El Arenal se prepara para acoger una nueva edición de la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Ayer se abrió el plazo para el montaje de las carpas y aunque todavía a medio gas, los responsables de varias casetas se pusieron manos a la obra en un recinto sin cambios significativos tras la decisión del gobierno municipal de posponer, una vez más, la reforma tantas veces demandada por el PP desde la oposición y prometida desde que en el 2011, recién ganada la alcaldía, el concejal de Fiestas, Rafael Jaén, dijera textualmente: "La Feria tiene que cambiar, la reforma está en nuestro programa electoral: a lo largo de cuatro años queremos que llegue a tener 200 casetas. Sabemos que hay casetas-restaurantes, casetas-discoteca... y hay que recuperar el ambiente tradicional. Este sería un sitio ideal si se acondiciona y se acomoda. Lo que no puede seguir siendo esto es un desierto después de 17 años" o "yo no quiero a la juventud de botellón en el Balcón del Guadalquivir, la quiero en la Feria".

Cuatro años después, El Arenal no solo no ha ganado casetas sino que ha perdido casi una veintena de carpas (nunca antes hubo menos de un centenar), mantiene el botellón en el mismo sitio que entonces y alberga un número creciente de casetas restaurante y discoteca. Asimismo, las asociaciones de casetas tradicionales y populares mantienen las mismas reivindicaciones que entonces. Y alguna más.

Según Rafael Bocero, presidente de las casetas tradicionales, "seguimos demandando lo mismo que en 2005 cuando se creó la asociación porque lo fundamental sigue pendiente". En este sentido, recordó aspiraciones de la asociación como "que el recinto deje de ser provisional, que las casetas sean fijas" o "la autogestión" de las carpas. "No queremos una feria privada como la de Sevilla, pero sí que cada entidad gestione su caseta como quiera sin tanta limitación".

PEROL DE INICIO Por su parte, Alfonso Rosero, presidente de las casetas populares, explicó que sus socios iniciarán el montaje el 2 de mayo con un perol y con la esperanza de que "este año la feria mejore las ventas como ha ocurrido en Sevilla". Respecto a la falta de mejoras sustanciales en el recinto, Rosero dijo que el gobierno municipal "ya nos lo anunció hace unos meses", por lo que no ha sido una sorpresa para los caseteros.

Resignados a aguantar un año más sin las mejoras prometidas, Rosero sí exigió al Ayuntamiento "que haga cumplir la norma introducida el año pasado en las bases de prohibir el reparto publicitario para la promoción de las casetas, sea cual sea el formato". Según Rosero, se trata de una petición de los caseteros que pretende "evitar comportamientos impropios de una feria" y "que esto se convierta en un paseo marítimo". En su opinión, la competencia entre casetas aumenta año tras año y los métodos son cada vez menos adecuados para este espacio.