Ir en una moto proporciona una libertad de movimientos y una agilidad a la hora de desplazarse impensable en un vehículo de cuatro ruedas. Pero no todo el monte es orégano. Los usuarios de motocicletas y ciclomotores se enfrentan diariamente a múltiples problemas, entre ellos, conseguir una de las pocas plazas de aparcamiento que hay. Pero, quizá, su principal temor son los resbalones y en relación a ellos el caballo de batalla de los conductores es la cera y la pintura de los pasos de peatones.

El presidente de Más Gas, que celebra su treinta aniversario como club y que cuenta ya con casi un centenar de socios, José María Rubiano, lo tiene claro. El principal problema con el que se enfrentan es la cera de la Semana Santa, cuyos efectos se quedan en el pavimento durante un tiempo. «No la quitan y hay muchos accidentes en Semana Santa» e, incluso, después, «cuando aprieta el sol» y los restos de cera se derriten. A este inconveniente se suman «los agujeros en el asfalto», ya que «no arreglan las calzadas», y algunas se encuentran «en muy mal estado». Otro obstáculo que tienen que salvar diariamente es el de los pasos de peatones, que «se escurren sin agua y, con agua, más todavía». Rubiano asegura que en más de una ocasión han pedido pintura antideslizante, pero «solo una vez la han utilizado».

Aunque reconoce las ventajas que tiene poder entrar en cualquier sitio y circular por carriles bus, considera que aparcar «es complicado». «Nos quitaron el espacio que teníamos en el bulevar de Gran Capitán y en Ronda de los Tejares, y empezaron a multar por aparcar en la acera», lamenta, y, a pesar de ello, «no nos han puesto más aparcamientos». Otra de las quejas es que cuando cambia la dirección de una calle «no modifican la del aparcamiento».

El clima

El presidente de Más Gas piensa que en el aumento de este medio de transporte influye el clima, ya que «un 90% del año se puede ir en moto». Además, considera que el parque de motocicletas, «que se vino abajo con la crisis», está «resurgiendo», mientras que los ciclomotores «cada vez se venden menos» por sus limitaciones de velocidad y potencia, por haberse elevado desde el 2010 la edad mínima para conducirlos (pasó de 14 años a 15) y por exigir tener 18 años para transportar un pasajero, lo que hace que se prefiera adquirir una motocicleta de hasta 125 cc, que se puede conducir con 16 años y carnet A1. A pesar de esa preferencia por las motos, piensa que «al Ayuntamiento no le gusta que haya y cualquier permiso que se le pide te lo deniega».

Fuera de la ciudad, uno de los problemas que ve es el «mal estado de las carreteras», sobre todo las nacionales. A este se suman las dificultades que están encontrando para pasar la ITV, ya que «están echando para atrás motos de serie», y «las sanciones que se están produciendo en el campo». «Cada vez que la Guardia Civil ve a un grupo de moteros juntos, lo equipara a una prueba deportiva y no lo es, solo vamos dando un paseo», asegura.

Juan Luis Gutiérrez, portavoz de Komando Kalifa, afirma que «cada día abundan más las motos pero las administraciones van por detrás de las necesidades de los ciudadanos». Aunque reconoce el esfuerzo que se hizo habilitando plazas de aparcamiento en Fray Luis de Granada o Reyes Católicos, «hay zonas con pocos estacionamientos o ninguno, como Santa Rosa», señala. Entre sus quejas está también la de que no se utiliza pintura antideslizante en los pasos de cebra, que, «cuando llueve, se convierten en pistas de patinaje para las dos ruedas, por lo que hay que concienciar al Ayuntamiento de que la pintura debe tener una adherencia mínima». Es más, pide que estudie otras fórmulas de pasos de peatones. Gutiérrez considera que hay «problemas de educación vial y concienciación» entre los usuarios de motos, sobre todo, en los que utilizan las de menos de 125 cc, que «a veces hacen maniobras que generan quejas». Uno de los caballos de batalla es el de los guardarraíles en las carreteras, que quieren que «se modifiquen para que nos protejan a todos».