Marea por la Inclusión, espacio del que participan varios colectivos de familias y profesionales de diferentes provincias andaluzas -Ampas en Pie, Escuelas de Calor, Córdoba Incluye, Niñ@s del Sur, Asociación Decolores, Nuestros Pequeños Guerreros, Mediadores Comunicativos de Andalucía, Asmeco, PTIS en lucha y Juntos por la Diversidad- consideran que el proceso de escolarización está «desvirtuado» por la falta de recursos de apoyo suficientes para la atención a la diversidad con los que parece va a dotarse a los centros. Denuncian en una nota que se está «invitando a las familias a cambiar a sus hijos con diversidad funcional a otros centros porque no podrán atenderlos en el que han solicitado o venían cursando su escolaridad. Esto vulnera su derecho a una educación pública de calidad y no respeta la libertad de elección de sus familias». Entienden que «escolarizar debe ser más que asignar plaza».

Estos colectivos señalan que esto está dando lugar a «hermanos separados, niños y niñas sin recreo por falta de PTIS, familias mendigando recursos, equipos directivos saturados de presión, ratio inabarcable para las maestras y maestros de PT (pedagogía terapéutica) y AL (audición y lenguaje), diagnósticos pendientes y postergados hasta un año».