¿Por qué conceptos urbanísticos ha de apostar la administración para adaptarse a las necesidades de los ciudadanos?

La esclavitud, las hambrunas, las guerras… y las epidemias. Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Son las eternas amenazas de la humanidad que tantas veces en el pasado pusieron en riesgo nuestra supervivencia como especie y que serán causa, más que probable, de nuestra extinción futura. No puede extrañar que estemos preocupados y nos preguntemos qué podemos hacer. En lo que se refiere a las ciudades, me temo que no mucho, lo cual es una buena noticia, porque lo más importante que se podía hacer ya lo hicieron nuestros antepasados. Tras sufrir seculares epidemias de sarampión, gripe, peste o viruela, las ciudades se fueron transformando precisamente para combatir las epidemias, con innovadoras condiciones de salubridad, higiene y movilidad colectiva. Paradójicamente cuando hace siglos el confinamiento urbano era causa principal de contagio, ahora la estructura urbana nos ha permitido confinarnos y salir, si salimos, no demasiado mal parados de un desafío de tal naturaleza. También se merecen un aplauso nuestras ciudades. En el futuro podríamos mejorar el saneamiento, aumentar el espacio público, o añadir mas terrazas a las casas, pero transformar realmente una ciudad democrática requiere plazos y recursos formidables, y mucho antes de que eso pueda suceder, la actual pandemia estará superada y todo se habrá olvidado rápidamente. Con ocasión de la crisis de Septiembre de 2001, cuando se estrellaron dos aviones contra las torres gemelas , se vaticinó que la aviación ya nunca sería igual y que no se construirían mas rascacielos. A la vista de cómo han ido las cosas, está claro que acertar en las predicciones no está al alcance de cualquiera.

¿En este sentido, qué medidas concretas implementaría en Córdoba?

Esta epidemia no presenta novedades significativas en el modo en que se le está haciendo frente: confinamiento, atención médica, sistema inmunológico, etcétera.

Lo que ha sido diferente, respecto a otras epidemias es la decisión mundial de paralizar toda actividad laboral no imprescindible. Tan valiente decisión tendrá consecuencias económicas, por lo que se anuncian grandes estímulos. Podría ser la oportunidad de inversión estatal en vivienda pública de calidad que responda a las carencias detectadas durante la crisis. Las ciudades del tamaño de Córdoba han demostrado que son más saludables que las grandes urbes, lo que otorga una credencial a la ciudad para reclamar parte de esa inversión pública y destinarla a mejorar la calidad de la oferta cordobesa. Sin la capacidad de alojamiento del tejido residencial, los hospitales habrían colapsado. Esta vez convendría no olvidarlo tan rápidamente.