«No queremos ser mercancías en manos de políticos y banqueros». Bajo ese lema nació el 15M en España, un tsunami social y político, anónimo y masivo, cuya onda expansiva persiste diez años después. Córdoba se sumó a aquel movimiento con una acampada que duró quince días, atravesados por unas elecciones municipales. El 26M aupó al PP a la Alcaldía de la capital con su primera mayoría absoluta. La segunda fuerza más votada prometía «empleo y progreso», se la inventó Rafael Gómez, Sandokán, y volteó las expectativas de la izquierda, que se hundió aquel mandato en los 8 concejales (4 de IU y 4 del PSOE). Ese era el panorama en Córdoba, cuando rugía la Puerta del Sol. 

El sociólogo del IESA Ángel Ramírez, hoy dentro de Más País la formación escindida de Podemos de la mano de Íñigo Errejón, entiende que el 15M tendrá «nuevas manifestaciones» y que sus reivindicaciones de democracia, rechazo a la corrupción e igualdad siguen vivas. «El modelo de partidos ha cambiado. Sin el 15M no hubiera habido ese efecto en cadena de aparición de fuerzas políticas desde Podemos, a Ciudadanos e incluso Vox», comenta señalando la muerte del bipartidismo.  

En Córdoba, en su opinión, fue Stop Desahucios el movimiento que concretó las aspiraciones del 15M, que tuvo derivadas sociales aún activas como el Rey Heredia, las Marchas por la Dignidad o los Yayo Flautas y otras políticas, que corrieron distinta suerte, como el Frente Cívico de Julio Anguita, el intento municipalista de Ganemos Córdoba --que logró reunir para su constitución más de 7.000 firmas de cordobeses y entrar en el Ayuntamiento con 4 ediles en 2015-- y Podemos. Ángel Ramírez que desde Más País ha reivindicado que se ponga una placa en Gran Capitán recordando aquel movimiento, considera que «el 15M es patrimonio de la democracia y que con el tiempo todos los partidos, incluso los que como el PSOE lo negaron, lo terminarán reclamando».

Acampada del 15M en el Bulevar de Gran Capitán. CÓRDOBA

José Antonio Nieto, hoy parlamentario andaluz y entonces recién proclamado alcalde de la ciudad después de llevar en la oposición desde el año 99, no tiene un recuerdo tan positivo del mayo de hace diez años. «Desgraciadamente tengo la imagen, que no se me borra, de un grupo de personas liderado por exconcejales gritándome a la salida de Capitulares: no hay pan para tanto chorizo». El exalcalde recuerda «con rabia» lo que interpreta «como un intento de manipulación» de unos pocos que habían estado «en gobiernos de Rosa (Aguilar) que tanta vinculación tuvieron con el sector inmobiliario» y que usaron «la indignación de personas que lo habían perdido todo para sus intereses». Con todo, el político del PP entiende que el 15M fue una reacción al «fallo sistémico del capitalismo» y de la burbuja inmobiliaria que había dejado en la ruina a miles de familias después de la crisis del 2008. «Era treméndamente injusto que personas que se había jugado su patrimonio, su esfuerzo y su trabajo se vieran sin casa y sin negocio», reconoce.

«Al finalizar todos los actos siempre le decía a Paco Aguilera, Paco, esto ha sido muy bonito. Esa era la palabra del 15M porque todo tenía que ver con la pureza de los valores»,

Contrapuesta a esa lectura está la mirada retrospectiva de Rafael Blázquez, uno de los cordobeses que mejor encarnan el espíritu del 15M:«Al finalizar todos los actos siempre le decía a Paco Aguilera, Paco, esto ha sido muy bonito. Esa era la palabra del 15M porque todo tenía que ver con la pureza de los valores», afirma y recuerda con un puntito de nostalgia «las súpernumerosas asambleas, de hasta 600 personas». Esas sensaciones le han llevado a organizar hoy a las 11.30 horas en el Bulevar de Gran Capitán , el día del cumpleaños, un espectáculo titulado La vida es un circo, en el que con los Hermanos Moreno, contarán «qué fue aquello del 15M y los 10 años de lucha de Stop Desahucios».

Blázquez estuvo acampado en el Bulevar desde el primer día (16M), hasta el último (31M) y recuerda cómo se pasó de aquella «indignación inicial» a un movimiento más organizado a través de la Plataforma del 15M, que derivó luego en movimientos como Stop Desahucios, del que fue portavoz mucho tiempo y que hicieron de la resistencia y la desobediencia civil bandera para frenar los lanzamientos. «Entendimos que la lucha de la vivienda era crucial y había vocación de generar procesos en torno a necesidades», explica. En 2013, un encuentro del grupo de Blázquez con Ada Colau prendió la mecha política de lo que terminaría siendo Ganemos Córdoba, hoy una fuerza extinta, pero que irrumpió con fuerza en las municipales del 2015, volviendo a dar la victoria a las izquierdas en la capital cordobesa. «Queríamos intervenir en la vida institucional», comenta quien terminó siendo portavoz de Ganemos durante el mandato de Isabel Ambrosio y que sigue pensando hoy más que nunca que el 15M sigue vivo.