Dos meses después de que acabaran las obras y de que se abriera al tránsito peatonal, el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, participa mañana en el acto que pone punto final al plan de actuaciones en el eje monumental, que ha supuesto la ejecución de siete proyectos que han conseguido transformar la Ribera --más detalles en Documentos Córdoba , en la edición digital--. El acto, que se ha demorado por motivos de agenda y otras cuestiones, dará vía libre al Ayuntamiento para iniciar su plan de tráfico. Desde las 15.00 horas, y tras un cierre de tres años y medio, podrán pasar delante de la Puerta del Puente los autobuses de Aucorsa de las líneas 3 y 12 y los taxis y comenzará a funcionar una cámara para sancionar a los vehículos no autorizados. El plan tiene voces a favor, pero también en contra, la de un grupo de colectivos que pidieron el viernes la peatonalización total. Pero, además, supondrá la cesión del centro de visitantes al Ayuntamiento, que tendrá que equipar para poder abrirlo en seis meses como máximo. También pone fin a tres semanas de desencuentros entre Junta y Ayuntamiento.

HACE UNA DÉCADA

Todo empezó con un concurso

El plan de actuaciones fue el fruto de un concurso de ideas convocado por la Junta que ganó el arquitecto Juan Cuenca. Transformaciones era el título de su propuesta, con la que pretendía hilvanar los monumentos de la Ribera, acercando las dos orillas y acabando con la ruptura que provocaba la antigua carretera nacional. Las primeras obras empezaron en febrero del 2004 y afectaron al entorno de la Calahorra. La Junta invirtió en ellas 1,8 millones y duraron dos años. Tras ellas, la torre lucía su alzado histórico rodeada por un paseo fluvial en el que destaca la pasarela que la acerca al río y al molino de San Antonio.

LOS EMBLEMÁTICOS

De la Puerta al Puente

Después le tocó el turno a la Puerta del Puente, que fue restaurada por 1,1 millones entre septiembre del 2005 y marzo del 2007. Se mejoraron los alzados, se acondicionó por dentro para abrir como mirador y exposición permanente, y se borraron las huellas que había dejado la contaminación, la humedad y las aves. Paralelamente, empezó una de las intervenciones más complejas, la del Puente Romano, que fue también la que más polémica generó, derivando incluso en un informe del órgano asesor de la Unesco, el Icomos, que le dio el visto bueno, que el año pasado también se lo dio a la Ribera tras las críticas vecinales. La Junta destinó al puente 13,7 millones para su consolidación, restauración y urbanización, que se llevó a cabo entre octubre del 2005 y enero del 2008. La metamorfosis principal la aportaba su pavimento de granito rosa preparado para un uso peatonal que rompía todos los esquemas. El puente ya no era un lugar de paso, era un sitio para quedarse y disfrutar del entorno. A ese gran cambio contribuyeron también la remodelación del pretil, la recuperación de su antiguo balcón y de la hornacina. Cuenca había aportado su granito de arena sin perder el hilo del pasado. Mientras el puente estaba cubierto de andamios, empezaron los trabajos en la Calahorra, que costaron 2,6 millones de euros y se prolongaron desde enero del 2007 a octubre del 2008. Cuando la torre se despojó de los hierros que la aprisionaron durante ese tiempo, mostró los secretos del pasado que guardaba. Sus distintas etapas históricas están desde entonces escritas en su fachada.

LO MÁS DURO

Las dos últimas actuaciones

Las dos últimas actuaciones del plan en el que la Junta ha invertido 33 millones también han sido complejas por su significado y por el tiempo que han tardado en hacerse realidad. También han sido muy ricas por los restos arqueológicos que han aportado y que se pueden contemplar. La obra del centro de visitantes empezó en febrero del 2007 y se ha prolongado hasta el 2011, aunque en el 2012 se ha sometido a mejoras en accesibilidad. Su coste pasó de 4,8 millones a 6,7 por las modificaciones del proyecto, consistente en dos edificios de distinto porte destinados a ser el recibidor del turista y la sede del Consorcio de Turismo. El gran problema era levantar un edificio delante de la Mezquita--Catedral que no desentonara con ella ni con su entorno. Córdoba y el Icomos estaban muy pendientes. Aunque tampoco se ha librado de críticas, el resultado ha sido aplaudido mayoritariamente, incluso por el Icomos. Algo similar ha ocurrido con la urbanización de la Ribera. Las obras empezaron en octubre del 2008 y se han alargado hasta noviembre del año pasando de 5,9 a 7,1 millones.

Los trabajos consistieron en la introducción de un enorme colector, que fue lo más delicado, y en la urbanización entre Caño Quebrado y Santa Teresa de Jornet, calle también remodelada. La mayor transformación de la zona ha venido de la mano de este proyecto, ya que con él se ha recuperado la rasante que tenía en el siglo XVI, rebajando 0,90 centímetros en los alrededores de la Puerta del Puente, de forma que este monumento se ha liberado del foso que lo aprisionaba.

OBSTÁCULOS

Los cuatro años más difíciles

Los últimos cuatro años han sido difíciles. A la demora por los restos, se sumó que las obras de la Ribera estuvieron paradas entre abril y diciembre del 2011 y de mayo a junio del 2012 y que el centro de visitantes ha permanecido en stand by casi dos años. El día 8, la presidenta de Aucorsa, Ana Tamayo, denunció las pérdidas económicas y de viajeros que supone para la empresa el corte de Caño Quebrado a Santa Teresa de Jornet, cerrado desde mediados del 2009, y que no entendía por qué su apertura iba ligada a la cesión del centro. Al día siguiente, la Junta anunciaba que había mejorado la accesibilidad del centro, una de las razones por las que el Ayuntamiento no lo recibía, motivo que, al mismo tiempo, disuadía a la Junta de abrir la Ribera.

DESENCUENTRO

Fin del tira y afloja

Para hacer efectivo el traspaso del centro, solo quedaba ya un informe de Urbanismo, que llegó la semana pasada y que aún insta a una veintena de mejoras que se incluirán en el proyecto para equiparlo, que hará el Ayuntamiento. En el fondo del tira y afloja ha pesado también el desacuerdo en torno al modelo de gestión elegido por el Consistorio, el público--privado. El convenio, que no entra en ello, fue aprobado el viernes por la Junta de Gobierno Local. Resueltos todos los flecos para entregar la Ribera y el centro de visitantes, la visita de Griñán supondrá la inauguración oficial de la nueva postal que brinda el corazón de la ciudad.