Las crisis del Medievo debían ser más o menos así: la gente salía a divertirse, pero no todos podían gastar lo que deseaban. Este año, el mercado instalado en las plazas de La Corredera, Las Cañas y El Potro está afrontando el reto de salvar el fin de semana con menos actividad, ya que a pesar de contar con una afluencia de público masiva, algunos comerciantes han explicado que las ventas están disminuyendo con respecto a ediciones anteriores.

La programación infantil está siendo destacada y ayer se sucedieron los espectáculos en los que adultos y pequeños se divertían con las animaciones, los disfraces y la música. Además, los productos alimenticios, otros artículos naturales y las manualidades abundan entre los ciento veinte tenderetes que esperan hasta hoy a los cordobeses y turistas. Una de las visitantes, Clementina Romero, explicaba que le estaba costando llevarse a los niños de un puesto de juguetes. Había acudido al mercado medieval con un grupo de amigos y añadía que "estamos entretenidos, porque hay gente, pero se puede estar, el año pasado había muchísimas personas".

Un paseo por La Corredera permite observar estos días paellas, empanadas gallegas, parrillas con enormes piezas de carne y otros tenderetes en los que se venden dulces o chucherías. Uno de estos es el de Artesanos de las almendras, de Lucena, en el que Felipe González destacaba que el viernes el mercado estuvo más tranquilo por el mal tiempo, y comentaba en referencia a las ventas que "cada vez hay un poquito menos, como para todo el mundo, pero si no llueve, creo que salvaremos". Adrián León trabaja en un negocio sevillano que ofrece productos del mar y ayer aclaraba que "hay muchísimo público, pero no se animan a comprar", por lo que en su caso esperan que el balance del fin de semana les permita "cubrir los gastos".

Entre los puestos de curiosidades o los objetos decorativos, avanzando por el mercado también se puede encontrar una esquina dedicada a la cetrería, en la que el público se aglomeraba ayer para poder contemplar a los animales de cerca. Próximo a una de las salidas, el zaragozano Miguel García, que vende garrapiñadas y barquillos "como se hacía en la Edad Media, sin aditivos", afirmaba que "el mercado está precioso, hay muy buena animación y veo disfrutar a la gente". En esta línea, este empresario apuntaba que, en su opinión, "la crisis se nota un poquito, pero Córdoba está respondiendo bastante bien".