Son todos enfermeras y enfermeros con vocación, pues si una palabra define a esta profesión es la dedicación y los cuidados con mayúsculas que prestan a los pacientes. Este miércoles se celebra el Día Internacional de la Enfermería, en un año especialmente marcado por la pandemia del coronavirus y que ha permitido destacar más si cabe que en otros años sin crisis sanitaria, la importancia del trabajo que desempeñan estos trabajadores.

Diario CÓRDOBA ha conversado con varios profesionales en su día más conmemorativo.

Conchi Moyano, enfermera del distrito Córdoba-Guadalquivir

Comenzó a ejercer de enfermera hace una década. Se encuentra "muy satisfecha" de poder contribuir cada día con su trabajo en la mejora de la salud de los pacientes, tanto antes de la pandemia como ahora. Acostumbrada a ir encadenando contratos temporales, ahora lleva más de un año en el mismo puesto, realizando pruebas en el Autocovid del centro Castilla del Pino o vacunando en centros de salud o centros cívicos.

“Cuando empezó la pandemia estábamos muy asustados. Teníamos que hacer frente a algo desconocido y los afectados se ponían muy mal. En atención primaria también estábamos en primera línea. Acostumbrada al trato más cercano, con los equipos de protección puestos, nos sentimos un poco disfrazados, aunque contentos de poder colaborar en la detección rápida del virus, en impedir la transmisión con las indicaciones que se les dan a quienes se hacen las pruebas y ahora vacunando de lunes a domingo, trayendo esperanza”, apunta.

Conchi Moyano, enfermera del distrito Córdoba-Guadalquivir. MANUEL MURILLO

Carlos Marín, jefe de enfermería del hospital Cruz Roja de Córdoba

Forma parte de una familia muy volcada con la sanidad. Lleva más de dos décadas de profesión en este centro, casi siempre vinculado a la uci. Sin embargo, la irrupción de la pandemia, “nos obligó a adaptarnos en el menor tiempo posible y especializarnos en un problema de salud hasta entonces desconocido”, destaca. “Esperemos que con la vacunación veamos pronto la luz al final del túnel y que pronto baje la presión hospitalaria, que en estos momentos ha subido mucho respecto a la de planta, al ser los afectados pacientes más jóvenes.

“Algunas compañeras han necesitado este año tratamiento psicológico por la dura situación vivida. El alma del hospital Cruz Roja, como el de cualquier otro centro sanitario, son sus enfermeras, porque son las que más tiempo pasan con los pacientes. Es una profesión muy vocacional y este año más que nunca hay que resaltar su valía y agradecer la labor tan espectacular que realizan cada día”, afirma.

Carlos Marín, a la derecha con profesionales enfermeras del hospital Cruz Roja. CÓRDOBA

Lola Pozuelo, enfermera de una unidad covid en el hospital Reina Sofía

Lleva 37 años como enfermera en el hospital Reina Sofía. Antes de que comenzara la pandemia del coronavirus estaba vinculada a la unidad de Medicina Interna, que es una de las que más peso tiene en la atención a los pacientes infectados por covid-19. Lleva toda la crisis sanitaria, 14 meses, trabajando como enfermera de una de las unidades covid en planta que hay en el hospital General. “Cuando haya que volver a trabajar sin equipo de protección creo que no voy a poder”, afirma esta enfermera que asegura que le encanta su trabajo. “No me he arrepentido jamás de ser enfermera y con esta crisis me he dado cuenta que escogí la profesión adecuada. No voy a abandonar la trinchera en estos momentos”, manifiesta.

“Las enfermeras siempre hemos sido el principal apoyo de los pacientes y ahora lo prestamos aún más porque los enfermos se sienten indefensos, ante una enfermedad que les da miedo. Nadie sabe lo que es trabajar en una unidad covid al margen de los que estamos en ellas. Es mucha carga emocional la que llevamos acumulando, aunque luego también aporta satisfacciones, al ver cómo los pacientes salen adelante”, recalca.

Lola Pozuelo, enfermera de una unidad covid del hospital Reina Sofía. FRANCISCO GONZÁLEZ

Lola Álvarez, enfermera de UCI del hospital QuirónSalud Córdoba

A sus 28 años, lleva tres vinculada a la uci del hospital QuirónSalud Córdoba. Siempre quiso ser enfermera desde pequeña, para ayudar a los pacientes y hacerles sentir bien. De su trabajo con pacientes críticos con covid destaca que "nunca podré olvidar el miedo en los ojos de los pacientes antes de ser intubados, sin saber si despertarán o podrán volver a ver a sus familias, y la angustia de la familia, esperando cada día esa llamada, esperando escuchar buenas noticias pero al mismo tiempo temiendo lo peor. La mayoría de esas veces esos familiares están en casa guardando cuarentena, y es muy difícil poder transmitirles tranquilidad, esperanza y serenidad vía telefónica".

"Un primo de mi padre se contagió de covid y fueron muchos días de incertidumbre y preocupación. Aunque fue muy duro, su evolución tuvo un final feliz", añade.

Lola Álvarez, enfermera de uci del hospital QuirónSalud Córdoba. CÓRDOBA

Clara Nevado, enfermera del hospital San Juan de Dios de Córdoba

Vinculada desde hacía años a la unidad de Medicina Interna del hospital San Juan de Dios, cuando llegó la pandemia Clara Nevado empezó a atender a pacientes con coronavirus, al adaptarse la planta a estos enfermos. "Antes de la crisis sanitaria asistíamos fundamentalmente a pacientes graves con problemas oncológicos u otras enfermedades que suelen ser derivadas a Medicina Interna. Tuvimos que enfrentarnos a un virus desconocido. En los inicios hubo momentos de agobio y de incertidumbre, pero nos adaptamos muy bien. Después de 14 meses de pandemia el desgaste físico y psicológico es importante, pero si te gusta esta profesión sólo piensas en sacar el trabajo adelante", asevera esta enfermera de hospitalización y quirófano.

Clara Nevado se siente afortunada de no haber contraído el coronavirus en todo este tiempo, de haber podido vacunarse y de que entre sus familiares no haya habido ningún caso grave de contagio, solo con carácter leve.

Clara Nevado, enfermera de uci del hospital San Juan de Dios de Córdoba. CÓRDOBA