Córdoba vuelve a ser, por segundo año consecutivo, la primera capital andaluza en aprobar sus presupuestos. El equipo de gobierno se empeñó en que estuvieran en vigor el 2 de enero y lo ha logrado. ¿La finalidad de tanta celeridad? Disponer cuanto antes del documento para evitar la baja ejecución del presupuesto, como ha sucedido este año (el verdadero talón de Aquiles de este gobierno), o dicho de otro modo, disponer del máximo número de días para lograr invertir los 415 millones previstos en él. Para la oposición, sin embargo, de nada valdrán todas estas prisas si finalmente el ejecutivo local no es capaz de gastar el dinero previsto.

Como era de esperar, PSOE, IU y Ganemos votaron a favor de un documento que, según explicó Alba Doblas, teniente alcalde de Hacienda, recoge el espíritu de las 51 medidas del acuerdo para la gobernabilidad suscrito por estos grupos. Por contra, la oposición lo rechazó en bloque después de que no fueran admitidas ninguna de las enmiendas presentadas por PP, C’s y el sindicato CTA. Doblas respondió que el rechazo se ha debido a que ninguna de ellas entraba en los supuestos legales: «Es por ley y no por voluntad que no se admitan», dijo.

El debate de presupuestos volvió a dejar al desnudo la realidad de un pleno dividido en dos bancadas irreconciliables. 15 contra 14 concejales que, por momentos, parecían hablar de realidades diametralmente opuestas, pese a supuestamente hacerlo todos sobre Córdoba. Ni en las cifras se pusieron de acuerdo. La sesión careció de tensión política (a excepción de las réplicas y contrarréplicas al discurso, más político que económico, de Doblas), al repetirse casi de forma idéntica los argumentos empleados en el pleno para la aprobación inicial de las cuentas municipales.

La teniente alcalde de Hacienda centró sus dos primeras intervenciones en criticar con vehemencia la regla de gasto --la oposición le echó en cara emplear un tono «faltón» en su discurso-- y las políticas de Rajoy, que «tratan de asfixiar la autonomía local», dijo, y relegó a su tercera alocución la explicación del presupuesto, que «refuerza este gobierno y el modelo de ciudad que lo sustenta», afirmó. Doblas dio algunas ráfagas sobre las cuentas para 2018: 34,5 millones para el área social, de los que 24,6 serán para servicios sociales; 1,3 millones en ayudas de emergencia, que «quintuplican las del PP»; 3,2 para Mi barrio es Córdoba, o 4 para inversiones en Urbanismo. «Votan en contra porque no quieren este modelo de ciudad, no quieren unos presupuestos solidarios, sostenibles e inclusivos», espetó.

PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID

El portavoz del PP, José María Bellido, afirmó que la responsable de Hacienda prefiere hablar de Madrid «para no tener que hacerlo de Córdoba» e insistió en que «da igual si los presupuestos se aprueba en mayo o se prorrogan, porque la ciudad se desangra con el paro». Además, acusó al gobierno local de negarle el diálogo a la oposición, de haber recogido en el documento inversiones «genéricas y vacías», y de correr el riesgo de incumplir la regla de gasto, según la Autoridad Fiscal Independiente. «No ejecutan sus inversiones ni sus proyectos y lo único que sale adelante viene o del mandato anterior o del Gobierno de la Nación», sostuvo.

El representante de UCOR, Rafael Carlos Serrano, por su parte, destacó que el gran problema de este presupuesto es que «nadie se lo cree» y lamentó que la baja ejecución de los anteriores «agrave los niveles de desempleo de Córdoba, aunque luego, la culpa será de Montoro, de la UE o de todos menos de este Ayuntamiento», ironizó. Para José Luis Vilches, de Ciudadanos, el debate de ayer fue «totalmente falso porque el pescado está vendido de antemano» y repitió en dos ocasiones que los argumentos de la teniente alcalde de Hacienda le recordaban a aquella canción popular que dice «por el mar corre la liebre y por el monte las sardinas» (tralará).

Pese a que Ganemos confeccionó el documento de manera conjunta con PSOE e IU, la agrupación fue crítica con los procesos «atropellados» y las prisas que han obligado a «sacrificar» su modo participado de trabajo. La viceportavoz, María Ángeles Aguilera, sugirió que la negociación empiece antes para evitar estos «atropellos» a los procesos de participación.

Antes de las intervenciones de los grupos, tomó la palabra el presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano, Juan Andrés de Gracia, que echó un rapapolvo a la Corporación local al lamentar que el presupuesto nunca contemple el dictamen que cada año hacen del mismo, criticó la sentencia judicial que les deja fuera del consejo rector del Imtur (De Gracia informó de que no asistirán a las reuniones hasta que no se resuelva el problema) y pidió a los capitulares que no conviertan el año 2018 en «un retroceso para la participación ciudadana».