La posible entrada en vigor del pago de los conductores por el uso de las autovías y autopistas en España ha provocado el rechazo unánime de los transportistas y de los motoristas, entre otros motivos, porque se van a ver obligados a utilizar la red de carreteras secundarias que se encuentran en un claro estado deterioro para evitar el pago en el caso de los conductores de motos, mientras que los transportistas sostienen que les «es imposible utilizar esa red y se verán abocados al peaje».

Ante esta situación, ambos colectivos han convocado o van a convocar protestas para que no se apruebe el pago de peaje en las vías rápidas españolas. En el caso de los motoristas tienen ya fecha para su protesta, será el próximo 13 de junio; mientras que desde la Asociación Provincial de Empresarios de Transporte de Mercancías por Carretera de Córdoba (Atransmerco) tienen decidido convocar protestas e incluso ir a un paro del sector, pero todavía no tienen unas fechas concretas.

Para el presidente del club deportivo mototurístico Komando Kalifa, Juan Luis Gutiérrez, es «una barbaridad el pago de peaje en las autovías», porque -en su opinión- «te obliga a pagar por algo que no tienes más opciones, puesto que muchas vías de la red secundaria se encuentran en muy mal estado».

En la manifestación que realizarán el 13 de junio en Córdoba, se leerá un manifiesto en la puerta de los Jardines del Alcázar y entre sus reivindicaciones ya estaba la necesidad de que se redujera el pago de uso de autopistas de peaje para motocicletas, no equiparándolas a los vehículos turismo y estableciéndolas en una escala inferior y proporcional al desgaste derivado de sus instalaciones. Ahora, también reivindicarán que no se pague peaje en autovías. Aunque su principal petición, ya histórica, será que se protejan todos los guardarraíles con sistema de protección para motociclistas para evitar la pérdida de más vidas.

Por su lado, el presidente de Atransmerco, Tomás Aranda, consideró la medida como «malísima», ya que su sector se vería obligado a pagar al no poder utilizar la red de carreteras secundarias. «Es un jarro de agua fría. Un camión con un remolque de 20 metros no puede ir por una carretera convencional. No es factible. Nos vemos obligados a pagar el peaje», sostuvo ayer Tomás Aranda.

En su opinión, de llevarse a cabo la medida se iniciarían protestas e incluso irían a una huelga del sector. «Ningún transportista, ni ningún ciudadano que tenga que coger el coche para ir a trabajar debería de pagar ese peaje», afirmó el presidente de Atransmerco. Según sus datos, un transportista con el camión puede hacer entre 10.000 y 12.000 kilómetros durante los veinte días que trabaja en un mes, lo que supone «un dinero considerable».

Su opinión coincide con la dada por Juan Luis Gutiérrez en relación a que si el Gobierno necesita dinero para mantener en buen estado las autovías que lo recaude con algún otro tipo de impuesto, pero no con el pago de los peajes en las autovías.