El pregón por la festividad de San Rafael, patrón de la Federación de Peñas de Córdoba, tuvo ayer «un carácter científico, histórico y antropológico», según comentó el propio pregonero, el cronista Julián Hurtado de Molina, quien quiso para esta ocasión basarse en datos históricos y «no en leyendas». El pregonero hizo especial hincapié en desvelar la auténtica naturaleza de la devoción de Córdoba a San Rafael, que, en su opinión, tiene una base «antropológica» y «popular». «La devoción a San Rafael en Córdoba arraiga gracias a una serie de epidemias que no causaron muertes en la ciudad», aseguró el cronista.

Hurtado de Molina también reveló que fue el Ayuntamiento la institución que potencia la unión entre el pueblo de Córdoba y San Rafael, y no el Cabildo, ni las hermandades religiosas. Según explicó el pregonero, fue el Ayuntamiento el que renueva el voto de la ciudad hacia el custodio desde 1652 en la iglesia de San Pedro y más tarde en la del Juramento, a partir del siglo XVIII.

El pregonero, que realizó un discurso plagado de anécdotas y de datos históricos curiosos, explicó que el nombre de San Rafael empieza a ser utilizado por los cordobeses de manera amplia a partir del terremoto de Lisboa de 1755, debido a que no tuvo repercusiones en la ciudad y era una manera de proteger a los recién nacidos.

Hurtado hizo una propuesta anoche en el Círculo de la Amistad para que la unión entre la Federación de Peñas y San Rafael se materialice en un nuevo triunfo de piedra en una plaza de la ciudad, sufragado con la ayuda de los peñistas y de las distintas administraciones.