con el Cabildo Catedralicio sobre la formación del centro de poder que surge en torno a la primera catedral cristiana. Entre los años 2001 y 2011 la Universidad y el Ayuntamiento alumbraron un modelo de gestión que despertó admiración dentro y fuera de España, pero por desgracia todo aquello quedó atrás, y a día de hoy Córdoba, que cuenta con uno de los marcos normativos más completos y bien estructurados de España, continúa volviéndole de forma temeraria la espalda a su inigualable acervo arqueológico, que envidia medio mundo.

Cercadilla o el anfiteatro del Rectorado aparecen llenos de forraje. ¿Qué piensa cuando los ve?

Siento una enorme impotencia, como profesional, y también como ciudadano; porque no son los únicos. En estos momentos, Córdoba no cuenta con ningún espacio arqueológico abierto al público, y lo poco que se ha conservado está comido por la maleza. Nuestras administraciones venden como el no va más de su gestión que cada cierto número de años se proceda a limpiar estas selvas, pero esa debería ser labor cotidiana y callada, en el marco de un proyecto global de mucho mayor alcance. No se trata solo de financiación; yo hablo de planificación, de optimizar recursos, de consenso y coordinación; pura utopía, ya lo sé. Pero las pérdidas patrimoniales son irreversibles.

¿Por qué cree que se ha llegado a esta situación en Cercadilla?

Es muy difícil de concretar. Yo creo que en esta ciudad todo es muy difícil y cuando se mezclan diversas administraciones que además pueden ser de diversos colores políticos pues las cosas se complican mucho más. Creo que ha habido un problema de descoordinación, de desinterés y de falta de planificación y de capacidad.

¿Realmente Córdoba no tiene ningún espacio arqueológico abierto al público?

Ninguno, simplemente la cripta dedicada al teatro romano que hay bajo la ampliación del Museo Arqueológico Provincial. Y luego están los monumentos funerarios de Puerta de Gallegos, que no están abiertos al público. Estamos intentando firmar un convenio entre el Ayuntamiento y la Universidad para abrirlos nosotros gratuitamente con nuestros alumnos, como prácticas, y queremos mostrar que si se creara una red de centros de interpretación en la ciudad sería una forma extraordinaria de explicar sus diversas etapas en la historia y descentralizar el turismo.

Entrevista con Desiderio Vaquerizo. Manuel Murillo

Con tantos yacimientos, ¿hay trabajo para las nuevas generaciones de arqueólogos que se forman en la UCO y otras universidades?

Ahora mismo muy poco; pero insisto: todo podría ser distinto si existiera una adecuada planificación. Córdoba no acaba de entender que la arqueología -en realidad, una herencia de la que somos todos responsables y a la que no podemos renunciar- es un recurso, y que como tal puede convertirse en un yacimiento de empleo de primera magnitud. En estos momentos bastaría simplemente con que algunos de los fondos que se han ahorrado este último año y medio en otras partidas se destinaran a mantener limpias las áreas arqueológicas, a señalizarlas como es debido, a adecuar esos espacios y a abrirlos al público, enriqueciendo de paso nuestra oferta patrimonial y descentralizando el turismo. Hay tanto por hacer, que sorprende que no se haga nada. Menos excavar y más investigar, conservar y difundir. Es la clave.

¿Cuál es su propuesta para poner en valor el patrimonio arqueológico cordobés?

Bastaría con que el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y la Universidad se sentaran en una misma mesa con otros representantes sociales y se fajaran en la elaboración de un proyecto conjunto que antepusiera las necesidades de la ciudad a los intereses particulares, que aunara sinergias, fijara modelos y mirara al futuro. Lo ideal sería que se alumbrara un organismo similar al Consorcio de la ciudad monumental de Mérida, con financiación propia, independencia y al margen de los ciclos políticos. Algunos pensarán que desvarío, pero es muy difícil no dolerse cuando en los últimos cuarenta años he visto cómo desaparecía para siempre una parte proporcionalmente muy importante del yacimiento cordobés, y cómo después de invertir cientos de millones de euros en arqueología la ciudad no cuenta con nada nuevo que llevarse a la boca, y sigue ofreciendo lo mismo que en los 70.

Su proyecto Arqueología somos Todos, ¿en qué trabajos se halla inmerso?

Nuestro proyecto se basa en la transferencia directa del conocimiento a la ciudadanía y como es lógico se ha visto muy afectado por la pandemia. No obstante, acabamos de iniciar una nueva etapa, con logo nuevo y proyectos inéditos, que ya hemos puesto en marcha con el programa de viajes Un verano arqueológico en Córdoba, centrado en la provincia, y que completaremos los próximos días dando a conocer las últimas propuestas desarrolladas con otros colegas de Turismo y Ciencias de la Educación. Estamos también remodelando nuestra web para hacerla más intuitiva, y completando el Sigeac, una gran base de datos en la que cualquier ciudadano interesado puede encontrar información sobre las excavaciones que se han hecho en la ciudad. Basta que acudan a nuestra web: www.arqueocordoba.com. Se sorprenderán del volumen de información que pueden encontrar en ella. Nosotros somos Universidad, y toda nuestra producción es de acceso público. Ese es nuestro principal marchamo.

«La arqueología puede convertirse en un yacimiento de empleo de primera magnitud»

¿Qué otras riquezas arqueológicas permanecen ocultas bajo el subsuelo de Córdoba? ¿Queda todavía mucho por descubrir?

Bueno, por descubrir queda aún muchísimo. Aunque en estos 40 últimos años se ha excavado y destruido una parte importantísima del yacimiento, obviamente Córdoba, a lo largo de la historia, ha sido tan grande y es un yacimiento arqueológico en sí de tal magnitud, que queda muchísimo por descubrir. Pero yo creo que la línea de futuro no debería ser tanto la de excavar como la de dedicarnos a estudiar todo lo que se ha excavado y mal excavado en estos últimos 40 años porque hay almacenes llenos de material que no se van a estudiar nunca si no, y a poner en valor lo poquito que ha quedado. Todos esos restos que hay dispersos por parques, parkings, garajes y por edificios de diverso tipo que además nosotros hemos catalogado recientemente. Hemos publicado un mapa arqueológico de la ciudad, en colaboración con compañeros de turismo y de Ciencias de la Educación, con todos los restos arqueológicos que hay documentados en la ciudad. Y también hemos elaborado dos unidades didácticas sobre la Córdoba Romana y la Córdoba Islámica, de cien páginas cada una, que son cuentos para niños con un montón de información y actividades para trabajar en las aulas y conocer esas etapas. Todo está en nuestra web para que cualquiera lo descargue.