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REPORTAJE

Antiguas tareas para un futuro más ecuestre

La Feria de los Oficios del Caballo muestra otra riqueza más de Córdoba para el turismo

Mientras las más de 150 empresas participantes en la segunda Feria Internacional de Turismo Ecuestre de Córdoba, organizada por el Ayuntamiento de la ciudad, seguían en la vorágine de contactos apurando cada minuto para realizar contrataciones nuevas o reservar en las agendas reuniones futuras en un Centro de Recepción de Visitantes (CRV) convertido en la mayor reunión europea de esta modalidad turística que exige cada vez más nuevas rutas y ofertas de calidad, como las que ofrece Córdoba y provincia, a escasos metros, al aire libre, en los Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos se celebraba la segunda edición de la Fiesta de los Oficios y Tradiciones del Caballo.

Si en la pasada edición llamaron la atención en el Paseo de la Victoria los talleres y las exhibiciones, este año han reunido a un numeroso público que ha conocido de cerca varios de los oficios en torno al mundo del caballo, algunos de ellos tradicionales, como el trenzado de caballos, el esquilado de mulos o la guarnicionería artesanal de Joaquín Berral, de Montilla, además de la oferta de productos de esparto de Guarnicionería Estévez. En este apartado destacó la demostración de Rafael Luque Lubián, de Carruajes Matapalos, la empresa más antigua de Córdoba, trabajando con las piezas de una rueda.

Entre las demostraciones llamaron la atención la de herraje de caballos, a cargo de la escuela de Manuel de la Rosa; la presencia de Equinuvi, con Juan Roldán; o los estands de artículos de cuero, aunque el reservado del Poni Club La Loma, con clases de inicio para los pequeños, fue uno de los atractivos más dinámicos.

Parte de estas actividades fueron comentadas por el jinete Álvaro Romero, que también realizó un amplio recorrido didáctico por las exhibiciones de las distintas disciplinas ecuestres que tuvieron lugar en la pista instalada en los jardines, destacando la presencia de los piostros de Pedroche.

La fiesta fue una demostración de antiguos oficios en torno al caballo, de los avances en veterinaria y herraje y de las posibilidades de Córdoba y provincia para el turismo ecuestre, con yeguadas de renombre, clubes y picaderos, jinetes y servicios de calidad y una oferta medioambiental que la hacen atractiva como destino turístico.

Y mientras, en el CRV, los touroperadores británicos manifestaban su intención de regresar el próximo año, en mayor número, mientras que el resto de empresas se conjuraban para realizar nuevos negocios en la próxima edición.

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