Son espacios concebidos para la veneración y la memoria, lugares de reposo para la carne perecedera, pero icono también del recuerdo sempiterno que trasciende incluso la propia muerte. Basta con darse una vuelta por cualquier cementerio de la capital para sobrecogerse al contemplar los portentosos mausoleos que con este fin han sido erigidos para honrar a los difuntos. La monumentalidad de algunos de ellos es tal que el camposanto de Nuestra Señora de la Salud ha querido aglutinarlos en la guía La ciudad de los recuerdos , incluida desde 2010 en la Ruta Europea de Cementerios , convirtiéndose así en un auténtico museo al aire libre. Pero algunas de estas sepulturas no solo impresionan por su belleza escultural y arquitectónica, sino por el estado de abandono en que se encuentran. Es el caso de cuatro panteones de la Salud, en los que la empresa de cementerios municipales de Córdoba, Cecosam, ha aprobado la extinción de los derechos funerarios. Se trata de instalaciones antiguas, construidas por particulares mediante concesión administrativa para el uso del terreno público, pero con los años "la familia ha desaparecido, se ha ido fuera o no quedan descendientes", explica Rafael Navas, presidente de Cecosam, "y no queremos que se pierda su importante valor patrimonial".

Estos panteones presentan grietas, vidrieras rotas, techos dañados, cerramientos en mal estado o deslucimiento de sus fachadas. Y al margen del riesgo para la seguridad, que "no es alarmante", asegura José Cabrera, gerente de Cecosam, --solo uno de ellos ha tenido que ser vallado-- los desperfectos ocasionan una mala imagen a los visitantes "por ser cuatro de los mausoleos más emblemáticos de este cementerio", matiza Cabrera. Por ello, tras el informe del arquitecto que en diciembre de 2011 determinó su deterioro, y tras haber requerido en febrero de 2012 a los titulares o causahabientes su reparación, sin que ninguno de ellos haya dado respuesta, en mayo del pasado año se inició el expediente de extinción, que el consejo de administración de Cecosam aprobó por unanimidad este pasado miércoles, recuperando así la titularidad municipal. El reglamento de cementerios contempla la posibilidad de iniciar obras de rehabilitación, repercutiendo después el coste a los familiares de los titulares. "Al principio, barajamos esta opción, pero es que no tenemos a quién reclamar", expone Cabrera, por lo que al final se ha optado por dotar a estos edificios de un nuevo uso, reconvirtiéndolos en columbarios de urnas de cenizas, a disposición de los ciudadanos que los requieran.

Los restos inhumados en estos cuatro mausoleos no irán a parar al osario común, como ocurre con los cadáveres sin identificar o que nadie reclama, sino que, "una vez incinerados, serán los primeros en depositarse en los columbarios de cenizas que se habilitarán en el interior de los panteones recuperados", apunta Cabrera. Una vez esté listo el proyecto de rehabilitación, se determinará la capacidad que tendrán los nuevos edificios para fijar las unidades de libre disposición --así como su precio y la duración de las concesiones--. Las obras de restauración, previstas para este mes de junio, se ejecutarán previsiblemente durante un año, a través de un taller de empleo dependiente del Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo (Imdeec), en el que intervendrán 29 trabajadores.

Estos cuatro mausoleos no son los únicos en la capital que se encuentran deteriorados. Pero sí son los primeros que, a partir de un informe técnico, han sido rescatados por medio del procedimiento de extinción del derecho funerario, "al menos desde que Cecosam asumió la gestión de los camposantos municipales en 2002", afirma su gerente. "Aunque es difícil determinar el número, hay panteones antiguos en los que la conservación por parte de las familias no se está llevando todo lo bien que debiera, pero en ninguno hemos observado indicios graves que nos hayan obligado a abrir expediente, como ha ocurrido con estos cuatro", añade. Se instaura así un precedente que tendrá continuidad, ya que "seguiremos analizando una a una las unidades de enterramiento y en las que encontremos síntomas de que puedan estar en la misma situación, pediremos el informe técnico y actuaremos de igual manera", asegura. Y no será la única medida que se aplicará para poner en valor los cementerios de la capital. El taller de empleo del Imdeec, además de la restauración del paisaje funerario, también contempla la recopilación documental y el desarrollo de aplicaciones informáticas que puedan autoguiar a los visitantes a través de dispositivos móviles mediante realidad aumentada. Para estas actuaciones (recuperación y módulo audiovisual) se ha destinado un presupuesto de 536.145 euros.

Pese a no ser el mayor en capacidad (con unas 8.400 unidades de enterramiento), el cementerio de la Salud es uno de los más significativos de la ciudad de Córdoba por albergar las tumbas de algunas de sus figuras más ilustres. Inaugurado en el año 1811, el recinto funerario fue sufriendo sucesivas reformas hasta 1833, cuando adopta su trazado definitivo y se iniciaron los entierros.

El recorrido de unos 55 minutos reseñado en La ciudad de los recuerdos comprende 27 sepulturas, entre las que destacan las de los Califas del toreo (Manolete, Guerrita, Machaquito y Lagartijo --obra de Mateo Inurria--), y otras de célebres personalidades de la sociedad cordobesa como la estirpe de los Cruz Conde o los Carbonell, la familia López-Cubero, el marqués de Valdeflores o los marqueses del Mérito y Valparaíso; así como el panteón de Rafael Cabrera Pérez de Saavedra, de los más antiguos, fechado en 1877. Diversos estilos que conjugan arquitectura, relieve y escultura ornamental, formando un conjunto plástico que recoge la impronta funeraria de los siglos XIX y XX. Legado histórico que se resiste a sucumbir al olvido y, por el momento, ha ganado la batalla al paso del tiempo.