La otitis, tanto externa como media, es una enfermedad que se presenta fundamentalmente en la infancia debido a las características anatómicas y la susceptibilidad del sistema inmune de los niños que se caracteriza por la inflamación del conducto auditivo externo. En verano, las otitis externas se incrementan debido a la mayor frecuentación de zonas de baño como piscinas y playas. El jefe de la Unidad de Otorrinolaringología del hospital Reina Sofía, Alfredo Jurado, recomienda extremar los cuidados, sobre todo con los menores, para evitar que sufran esta enfermedad, la cual se puede prevenir si se eluden los chapuzones en aguas de dudosa calidad (pantanos o piscinas que no superen los controles sanitarios).

Alfredo Jurado calcula que uno de cada cuatro cordobeses (25% de población), va a sufrir otitis externa, una patología banal que habitualmente se atiende en atención primaria y en urgencias de los centros hospitalarios. Casi la mitad de las urgencias que se registran en el hospital Reina Sofía en verano se deben a otitis y son los otorrinos de guardia los que se ocupan del tratamiento de estos pacientes. Jurado estima que cada verano el Reina Sofía atiende a unos 500 afectados de otitis externa, cifra a la que hay que sumar otras muchas personas que acuden a sus centros de salud u otros hospitales de la provincia por el mismo motivo.

El jefe de Otorrinolaringología expone que "la otitis externa se clasifica en dos tipos, según las causas que la provocan, que puede ser bacterias (entre el 80% y el 90% de casos, que son más dolorosas) y por hongos (entre el 10% y 20% de episodios, que producen un picor más intenso). El tratamiento de este problema depende de la gravedad de la infección y del dolor.

El primer paso es aspirar las secreciones mediante otomicroscopios para que la medicación basada en gotas de antibiótico penetre en el oido. Este tratamiento se administra de forma prolongada entre 5 y 7 días, que se amplía hasta los 7 a 10 jornadas cuando la medicación es con gotas de antifúngicos.