Rafael Gómez hizo este miércoles su primera aparición pública en varios años para denunciar la situación que vive con el parque Tívoli, en Benalmádena, del que se reafirma como legítimo propietario, porque «Tremon no me ha pagado ni una peseta», de ahí que reclamase al administrador concursal que le permita reabrir el parque de atracciones «para que las familias de los trabajadores puedan seguir comiendo y que los visitantes de la Costa del Sol sigan disfrutando» de las emblemáticas instalaciones.

Gómez hizo un recorrido por el origen de la maraña judicial en la que se ha convertido la operación que en su día realizó con Tremon, al que le vendió bienes y terrenos «por valor de 380 millones», pero «desde el año 2007 me debe 110 millones y, encima, no solamente eso, sino que además asegura que el Tívoli es suyo». «No ha pagado ni una sola peseta», denunció el empresario cordobés, porque «cuando alguien dice que tiene una propiedad es porque la ha pagado». El que fuera concejal de UCOR en el Ayuntamiento de Córdoba explicó que había invertido en Tívoli «más de 50 millones de euros y resulta que el Tívoli tiene hoy un valor de 80 millones», comentó, «y por parte de magia, este señor -en referencia al presidente de Tremon, Hilario Rodríguez- quiere llevárselo sin pagar ni una peseta».

Rafael Gómez insistió en que es «el dueño» de Tívoli, porque «a mí nadie me ha pagado nada» y también desveló que Tremon «esta´buscando compradores» para el parque de atracciones. «¿Pero cómo va a vender usted el Tívoli si no es suyo?», se preguntó el empresario cordobés. Asimismo, advirtió de que la operación de Tremon se enmarca en un movimiento por el que la constructora «va a pedir una quita del 99% de la deuda», comentó Gómez, que valoró que el presidente de Tremon «no es una persona normal ni justa».

Rafael Gómez reaparece para reclamar que se le permita reabrir el Tívoli "en 15 días" Francisco González

Tras recuperarse del covid

Cipasa (Compañía Internacional de Parques y Atracciones SA), propietaria de Tívoli entró en concurso de acreedores, gracias a una solicitud de Tremon «por una deuda de 6.000 euros de unas costas que estaban aún por dilucidarse», denunció Gómez, que informó de que también se reunió con el administrador concursal «para que me dejara abrir», justo después de recuperarse del covid que padeció hace unos meses. «Me reuní con él le dije: ‘déjeme abrir el parque porque los trabajadores tienen que trabajar y sacar a sus familias adelante’. Él me dijo que el parque era de Tremon, me dio su teléfono, cogió a mi abogado y le dijo que la familia Gómez no le volviera a llamar. No quiere hablar con mi familia», se lamentó un Gómez que, en un momento de la rueda de prensa tuvo su instante filosófico, cuando le contestó a una periodista cantando por fandangos: «La única verdad de la vida es la muerte y nadie la puede contradecir. ¿Me entienden ustedes? La vida es un cuento. Los humanos creemos que somos algo y no somos nadie. Nos vamos como llegamos, vacíos de todo, no nos llevamos nada».

Gómez, que estuvo acompañado en todo momento por sus hijos, José María Gómez y Esther Gómez, finalizó anunciando que se ha presentado a la jueza de lo Mercantil autorización para la interposición de una demanda en Madrid para la anulación del contrato de compraventa del parque de atracciones Tívoli a Tremon, ya que «la compraventa nunca se efectuó al no ser abonado el importe», reiteró Gómez.